Hombre 12
En el estadio de la Universidad A&M de Texas, hay un cartel enorme que dice: «CASA DEL HOMBRE 12». Aunque los equipos pueden tener solo once jugadores en el campo, el Hombre 12 alude a los miles de alumnos que se quedan de pie durante todo el partido para alentar al equipo. Según la tradición, esto se remonta a 1992, cuando el entrenador llamó a un alumno de la tribuna para que se pusiera el uniforme y estuviera listo para reemplazar a un jugador lesionado. Aunque nunca entró a jugar, su presencia y disposición alentó enormemente al equipo.
Todos juntos ahora
Mientras un hombre abordaba un tren en Perth, Australia, se le trabó la pierna entre la plataforma y un vagón. Los guardias de seguridad no podían liberarlo, entonces, coordinaron los esfuerzos de casi 50 pasajeros, quienes, a la cuenta de tres, empujaron el tren hacia el costado. Ese trabajo en conjunto desplazó el vagón lo suficiente para liberar la pierna del hombre.
Presta mucha atención
Sentado en el auditorio, miraba fijamente al pastor. Mi postura sugería que estaba absorbiendo todo lo que decía. De pronto, escuché que todos se reían y aplaudían, y quedé sorprendido. Aparentemente, el pastor había dicho algo cómico, pero yo no tenía idea de qué era. Aunque parecía que estaba escuchando atentamente, mi mente estaba en otra parte.
¡Pan!
V ivo en una pequeña ciudad mejicana donde todas las mañanas y las tardes puede escucharse un grito distintivo: «¡Paaan!». Un hombre en una bicicleta, con una canasta enorme, ofrece una gran variedad de panes frescos, dulces y salados. Antes, yo vivía en una ciudad más grande, donde tenía que ir a comprar pan a la panadería, pero ahora, disfruto de que me lo traigan fresco a mi casa.
Ver bien
Ringo parece un perro fuerte; grande, musculoso, con pelo grueso, ¡y pesa más de 45 kilos! Aun así, su dueño lo lleva a hogares de ancianos y a hospitales para hacerlos sonreír.
Un nuevo propósito
Jacob Davis era sastre y tenía un problema. La fiebre del oro estaba en su apogeo en el Oeste norteamericano del siglo xix, y los pantalones para trabajar de los mineros se desgastaban permanentemente. ¿Cómo lo solucionó? Fue a una compañía local de productos textiles cuyo dueño era Levi Strauss y compró tela para tiendas. Con ese material pesado y fuerte, fabricó los pantalones…y así nacieron los vaqueros o jeans. En la actualidad, estos pantalones (incluidos los Levis) están entre las prendas más populares del mundo; todo porque a la lona de carpas se le dio un nuevo propósito.
Señales y sentimientos
Un joven que conozco suele pedirle señales a Dios, aunque, en realidad, lo que busca es una confirmación de lo que siente. Por ejemplo, ora así: «Señor, si quieres que haga x, haz y, y sabré que está bien». Esto genera un dilema. Por su forma de orar y la manera en que cree que Dios responde, siente que debe volver con su ex novia, Sin embargo, ella está totalmente segura de que Dios quiere lo contrario.
No teníamos ni idea
Voluntarios de una iglesia pasaron una noche helada distribuyendo alimentos a personas de bajos ingresos en un edificio de apartamentos. Una mujer que recibió comida estaba exultante. Les mostró su aparador vacío y les dijo que ellos eran una respuesta a sus oraciones.
Una montaña difícil
En lo alto de un pliegue de la Cumbre Jughandle, entre las montañas al norte de nuestra casa, hay un glaciar. La ruta para llegar hasta allí asciende por una cresta empinada y angosta, cubierta de lomas y piedras sueltas. La subida es agotadora. Sin embargo, allí hay un manantial que brota de un terreno blando y cubierto de musgo que atraviesa una pradera exuberante. Es un lugar tranquilo para beber y prepararse para el duro ascenso.
Un lugar seguro
Un joven japonés tenía miedo de salir de su casa. Para evitar a la gente, dormía de día y pasaba toda la noche mirando televisión. Era un hikikomori; o sea, un ermitaño moderno. El problema empezó cuando dejó de ir a la escuela por sus malas calificaciones. Cuanto más alejado estaba de la sociedad, más inadaptado social se sentía. Al final, dejó de comunicarse por completo con sus amigos y parientes. No obstante, para recuperarse, lo ayudó visitar un club juvenil llamado ibasho, un lugar seguro donde personas quebrantadas comenzaban a reinsertarse en la sociedad.