Lección mal aplicada
Después que un niño de cuatro años se metió en problemas en el jardín de infantes, la mamá le preguntó qué había hecho. Él lo explicó así: «Me enojé con un compañero mientras jugábamos, pero como tú me dijiste que no debía pegarle a nadie, ¡le pedí a un amigo que lo hiciera por mí!».
Orgullo nacional
A mi esposa Martie y a mí nos encanta Inglaterra: su historia, su cultura y su gente. Cuando visitamos ese país, una de nuestras actividades favoritas es ir a conciertos al aire libre sobre las verdes laderas de antiguas propiedades. La última noche de conciertos es la mejor, con fuegos artificiales y cientos de ciudadanos que agitan pequeñas banderas británicas mientras cantan himnos patrios.
Chatarra espiritual
En muchos países, la obesidad infantil se ha incrementado más que nunca. Un culpable fundamental del aumento perjudicial de peso son los malos hábitos alimentarios y la comida chatarra.
Decir sí y no
Cuando nos lavamos las manos para quitar la suciedad y los gérmenes, ¿somos nosotros los que realmente las limpiamos? Sí y no. Para ser preciso, el jabón y el agua hacen la tarea, no nosotros. Sin embargo, somos nosotros los que decidimos usar estos elementos para lavarnos.
Diligencia diaria
El internacionalmente aclamado violinista Midori cree que la práctica concentrada y diligente es la clave para una buena ejecución. Mientras cumplía un riguroso calendario de 90 conciertos por año, igualmente ensayaba 5 ó 6 horas por día. Jane Ammeson, en la revista NWA WorldTraveler, citó estas palabras de Midori: «Tengo que practicar para mi trabajo y lo hago todos los días […]. En realidad, lo importante no es la cantidad de horas, sino la calidad del trabajo que hay que hacer. Veo que los alumnos ejecutan un instrumento y lo llaman ensayo, pero no escuchan ni observan con cuidado. Tener un manual abierto no significa que uno esté estudiando».
Cruza la cerca
Pensando en causar daño, dos jóvenes se acercaron a un autobús misionero, usado para evangelizar, estacionado en el centro de una ciudad alemana.
No es para reírse
Mientras recorríamos con mi esposa un centro de compras, encontramos un puesto de venta de camisetas. A medida que mirábamos cómo eran y leíamos sus habitualmente humorísticos refranes, observé una con un mensaje perturbador. Decía: «Tantos cristianos; tan pocos leones». Esa referencia a la práctica del siglo i de arrojar cristianos a los leones en el Coliseo de Roma no era nada divertida.
Significativo
Una antigua serie de televisión mostraba un establecimiento que los clientes supuestamente frecuentaban a diario. La idea era que constituía un lugar agradable donde «todos saben tu nombre».
Más que pan
Isaac Pennington, líder cuáquero del siglo xvii, dijo: «El Señor me ha estado enseñando a vivir en Él; no de nada que me haya dado, sino de la vida en sí». Las personas de Juan 6 querían vivir de Jesús, pero no por la misma razón; no porque sus corazones fueran leales a Él, sino fieles a lo que pensaban que el Señor podía proveerles: alimentos y liberación de la opresión romana.
Amor abnegado
El 4 de diciembre de 2007, un soldado de 19 años que prestaba servicio en Irak vio que arrojaban una granada desde un techo. Apostando la ametralladora en la torrecilla de su Humvee, trató de desviar el explosivo… pero cayó dentro del vehículo. Tenía tiempo para saltar y salvar su vida, pero, en cambio, se arrojó sobre la granada, en un acto de asombroso altruismo que les salvó la vida a cuatro soldados compañeros de él.