Diligencia diaria
El internacionalmente aclamado violinista Midori cree que la práctica concentrada y diligente es la clave para una buena ejecución. Mientras cumplía un riguroso calendario de 90 conciertos por año, igualmente ensayaba 5 ó 6 horas por día. Jane Ammeson, en la revista NWA WorldTraveler, citó estas palabras de Midori: «Tengo que practicar para mi trabajo y lo hago todos los días […]. En realidad, lo importante no es la cantidad de horas, sino la calidad del trabajo que hay que hacer. Veo que los alumnos ejecutan un instrumento y lo llaman ensayo, pero no escuchan ni observan con cuidado. Tener un manual abierto no significa que uno esté estudiando».
Cruza la cerca
Pensando en causar daño, dos jóvenes se acercaron a un autobús misionero, usado para evangelizar, estacionado en el centro de una ciudad alemana.
No es para reírse
Mientras recorríamos con mi esposa un centro de compras, encontramos un puesto de venta de camisetas. A medida que mirábamos cómo eran y leíamos sus habitualmente humorísticos refranes, observé una con un mensaje perturbador. Decía: «Tantos cristianos; tan pocos leones». Esa referencia a la práctica del siglo i de arrojar cristianos a los leones en el Coliseo de Roma no era nada divertida.
Significativo
Una antigua serie de televisión mostraba un establecimiento que los clientes supuestamente frecuentaban a diario. La idea era que constituía un lugar agradable donde «todos saben tu nombre».
Más que pan
Isaac Pennington, líder cuáquero del siglo xvii, dijo: «El Señor me ha estado enseñando a vivir en Él; no de nada que me haya dado, sino de la vida en sí». Las personas de Juan 6 querían vivir de Jesús, pero no por la misma razón; no porque sus corazones fueran leales a Él, sino fieles a lo que pensaban que el Señor podía proveerles: alimentos y liberación de la opresión romana.
Amor abnegado
El 4 de diciembre de 2007, un soldado de 19 años que prestaba servicio en Irak vio que arrojaban una granada desde un techo. Apostando la ametralladora en la torrecilla de su Humvee, trató de desviar el explosivo… pero cayó dentro del vehículo. Tenía tiempo para saltar y salvar su vida, pero, en cambio, se arrojó sobre la granada, en un acto de asombroso altruismo que les salvó la vida a cuatro soldados compañeros de él.
¿Por dónde empiezo?
Hace varios años, iba conduciendo por la autopista cuando mi coche dejó de andar. Estacioné al costado del camino, salí del auto y abrí el capó. Mientras miraba el motor, pensé: ¿De qué vale todo esto?… No entiendo nada de automóviles. ¡Ni siquiera sé por dónde empezar!
Una virtud especial
En su libro Food in Medieval Times [Comidas en la Edad Media], Melitta Adamson escribe sobre los deleites culinarios en la Europa de aquella época. Carne de animales salvajes, pasteles, budines y otras comidas exóticas ilustran el placer creativo de preparar alimentos. Pero con todos estos manjares maravillosos hay un problema: comer en exceso. Esta tendencia se agravaba con el calendario cristiano, colmado de ayunos y de fiestas. En general, la glotonería seguía a la abstinencia alimentaria.
Apunta alto
Cuando mi hija y su familia vinieron a visitarnos, tuve la oportunidad de invitar a una salida de «hombres» a mi hijo y a mis dos yernos.
Dios en la iglesia
Me encanta leer los letreros de las iglesias; esos que uno ve en las carteleras al frente de los edificios. Hace poco, observé uno que decía: «Entre y experimente la presencia de Dios». Esta frase me llamó la atención, fundamentalmente porque es una promesa importante de hacer y a veces difícil de cumplir. Difícil porque, si no tenemos cuidado, nuestras congregaciones pueden reflejar más la presencia de su gente que la de nuestro Dios.