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Sentimiento solidario

Las estadísticas son engañosas. Si bien los números nos brindan información, a veces pueden insensibilizarnos en cuanto a que esos datos representan personas. Hace poco, esto me hizo reaccionar al leer una que decía: «Quince millones de personas mueren de hambre por año». Es escalofriante. Y para los que vivimos en culturas de abundancia, es difícil de imaginar. En el 2008, casi nueve millones de niños murieron antes de cumplir cinco años, y una tercera parte de ellos por problemas relacionados con la inanición. Son cantidades espantosas, pero son mucho más que números; son personas a quienes Dios ama.

Disculparse

Marcos cometió un error. Llegó una hora tarde a un restaurante donde tenía que encontrarse con un amigo de la iglesia. El amigo ya se había ido. Como se sentía mal por el error, compró un cupón de regalo para comer en ese lugar y se detuvo en una librería para buscar una tarjeta que dijera que lamentaba lo sucedido. Entre cientos de tarjetas, se sorprendió al encontrar en un recóndito rincón de la tienda solo unas pocas que decían: «Lamento lo que hice». Compró una y se la dio a su amigo, el cual aceptó la disculpa.

Construir una vida valiosa

A mis nietos les gusta jugar a un juego de construcción llamado Legos. Esos bloques pequeños y coloridos les despiertan la imaginación para construir fuertes, aviones, casas o cualquier cosa que aparezca en las instrucciones.

Aquí estoy

Mientras estaba en el edificio de los tribunales esperando que el juez atendiera su causa, Gabriel oía una historia triste tras otra de gente que perdía la casa. Muchos atravesaban el proceso como si les resultara un tema conocido, pero una mujer llamada Lucila parecía desconcertada. Él percibió que la mujer no sabía qué hacer ni adónde ir.

El tiempo de Dios

Desde al menos el 2005, la iglesia del pastor Audley Black, ubicada cerca de la costa sur de Jamaica, ha estado desarrollando un proyecto de construcción. Ese año visité por primera vez su iglesia y vi cómo estaban creciendo. La última vez que estuve allí, en la primavera del 2011, algunas de las paredes ya estaban levantadas. Para el verano, habían empezado a colocar el techo. Cuando le sugerí al pastor Black que quizá la iglesia estaría terminada para el 2013, cuando yo tenía pensado volver allí, dijo que era posible.

La invitación de un padre

El libro de Ezequiel, en el Antiguo Testamento, nos habla del juicio de Dios sobre su pueblo desobediente. El Señor llamó a los israelitas «gentes rebeldes que se rebelaron contra mí» (2:3) e «hijos de duro rostro y de empedernido corazón» (v. 4). Las gráficas descripciones de su pecado y las violentas imágenes del juicio venidero son horrorosas. No obstante, en los momentos más oscuros del lamento de Dios por su pueblo exiliado en Babilonia, su amor se refleja en el llamado que les hace para que regresen al sendero de la vida.

Antes de que pidas

Una colega de Ministerios RBC internacional me contó sobre el placer que le produce servir en la traducción de los recursos bíblicos. Dijo que se sentía profundamente bendecida porque es la primera que tiene la oportunidad de recibir ayuda de la enseñanza de la Palabra de Dios que ofrecen dichos materiales. Señala que, mientras trabaja con ellos, experimenta esto: «Siempre hay algo que se aplica directamente a la necesidad que estoy enfrentando». Precisamente, cuando necesita que el Señor la anime, recibe una importante ayuda de la Biblia.

¿Quién vuela mejor?

El 29 de septiembre de 1909, un joven inició un vuelo en un extraño artefacto parecido a una inmensa cometa con forma de cubo. Cuando tomó altura, el piloto manipuló las palancas para volar sobre el puerto de Nueva York. La gente miraba hacia arriba asombrada y los barcos celebraban haciendo sonar sus bocinas a vapor. Las multitudes que estaban cerca de la Estatua de la Libertad estallaron en una ovación al ver a Wilbur Wright que se elevaba hacia los cielos.

Despreocúpate

Hace unos años, nuestro líder de estudio bíblico nos desafió a memorizar un capítulo de la Biblia y recitarlo de memoria delante del grupo. En mi interior, empecé a protestar y a rezongar. ¿Un capítulo entero, delante de todos? La memorización nunca había sido mi fuerte; me daba vergüenza pensar en los largos silencios mientras todos me iban a estar mirando y esperando que dijera las palabras siguientes.

¿Estás acostumbrado?

Cuando era niña, me quedaba con mis abuelos durante una o dos semanas todos los veranos. Vivían en una calle sin salida que terminaba junto a unas vías del ferrocarril. La primera noche que dormía allí, solía despertarme varias veces con el ruido de los vagones que pasaban o cuando un conductor de la máquina hacía sonar el silbato del tren. Sin embargo, cerca del final de mi visita, me había acostumbrado tanto al ruido que podía dormir toda la noche sin despertarme.