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Ojo siempre abierto

A mediados del siglo xix, el detective Allan Pinkerton se hizo famoso por descubrir una serie de robos a trenes y por frustrar un complot para asesinar a Abraham Lincoln mientras viajaba para asumir la presidencia de los Estados Unidos. La Agencia Nacional de Detectives Pinkerton no solo se destacó por ser una de las primeras en ese país, sino aún más por su logotipo, que mostraba un ojo bien abierto, con la frase: «Nunca dormimos».

Una conciencia limpia

Después que Ffyona Campbell se hizo famosa por ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo caminando, la alegría le duró poco. A pesar de los elogios que recibió, algo la angustiaba. El sentimiento de culpa la abatía y la condujo al borde de una crisis nerviosa.

Realmente asombroso

Leí estas palabras en la página web personal de una joven: «Solo quiero ser amada… ¡y él tiene que ser extraordinario!».

Tomar cartas

En 1992, el huracán Andrés dañó terriblemente la casa de Norena en el sur de Florida, en los Estados Unidos. Entonces, le pagaron un seguro y comenzaron la tarea de reparación. Sin embargo, cuando se terminó el dinero, los constructores se fueron y dejaron una casa incompleta y sin electricidad. Durante 15 años, Norena se las arregló con una pequeña refrigeradora y unas pocas lámparas conectadas con extensiones de cables. Lo sorprendente era que los vecinos parecían no darse cuenta del problema. Al tiempo, el alcalde se enteró y decidió tomar cartas en el asunto: contactó un electricista que, a las pocas horas, le devolvió la electricidad a la casa.

León de Judá

Los leones que se paseaban por la reserva de animales Masai Mara, en Kenia, parecían inofensivos. Se revolcaban sobre pequeños arbustos; se refregaban la cara contra las ramas como si estuvieran tratando de peinar sus magníficas melenas; bebían tranquilamente de un arroyo; caminaban sin prisa por el terreno seco y lleno de matorrales como si tuvieran todo el tiempo del mundo. El único momento en que les vi los dientes fue cuando uno de ellos bostezó.

Amante de Dios

En una breve biografía de San Francisco de Asís, G. K. Chesterton comienza echando una mirada al corazón de este hombre singular y compasivo, que nació en el siglo xii. Escribe: «Como San Francisco no amaba a la humanidad, sino a los hombres, asimismo no amaba el cristianismo, sino a Cristo. […]. El lector no puede ni siquiera comenzar a percibir el sentido de una historia que probablemente a él le hubiera resultado sumamente salvaje hasta comprender que, para este gran místico, su religión no era cuestión de una simple teoría, sino algo parecido a un amorío».

Fe triunfadora

Lo que más inutiliza a los nuevos empleados en un trabajo es la crítica de los más antiguos. Los buenos gerentes de personal saben cómo cuidar a los recientemente incorporados y los rodean de instructores dispuestos a protegerlos de ataques innecesarios.

Problemas

¿Te sorprende que los problemas sean parte de la vida? Tal vez no. Todo los conocemos de cerca y en forma personal: mala salud, cuenta bancaria en cero, amor malogrado, angustia, pérdida del trabajo… y la lista continúa.

Comer rápido y barato

Un hotel en Singapur presentó un comedor exprés: ¡Come todo lo que puedas en 30 minutos y paga sólo la mitad del precio! Después de probarlo, un cliente informó: «Perdí el decoro y me llené la boca con comida en exceso. Me olvidé de mis buenos modales, […] y no tuve hambre el resto del día, ya que el ardor de estómago era terrible».

Espejo retrovisor

Siempre he pensado que uno puede ver mejor la mano de Dios en el espejo retrovisor. Al mirar atrás, es más fácil entender por qué nos puso en la casa donde estamos, colocó ciertas personas y circunstancias en nuestra vida, permitió que sufriéramos y que tuviéramos dificultades, nos llevó a distintos lugares y nos dio diferentes trabajos y profesiones.