Llegar al cielo
Mientras trabajaba con alumnos de tercero y cuarto grado en la Escuela Bíblica de Vacaciones de nuestra iglesia, decidí darles un regalo el último día a los 25 niños. Pero les dije que, para recibirlo, tendrían que decirme cómo puede una persona ir al cielo.
Situaciones inesperadas
La vida está llena de sorpresas, algunas de las cuales dirigen nuestra existencia en direcciones desagradables. Todavía recuerdo la tremenda conmoción que hubo en nuestra familia hace varias décadas cuando mi padre perdió el trabajo inesperadamente. Con una casa llena de niños que alimentar, fue un golpe tremendo. Pero, así como la pérdida del trabajo de papá fue algo más allá de su control y que no esperaba, él sabía que podía confiarle su futuro al Señor.
Un lugar mejor
Cuando falleció el suegro de mi amiga Marci, ella dejó de hacer el postre favorito de él: ensalada de piña. Un día, su hijito le preguntó por qué ya no la preparaba, y ella le contestó: «Me recuerda al abuelo y me pone triste. A él le gustaba muchísimo ese postre». Su hijo le respondió con tono alegre: «¡Pero no tanto como el cielo!».
Solamente por esta vez
Cuando era niño, solía montarme en un carrito que se guiaba con una cuerda. Una vez, mientras me deslizaba sobre él por la rampa de la entrada del garaje, me vino a la mente la advertencia de mis padres: «Mira hacia ambos lados de la calle para ver si viene un automóvil». Pero pensé: Está bien si no lo hago solamente por esta vez. Al momento, oí el ruido producido por los neumáticos de un coche que frenaba de golpe para no atropellarme. Pensar que podía desobedecer la orden de mis padres casi me costó la vida.
Arreglarlo adentro
¡Me encanta la historia de Jonás! Es sumamente dramática y está repleta de importantes lecciones para la vida. Después de rehusar con obstinación hacer la voluntad de Dios, el profeta finalmente predicó un mensaje de avivamiento en Nínive que lo convertiría en uno de los misioneros más exitosos de su época. Cuando el pueblo se arrepintió y se alejó de sus caminos malvados, y el Señor apaciguó su enojo contra ellos, supondríamos que Jonás estaría regocijándose. Sin embargo, se enojó porque Dios fue misericordioso. ¿Por qué razón? Porque aunque finalmente estaba obedeciendo al Señor al hacer lo correcto en el lugar apropiado, tenía una profunda falla en su interior.
Charla imprudente
Mi esposa y yo visitamos una iglesia donde había un programa especial de música; por eso, llegamos temprano para conseguir una buena ubicación. Antes de que empezara, escuchamos a dos miembros de la congregación que se quejaban de la iglesia. Criticaban al equipo de pastores, el liderazgo, la música, las prioridades del ministerio y varias cosas más que les desagradaban. No se daban cuenta de que había dos personas de visita o no les importaba que los oyéramos.
Cargas frágiles
Mientras Dolores conducía por un camino rural, notó que un automóvil la seguía muy de cerca. Casi podía sentir la irritación del conductor mientras ella avanzaba con cuidado y lentamente a lo largo de varias curvas.
Ganar y perder
El Torneo de Maestros es uno de los más prestigiosos del golf profesional. En 2009, Kenny Perry obtuvo el segundo puesto después de liderar la ronda final. Bill Pennignton escribió un artículo en el periódico The New York Times donde describe que Perry estaba «decepcionado, pero no desmoralizado» después de perder. «Ocasionalmente, miraré atrás y me preguntaré qué podría haber hecho distinto, pero no me voy a afligir —dijo Perry. —Si esto es lo peor que puede ocurrirme en la vida, no me puedo quejar. No voy a permitir que eso me acose. Hay tantas otras cosas en la vida que son más importantes […]. Esta noche me voy a casa con mi familia y vamos a divertirnos».
Equivocación
Cuatro personas (un piloto, un profesor, un pastor y un alpinista) volaban en un pequeño avión cuando los motores se detuvieron. El piloto dijo: «Hay solo tres paracaídas. Como este avión es mío, yo voy a usar uno». Se lo puso y saltó. El profesor dijo: «Soy brillante y el mundo me necesita, así que, yo tomo otro paracaídas»; y saltó.
La silla de ruedas de Dios
Jean Driscoll es una atleta maravillosa. Ganó ocho veces la maratón de Boston. También participó en cuatro Juegos Paralímpicos y ganó cinco medallas de oro. Jean compite en una silla de ruedas porque nació con espina bífida.