Ser hospitalario
En el Nuevo Testamento, la hospitalidad es un distintivo de la vida cristiana. Se enumera como una de las características de los líderes de la iglesia (1 Timoteo 3:2; Tito 1:8) y es un mandato para todo seguidor de Jesús, como una expresión de amor (Romanos 12:13: 1 Pedro 4:9). Pero su significado va más allá de que seamos anfitriones bondadosos o de que ofrezcamos nuestra casa a invitados.
Obrero olvidado
Gente de todo el mundo conoce el Monte Rushmore, el lugar en Dakota del Sur donde las cabezas de ex presidentes estadounidenses están esculpidas en escala gigante sobre la pared de un acantilado. Sin embargo, mientras millones saben de la existencia de ese monte, relativamente pocos conocen el nombre Doane Robinson: el historiador del estado de Dakota del Sur que concibió la idea de esta magnífica escultura y que dirigió el proyecto. El monumento es admirado y apreciado, pero su precursor es el hombre olvidado detrás de la obra maestra. Su nombre es extensamente ignorado o totalmente desconocido para algunos.
Mirar atrás
El verano pasado, mi esposo y yo viajamos en tren desde Grand Rapids hasta Chicago. Como nuestros asientos miraban hacia la parte posterior del tren, lo único que podíamos ver era donde ya habíamos estado, no hacia donde íbamos. Edificios, lagos y árboles pasaban volando tras la ventanilla, después de haberlos dejado atrás. No me gustó. Prefiero ver hacia dónde voy.
Acatar la orden
Estuve leyendo sobre el capitán Ray Baker, integrante del Comando Aéreo Estratégico, durante la Guerra de Vietnam. La fuerza aérea lo entrenó, junto con los otros pilotos, para correr desde las barracas a sus aviones ante el sonido de un timbre. Muchas veces, mientras comía, tenía que dejar los utensilios y salir disparado hacia su bombardero. Había sido entrenado para responder al llamado con obediencia inmediata. Estaba tan bien capacitado que, un día, mientras estaba de licencia, salió corriendo de un restaurante cuando oyó sonar un timbre.
Palabras cortantes
El escritor de Proverbios describe al necio como alguien «cuyas palabras son como golpes de espada» (12:18). Si nos referimos a la variedad de formas en que nos herimos y nos destruimos unos a otros, nuestra lengua puede asemejarse a una navaja suiza, con herramientas de múltiples filos.
¿Será cierto?
«Confía, pero verifícalo». A mi esposo le encanta esa frase de Ronald Reagan. Durante su período como funcionario, el ex presidente de los Estados Unidos deseaba creer todo lo que se le decía sobre sus relaciones políticas con los demás. Sin embargo, como la seguridad de su país dependía de que lo dicho fuera verdad, se esforzaba por verificar todo lo que oía.
Sistema de navegación
¿Alguna vez te preguntaste cómo sabe un piloto de una aeronave volar del punto A al B? Lo más probable es que use un VOR, sigla del inglés correspondiente a Radiofaro Omnidireccional de VHF, un sistema de navegación inventado a principios de la década de 1950. Aún hoy guía muchos aviones a destino. El piloto establece el curso en su dial. Si la aeronave se desvía de ese trayecto determinado, el instrumento se lo indica, para que se puedan hacer las correcciones y volver a alinear la nave al curso normal.
Devoción «emperrada»
A Maggie no le gusta mucho la televisión. Prefiere mirar hacia fuera por la ventana en vez de tener la vista fija en una pequeña pantalla. La lectura tampoco la entusiasma mucho. Se la ha conocido por «masticar» libros, pero sólo en el estricto sentido literal. No obstante, cuando Jay o yo leemos o miramos televisión, ella participa. Aunque no disfruta lo que hacemos, le encanta estar con nosotros. Maggie es nuestra profundamente devota perra. Más que cualquier otra cosa (bueno, lo único que hace), ella quiere estar con nosotros.
Con la ayuda de Dios
La palabra Eben-ezer, que muchas veces vemos en títulos y en nombres de organizaciones cristianas, se refiere a una época en que el pueblo de Israel estaba tratando de recuperar la íntima comunión que anteriormente había tenido con Dios. Samuel, su líder espiritual, les dijo que si dejaban a los dioses extraños y volvían al Señor de todo corazón, Él los libraría de la opresión a manos de sus enemigos, los filisteos (1 Samuel 7:2-3).
Jugada brusca
Estaba en un encuentro de fútbol americano donde jugaba mi nieto, que iba al octavo grado, cuando el árbitro indicó que había existido una falta y detuvo el partido. Al parecer, después de haber arrojado el balón, el muchacho que la había pasado, fue tacleado, lo cual hizo que se lanzara una bandera que indicaba el penalti. El comentarista, desde la cabina de prensa, dijo: «Hay una bandera en el campo. La falta fue jugada brusca al pastor… Quise decir, jugada brusca al pasador». En cuanto escuché eso, pensé: ¡Hoy Dios podría sancionar ese penalti a algunas iglesias!