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Charla imprudente

Mi esposa y yo visitamos una iglesia donde había un programa especial de música; por eso, llegamos temprano para conseguir una buena ubicación. Antes de que empezara, escuchamos a dos miembros de la congregación que se quejaban de la iglesia. Criticaban al equipo de pastores, el liderazgo, la música, las prioridades del ministerio y varias cosas más que les desagradaban. No se daban cuenta de que había dos personas de visita o no les importaba que los oyéramos.

Cargas frágiles

Mientras Dolores conducía por un camino rural, notó que un automóvil la seguía muy de cerca. Casi podía sentir la irritación del conductor mientras ella avanzaba con cuidado y lentamente a lo largo de varias curvas.

Ganar y perder

El Torneo de Maestros es uno de los más prestigiosos del golf profesional. En 2009, Kenny Perry obtuvo el segundo puesto después de liderar la ronda final. Bill Pennignton escribió un artículo en el periódico The New York Times donde describe que Perry estaba «decepcionado, pero no desmoralizado» después de perder. «Ocasionalmente, miraré atrás y me preguntaré qué podría haber hecho distinto, pero no me voy a afligir —dijo Perry. —Si esto es lo peor que puede ocurrirme en la vida, no me puedo quejar. No voy a permitir que eso me acose. Hay tantas otras cosas en la vida que son más importantes […]. Esta noche me voy a casa con mi familia y vamos a divertirnos».

Equivocación

Cuatro personas (un piloto, un profesor, un pastor y un alpinista) volaban en un pequeño avión cuando los motores se detuvieron. El piloto dijo: «Hay solo tres paracaídas. Como este avión es mío, yo voy a usar uno». Se lo puso y saltó. El profesor dijo: «Soy brillante y el mundo me necesita, así que, yo tomo otro paracaídas»; y saltó.

La silla de ruedas de Dios

Jean Driscoll es una atleta maravillosa. Ganó ocho veces la maratón de Boston. También participó en cuatro Juegos Paralímpicos y ganó cinco medallas de oro. Jean compite en una silla de ruedas porque nació con espina bífida.

Orgullo y prejuicio

Allá por la década de 1930, el hogar de mi niñez estaba lleno de amor y felicidad, pero mis padres muchas veces no estaban. En aquellas ocasiones, el centro del afecto era la cocina y nuestra pequeña y alegre ama de llaves llamada Annie.

El reencuentro

Oswald Chambers, durante su período de servicio como capellán de la Asociación Cristiana de Jóvenes en Egipto (1915-1917), produjo un impacto en la vida de muchos soldados que murieron en la Primera Guerra Mundial. El 6 de noviembre de 1916, Chambers escribió en su diario: «Recibimos una carta de un amigo desde Nueva Zelanda, donde nos dice que mataron a Ted Strack. Por lo tanto, Ted Strack “partió para estar con Jesús”. Así es exactamente como él lo hubiera puesto […]. Él era una tosca belleza de la naturaleza y de la gracia, un pequeño santo amoroso y valiente. Gracias a Dios por cada recuerdo de él […]. De este modo, van reuniéndose uno tras otro».

Una sensación de temor

En el clásico poema de Tennyson, La carga de la Brigada Ligera, las valientes tropas de la caballería que salían a la batalla se describen con la imponente frase: «Hacia el valle de la muerte cabalgan los seiscientos». Estas palabras encierran un sentimiento premonitorio que presentía la tragedia que les aguardaba.

¿Estar firmes o moverse?

Los israelitas estaban atrapados. Poco después de dejar Egipto y la esclavitud, miraron hacia atrás y vieron algo desalentador: una nube de polvo se les acercaba… era un enorme ejército. A Faraón le había vuelto a atacar su «enfermedad»: la dureza de corazón (Éxodo 14:8). Entonces, envió sus carros para perseguir a Moisés y al pueblo.

Conversión

Antes de viajar, mi esposo y yo vamos al banco y cambiamos nuestros dólares norteamericanos por la moneda del país que vamos a visitar. Lo hacemos para poder cubrir los gastos mientras estamos fuera de casa.