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Bebé poderoso

La primera vez que lo vi, lloré. Parecía un bebito perfecto, dormido en su cuna. Sin embargo, sabíamos que jamás despertaría, hasta hacerlo en los brazos de Jesús.

Vida anónima

Hace muchos años, recorté de una revista un ejemplar de un ensayo de Jane Yolen, que he gastado de tanto leerlo. Ella dice: «Los mejores escritores son aquellos que aspiran al título de “anónimo”. La narración es lo importante, no quien la relata».

¿Quién es éste?

«Guarden todo y saquen una hoja y un lápiz». Cuando estudiaba, esas temidas palabras anunciaban que había llegado «la hora de la prueba».

La historia de Rut

Rut siempre llora cuando relata su historia. Con más de 80 años y sin poder hacer mucho, no parece ser una figura central en la vida de nuestra iglesia. Depende de los demás para trasladarse y, como vive sola, su círculo de influencia es limitado.

Develar los misterios

Siempre me encantó el ingenio y las reflexiones de Charles Schult, el creador de Snoopy. Una de mis historietas favoritas de él aparecía en un libro sobre los jóvenes en las iglesias. Muestra a un muchacho sosteniendo una Biblia, mientras le dice a un amigo por teléfono: «Creo que he dado uno de los primeros pasos para develar los misterios del Antiguo Testamento… ¡estoy empezando a leerlo!». Comprometerse a leer y obedecer la Escritura es el primer paso para descubrir diariamente su amor y poder.

Cómputo de confianza

Antes de que mi esposo y yo recibiéramos a Cristo, pensamos seriamente en divorciarnos. Pero, después de comprometernos a amar a Dios y obedecerle, renovamos nuestro compromiso mutuo. Buscamos consejo sabio y le pedimos a Dios que nos transformara individualmente y como pareja. El Señor sigue ayudándonos y enseñándonos a amarlo y confiar en Él —y entre nosotros— independientemente de lo que pase.

Arraigado en Dios

Unos amigos se mudaron a una casa nueva, plantaron glicinia junto a la cerca y esperaron ansiosos que los brotes color lavanda aparecieran después de cinco años. Disfrutaron de la planta durante más de dos décadas, atendiéndola con cuidado. Pero, de repente, la glicinia se secó, ya que los vecinos habían derramado del otro lado de la cerca un líquido para eliminar la maleza. Las raíces de la glicinia absorbieron el veneno y la planta murió… o al menos, eso pensaron mis amigos. Grande fue su sorpresa cuando, al año siguiente, aparecieron algunos brotes en el suelo.

Dios provee

Fuera de la ventana de mi oficina, las ardillas se apresuran a enterrar sus bellotas en un lugar seguro y accesible antes del invierno. Me divierte su conmoción. Un rebaño de ciervos puede atravesar nuestro patio trasero sin que se oiga, pero una ardilla suena como una invasión.

Muchísimo mejor

Mi cumpleaños es un día después del de mi madre. Cuando era adolescente, la lucha era pensar en un regalo que a ella le gustara, pero que estuviera dentro mi presupuesto. Ella siempre apreciaba mis regalos. Luego, al día siguiente, para mi cumpleaños, me daba el suyo. En cada ocasión, su regalo superaba ampliamente el mío. Su intención no era despreciar lo que yo le había regalado, sino que, como sus recursos eran mucho mayores, era más generosa.

Sobrevivir en el desierto

En la década de 1960, se popularizó una balada titulada Pedrito en el desierto, que relata la historia de un sediento vaquero que cruza el desierto y encuentra una bomba manual de agua. Pedrito había dejado una nota instando a quien la leyera que no bebiera del jarro, sino que usara el contenido para alimentar la bomba.