¿Ocupado para conocer a Dios?
Un día, mientras esperaba para abordar un avión, un extraño que me oyó decir que era capellán empezó a describirme cómo era su vida antes de conocer a Cristo. Dijo que estaba marcada por «el pecado y el ensimismamiento. Pero después, conocí a Jesús».
Quedarse sin fuerzas
Cuando era adolescente, solíamos ir con mi papá a cazar y pescar. En la mayoría de los casos, los recuerdos son agradables, pero, una vez, un viaje casi se convirtió en un desastre. Subimos en el automóvil a una montaña alta y acampamos en un lugar remoto. Después, papá y yo bajamos con dificultad por la ladera del cerro hasta una corriente de agua, para pescar. Después de una larga jornada de pesca bajo el sol ardiente, llegó la hora de volver al campamento, pero cuando emprendimos el regreso, papá se puso pálido. Estaba mareado y con nauseas, y se había quedado casi sin fuerzas.
El Dios olvidado
Cuando citamos el Credo Apostólico, decimos: «Creo en el Espíritu Santo». El escritor J. B. Phillips declaró: «Cada vez que expresamos [esto], queremos decir que creemos que [el Espíritu] es un Dios viviente, capaz de entrar en la personalidad humana y cambiarla, y dispuesto a hacerlo».
El gozo de recordar
Un amigo que tengo desde hace mucho describía los días próximos a su cumpleaños número 90 como «un tiempo […] para reflexionar un poco, mirar el espejo retrovisor de mi vida y dedicar muchas horas a lo que yo llamo “la gracia de recordar”. ¡Es tan fácil olvidar todos los caminos por los que el Señor me ha guiado! “No olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2)».
El costo de pelear
En un documental sobre la Primera Guerra Mundial, el relator dijo que, si las bajas británicas ocasionadas por «la guerra para terminar con todas las guerras» marcharan en columnas de cuatro frente al monumento de guerra en Londres, la procesión llevaría siete días. Esta pasmosa descripción me perturbó al pensar en el terrible costo de los enfrentamientos bélicos. Si bien estos costos incluyen gastos monetarios, destrucción de propiedades y problemas económicos, nada se compara con la pérdida de seres humanos. Los que pagaron el precio más alto fueron los soldados y la población civil; precio que se multiplicó en forma exponencial con el dolor de los sobrevivientes. La guerra es costosa.
Libertad de elección
Cuando se supo que la fecha programada para el juego de fútbol americano más importante de 2011 coincidía con Yom Kippur (Día del Perdón), el departamento estudiantil de la Universidad de Texas les solicitó a los funcionarios de la escuela que cambiaran de día. Dijeron que era injusto hacer que los alumnos judíos tuvieran que elegir entre la competición clásica contra sus rivales de Oklahoma y la celebración del día más importante y sagrado del año para ellos. Pero la fecha no se modificó. Incluso en sociedades donde la gente goza de libertad religiosa, todavía se exige que las personas que profesan una determinada fe tomen decisiones difíciles.
Política: Sin sonrisas
Por lo general, nos dicen que sonriamos cuando alguien nos toma una fotografía. Pero en algunos lugares, se aplica la política de no sonreír en las fotos para el carné de conducir. Debido a los robos de identidad, estos departamentos de vehículos automotores verifican las fotografías nuevas que se toman para asegurarse de que no coincidan con otras que ya están en el sistema. Si alguien se fotografía con un nombre falso, un operador recibe una alarma. Entre 1999 y 2009, en un estado de los Estados Unidos se impidió que 6.000 personas obtuvieran licencias falsas. Pero ¿por qué no se puede sonreír? La tecnología reconoce una cara más fácilmente si la expresión facial de la persona es neutra.
¡Brilla!
Estaba frustrada de que, a pesar de mis repetidas solicitudes, las luces de la calle en el frente de mi casa seguían apagadas. Como no tenemos aceras y hay tanta distancia entre una luz y la otra, es importante que cada una funcione para iluminar en la oscuridad. Estaba preocupada porque temía atropellar a algún niño que iba a la escuela mientras yo salía del garaje temprano por la mañana.
Ubicación, ubicación, ubicación
Actualmente, en muchos países, comprar y vender bienes raíces es un negocio complicado. Los precios de las casas han bajado significativamente, y la cuestión es aun peor si uno trata de deshacerse de propiedades comerciales. Por eso, en este tipo de actividad, es importante tener en mente este antiguo dicho: «¡Los tres conceptos más trascendentales que hay que saber sobre comprar y vender propiedades son ubicación, ubicación, ubicación!».
¿Sin autoridades?
Cuando el porche detrás de mi casa empezó a derrumbarse, me di cuenta de que yo mismo no podría repararlo. Entonces, hice algunas llamadas, me dieron algunos presupuestos y escogí un constructor para que hiciera uno nuevo.