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Completamente limpio

Un amigo mío estaba contándome sobre sus experiencias del año anterior, durante el cual había estado recibiendo un tratamiento médico contra el cáncer. La sonrisa en su rostro era un testimonio poderoso de la buena noticia que le habían dado. Dijo que los resultados de todos los estudios que le habían hecho tras un año de tratamiento indicaban una misma cosa: «¡Usted está completamente limpio!». ¡Qué diferencia pueden marcar dos palabras! Para mi amigo, completamente limpio significaba que no quedaban rastros de la enfermedad que había puesto en peligro su vida solo unos meses antes de que la borraran de su cuerpo. ¡Nos regocijamos al oír que se había curado totalmente!

Decisiones con consecuencias

Al atleta y campeón Eric Liddle no le resultó difícil rehusarse a correr un domingo en los Juegos Olímpicos de 1924 porque creía fervientemente que el día del Señor era para adorar y descansar.

Fe con obras

Debido a su artritis, Roger no pudo soportar más los inviernos de Illinois, en Estados Unidos, y se mudó a la tropical Bangkok, en Tailandia. Un día, recordó la canción favorita de su abuela, «Lo que eres»: Lo que eres habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices. La gente mira cómo andas, no escucha lo que dices; te juzgan por tus acciones cotidianas.

Observación

Mientras estaba haciendo cola para pagar, calculaba cuánto sería y trataba de impedir que mi hijo se perdiera. Casi ni me di cuenta cuando la mujer que estaba delante de mí salió rápidamente y dejó todos sus artículos en el mostrador. La empleada me comentó que aquella mujer no tenía suficiente dinero para pagar. Me sentí tremendamente mal; si tan solo me hubiera percatado de lo que pasaba, la habría ayudado.

Mas Dios…

Howard Sugden, pastor de la iglesia donde yo asistía cuando estaba en la universidad, predicó muchos sermones inolvidables. Después de todos estos años, el mensaje titulado «Mas Dios…» todavía hace que me detenga a pensar cuando leo esas palabras en la Biblia. A continuación, aparecen algunos ejemplos de versículos que me animan haciéndome recordar la intervención justa de Dios en los asuntos humanos:

Notificación de retirada

En 2010, los fabricantes de automóviles retiraron del mercado la exorbitante cantidad de 20 millones de coches en los Estados Unidos por diversos defectos. Es tremendo pensar en tantos automóviles defectuosos en las carreteras. Pero lo más perturbador es la apatía de algunos dueños. En una ocasión, el director del Centro de Seguridad Vial advirtió: «La reparación es gratuita. Háganla. Puede salvarles la vida». Sin embargo, a pesar del riesgo, el treinta por ciento nunca respondió.

Buenas y malas noticias

Hace poco, estuve conversando con una mujer que había experimentado una situación muy difícil. El estrés le había afectado la salud, así que, tenía que ir al médico con frecuencia. No obstante, con una sonrisa en el rostro, me dijo que había podido utilizar esa dolorosa circunstancia como una oportunidad para hablarle de Cristo a su doctor.

No es un mito

Me fascina la historia; por eso, vi entusiasmado un programa especial de televisión sobre el gran rey Arturo de Inglaterra. Se desencadenó una discusión cuando cada uno de los historiadores reconoció que no había testigos presenciales ni pruebas históricas para respaldar la historia del monarca inglés, ni de sus caballeros ni de la mesa redonda. Vez tras vez, se aludía al relato como una «leyenda» o un «mito». Aparentemente, dicha historia es una simple leyenda surgida de la combinación de fragmentos de otros relatos recopilados durante siglos.

¿De Marte?

«Microbios de Marte cayeron en el propio planeta Tierra… y la descendencia de esos microbios sigue estando aquí: somos nosotros». Así especulaba un astrónomo sobre cómo se originó la vida en Marte y, después, esa vida llegó a la Tierra.

Alentadores silenciosos

Una de las cualidades que más admiro en los demás es la capacidad de alentar en silencio y sin ser vistos. Recuerdo una vez que regresé a casa después de estar hospitalizada y encontré que mi amiga Jackie (a quien habían operado unos días antes) me había mandado un libro con promesas de Dios.