Viaje de Navidad
¿Qué distancia hay entre Nazaret y Belén? Si estás en Pennsylvania, en los Estados Unidos, hay unos 15 kilómetros; aproximadamente 10 minutos en automóvil. Pero si estás en Nazaret de Galilea y viajas con tu esposa embarazada, como le sucedió a José, Belén está a unos 130 kilómetros. Es probable que ese trayecto les haya llevado a José y María alrededor de una semana, y no se hospedaron en un hotel agradable cuando llegaron a su destino. Lo único que pudo encontrar José fue un lugar en un establo, y María dio a luz allí a «su hijo primogénito» (Lucas 2:7).
Esperanza en Él
Una noche, mientras regresábamos a casa después de una fiesta de Navidad, mi familia y yo nos acercábamos a una pequeña iglesia rural ubicada en medio de destellantes bancos de nieve. Desde lejos, podía ver el cartel con motivos navideños. Una hilera de luces blancas formaba con letras mayúsculas la palabra ESPERANZA. Ver ese letrero brillando en la oscuridad me hizo recordar que Jesús es y siempre será la esperanza de la humanidad.
Evitar las cáscaras
¡Ah, qué vida la de un cerdo! Lo único que le ofrece cada nuevo día es chapotear en el barro y resoplar alegremente a la hora de comer. ¡Y qué comida que tienen! Cáscaras de trigo crujientes… o cualquier resto de alimentos que se deseche en el corral.
Papel secundario
Después de la muerte de Ed McMahon, un personaje de la televisión norteamericana, en 2009, el título de un periódico decía: «En lo referente a ser el N.º 2, él era el N.º 1». Famoso por sus 30 años de labor como compañero de Johnny Carson en su programa nocturno, McMahon colaboró de manera destacada para que Carson triunfara entre el público. Mientras la mayoría de los presentadores luchan para ganar más, McMahon estaba contento con su papel secundario.
La yegua y su muchacho
Cuando tenía alrededor de cinco años, mi padre decidió que me hacía falta tener un caballo para que lo cuidara. Entonces, compró una vieja yegua zaina, la llevó a casa y me la regaló. La llamé Dixie.
¡Pizza gratis!
Cuando uno es alumno universitario, el dinero escasea bastante. Por eso, cuando hay comida gratis, los estudiantes aparecen a cualquier hora y en cualquier lugar. Si una empresa quiere incorporar nuevos empleados, atrae a los jóvenes en los campus de las universidades ofreciéndoles pizza gratis para que asistan a una presentación. La comida en el presente parece ser más importante que el trabajo para el futuro.
Una creciente agresividad
En un viaje reciente, un auxiliar de vuelo me preguntó si volaba con mucha frecuencia. Cuando le contesté que sí, dijo: «¿No ha observado que la gente en las aeronaves están volviéndose cada vez más agresiva últimamente?». Tuve que confesar que estaba de acuerdo. Entonces, empezamos a hablar de cuáles podrían ser las causas; cosas como las crecientes medidas de seguridad aeroportuarias, los costos elevados, la disminución en los servicios y una insatisfacción generalizada con respecto a los viajes. Para confirmar que lo que decíamos era cierto, ¡nuestra conversación se vio interrumpida por un pasajero que no quería sentarse en el lugar que le habían asignado, porque le gustaba más el de otro!
Quitar el aliento
Un eslogan popular dice: «La vida no se mide por la cantidad de veces que respiramos, sino por los momentos que nos quitan el aliento». Veo esta frase por todas partes, impresa en camisetas y hasta en obras de arte. Resulta atractiva, pero me parece que es errónea.
Situación riesgosa
En alguna de las tarjetas de Navidad que recibas este año, sin duda habrá un hombre de pie, al fondo, mirando por encima del hombro de María, el cual muestra un notorio interés por el niño Jesús. Se llama José. Después de terminado el relato del nacimiento, no se vuelve a oír mucho de él. Si no conociéramos la historia, pensaríamos que era un espectador insignificante o, a lo sumo, una mera necesidad para validar el derecho de Jesús al trono de David.
¿Qué te daré?
Me han contado que las «historias sobre tres deseos» pertenecen a casi todas las culturas y siguen una idea similar: Aparece un benefactor y ofrece conceder tres deseos a un confiado beneficiario. Que estos cuentos se den con tanta frecuencia sugiere que todos queremos tener algo que no podemos conseguir por nuestros propios medios.