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El poder de una promesa

Yo llevo sólo dos joyas: un anillo de bodas en el dedo y una pequeña cruz celta en una cadena alrededor del cuello. El anillo representa mi compromiso de ser fiel durante toda la vida a Carolyn, mi esposa. La cruz me recuerda que no sólo lo soy por amor a ella, sino también por causa de Jesús. Él me ha pedido que sea fiel a mi esposa hasta que la muerte nos separe.

El hombre cohete

Yves Rossy logró algo que la gente había soñado concretar desde el antiguo mito de Ícaro: voló. Conocido como el «Hombre Cohete», Rossy construyó un par de alas con una mochila con motor que usa su cuerpo como el fuselaje de una aeronave, mientras que dichas alas están adheridas a la parte posterior de su traje resistente al calor. Su primer vuelo fue cerca de Ginebra, Suiza, en 2004, y desde entonces ha realizado muchos trayectos exitosos.

Tocar una vida

A mi amigo Dan, que estaba a punto de graduarse de la escuela secundaria, le pidieron que diera el discurso de despedida. Tenía 15 minutos para compartir cómo había llegado hasta su último año de estudio y para agradecer a quienes lo habían ayudado en ese proceso.

Me llama amigo

Se ha definido la amistad como «conocer el corazón de otra persona y compartir el propio con alguien más». Compartimos el corazón con aquellos en quienes confiamos y nos fiamos de quienes se interesan por nosotros. Confiamos en nuestros amigos porque tenemos la certeza de que usarán la información para ayudarnos, no para perjudicarnos. Ellos, a su vez, confían en nosotros por la misma razón.

Controversia de la cruz

Una causa presentada ante la Suprema Corte de los Estados Unidos se refería a si un símbolo religioso —en especial, una cruz— podía ser exhibido en lugares públicos. Mark Sherman, en un artículo para Associated Press, dijo que aunque la cruz en cuestión se había erigido en 1934 para conmemorar a los soldados que murieron en la Primera Guerra Mundial, un grupo de veteranos de guerra que se oponía a dicho recordatorio llamaba a la cruz «un poderoso símbolo cristiano» y «no un distintivo de cualquier otra religión».

¡Abre bien la boca!

Al comienzo de la primavera, mi esposa y yo presenciamos por la ventana de nuestra cocina un fascinante espectáculo de unas aves. Una pareja de mirlos, con paja en sus picos, entraba por una pequeña abertura en la casa de al lado. Un par de semanas después, nos deleitamos al ver cuatro avecillas que asomaban la cabeza por el agujero. Mamá y papá se turnaban para alimentar a los hambrientos bebés.

«¿Qué estás haciendo?»

Mientras estuvo en casa durante un tiempo, mi nieta Addie empezó a preguntar una y otra vez: «¿Qué estás haciendo, abuelo?». Ya sea que trabajara en la computadora, me pusiera los zapatos para salir, me sentara a leer o ayudara en la cocina, ella se ponía a mi lado y me preguntaba qué estaba haciendo.

¿Cuestión de opinión?

Vivimos en una era dominada por toda clase de encuestas de opinión pública. La multitud influye en la toma de decisiones, y hasta cierto punto es bueno. Los sondeos pueden informarnos sobre las experiencias de la gente con determinados productos, y esto nos ayuda a comprar mejor. También brindan a los funcionarios gubernamentales una idea de cómo se reciben sus iniciativas políticas. Mientras que la información recogida es una cuestión de opinión personal, puede servir para determinar qué decidir en diversas cuestiones.

Objetos perdidos

Hasta el día en que fui hallada, no sabía que estaba perdida. Hacía las tareas, como de costumbre. Pasaba de una actividad a otra, me distraía con una cosa y con otra. Pero, entonces, recibí un correo electrónico con el título: «Creo que eres mi prima». Cuando leí el mensaje de mi parienta, me enteré de que ella y otra prima habían estado buscando mi rama de la familia durante casi diez años. Esta otra prima le había prometido a su padre, poco antes de que este muriera, que buscaría a sus familiares.

Dios es la única esperanza

En su libro El puente sobre el Río Kwai, Ernest Gordon escribió sobre sus años como prisionero de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Este hombre, de alrededor de 1,90 metros de altura padeció malaria, difteria, fiebre tifoidea, beriberi, disentería y úlceras tropicales. Además, el trabajo forzado y la escasez de comida lo hicieron adelgazar rápidamente, hasta llegar a pesar menos de 45 kilos.