Categoría  |  Nuestro Pan Diario

Asunto serio

Hace poco, me llamaron para ser miembro del jurado en un juicio. Implicaba tremendos inconvenientes y una enorme pérdida de tiempo, pero era también un asunto serio. Durante los primeros días de instrucciones, el juez disertó sobre la responsabilidad que nos ocupaba y la naturaleza sobresaliente de la tarea. Íbamos a sentarnos a juzgar a personas que presentaban litigios (juzgado civil) o que habían sido acusadas de crímenes (juzgado criminal). Me sentí totalmente inadecuado para la labor que tenía por delante. Juzgar a otra persona, teniendo en cuenta las importantes consecuencias para su vida según lo que se decidiera, no es algo sencillo. Como somos seres humanos imperfectos, quizá no siempre juzguemos correctamente.

Más allá del status quo

El Dr. Jack Mezirow, profesor emérito de Columbia Teachers College, cree que un elemento básico en la enseñanza a adultos es desafiar las arraigadas percepciones personales y evaluar nuestro discernimiento con una actitud crítica. Dice que los adultos aprenden mejor cuando se enfrentan con lo que él denomina un «dilema desorientador»: algo que «te ayuda a reflexionar drásticamente sobre las suposiciones que has adquirido» (Barbara Strauch, The New York Times). Esto es la contracara de decir: «Lo tengo muy claro; no me confundan con los hechos».

Una lección sobre el llanto

¿Alguna vez se te rompió el corazón? ¿Cuál fue la causa? ¿Crueldad, fracaso, infidelidad, pérdida? Quizá te escurriste en la oscuridad para llorar.

¿Estás preparado?

Muchos recordarán el segundo semestre de 2008 como el principio de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de 1929. Durante los meses siguientes, gran cantidad de gente se quedó sin trabajo, sin casa y sin inversiones. Un año después, en una entrevista en la BBC, Alan Greenspan, ex director de la Reserva Federal de los Estados Unidos, señaló que la mayoría de la gente cree que esto no volverá a suceder. Dijo: «La inextinguible capacidad del ser humano cuando se enfrenta con largos períodos de prosperidad es suponer que la situación seguirá del mismo modo».

Épocas de altibajos

Casi todos coincidiríamos en que la vida tiene altibajos. El sabio rey Salomón estaba convencido de esto y reflexionó sobre nuestras reacciones ante las circunstancias fluctuantes. En Eclesiastés, escribió: «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. […] tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar» (3:1-4).

¡Papi!

Santiago, de 20 meses de edad, guiaba confiadamente a su familia por el pasillo de su inmensa iglesia. El papá no le quitaba los ojos de encima mientras el niño se abría camino entre la multitud de «gigantes». De pronto, el muchachito entró en pánico porque no podía ver a su padre. Se detuvo, miró para todos lados y empezó a gritar: «¡Papi! ¡Papi!». Al instante, su papá se le puso al lado y el pequeño Santiaguito le extendió la mano, la cual el padre sujetó con fuerza. De inmediato, el niño se quedó tranquilo.

Sin marcha atrás

La primera vez que la vi, me enamoré. Era hermosa. Elegante. Limpia. Radiante. En cuanto divisé la berlina Ford Thunderbird 1962 en el estacionamiento de automóviles usados, su brillante exterior y su mortífero interior me atrajeron. Sabía que era el coche para mí. Así que, me despojé de 800 dólares y compré mi primer auto.

Sé un paje de armas

Los israelitas y los filisteos estaban en guerra. Mientras Saúl descansaba con sus hombres debajo de un granado, Jonatán y su paje de armas salieron silenciosamente del campamento para ver si el Señor obraría a favor de ellos, ya que estaban convencidos de que «no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos» (1 Samuel 14:6).

Levantamiento de pesas

Un día, encontré a mi hijo completamente tenso intentando levantar sobre su cabeza una barra con un par de pesas de casi dos kilogramos… una hazaña ambiciosa para un niño pequeño. Solo la había separado unos centímetros del suelo, pero su mirada mostraba que estaba decidido a hacerlo y su cara estaba roja por el esfuerzo. Entonces, me ofrecí para ayudarlo y, juntos, logramos levantar el peso hacia el techo. El levantamiento de pesas que era tan difícil para él, fue fácil para mí.

Elevarse hacia la cima

«Falta de ambición». Esta es una frase que no te gustaría ver en tu evaluación laboral. En lo que respecta al trabajo, los empleados que no tienen ambiciones raras veces ascienden a la cima de una organización. Nada se consigue si no existe un imperioso deseo de lograr algo. No obstante, la ambición tiene un lado oscuro. A menudo, se refiere más a elevar el yo que a llevar a cabo alguna tarea noble para beneficio de los demás.