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Los menos poderosos

En la publicación en línea de 24/7 Wall St. apareció una extraña lista de Las 100 personas menos poderosas del mundo. Entre ellas, había ejecutivos de empresas, deportistas, políticos y celebridades que tenían una característica en común: solían ser poderosos. Algunos fueron víctimas de las circunstancias, otros tomaron malas decisiones de negocios, y otros dejaron de ser influyentes debido a su inmoralidad.

El momento oportuno

Pasaron unos cuantos meses hasta que comprendí que lo que consideré un encuentro casual había sido oportunamente programado por mi futuro esposo.

El costo de vivir

Cuando era joven, pensaba que vivir en la casa de mis padres era sumamente difícil. Al mirar atrás, me hace gracia darme cuenta de cuán ridículas eran mis quejas. Mis padres nunca me cobraron un centavo por vivir con ellos. El único «precio» era la obediencia. Simplemente, tenía que obedecer las reglas, como ser ordenada, amable, decir la verdad e ir a la iglesia. Nada de eso era difícil, pero, aun así, me costaba hacer caso. No obstante, mis padres no me echaron de casa cuando desobedecía, sino que siguieron recordándome que todo eso era para protegerme, no para perjudicarme. Incluso, a veces me imponían reglas más estrictas para protegerme de mí misma.

Estar satisfecho

Es difícil lograr contentamiento. Aun el apóstol Pablo, un héroe de la fe, tuvo que aprender a sentirse satisfecho (Filipenses 4:11). No era una característica natural de su personalidad.

Álamos temblones

Mientras visitaba la Península Superior de Míchigan, me llamaron la atención dos árboles. Aunque las hojas de los otros árboles que los rodeaban no se movían, las de estos ondeaban con la más mínima brisa. Se lo mostré a mi esposa, y ella me dijo que se llamaban álamos temblones. Quedé asombrado ante el efecto visual que producían esas hojas. Mientras todos los otros parecían calmos e inmóviles, las hojas de los álamos temblones ondulaban, aunque el viento fuera sumamente débil.

Punto de partida

Si uno conduce hacia el sur, desde nuestro hogar en Boise, Idaho, verá un cerro volcánico que se alza detrás de los árboles al este de la carretera. Este es el punto de partida desde donde se trazaron los límites del estado de Idaho.

La verdad en un taxi

Un día, cuando estaba en el centro de Chicago, tomé un taxi. Cuando subí, observé varias propagandas de un gurú de la Nueva Era pegadas en el asiento delante de mí. El chofer declaró que este místico era el «enviado divino» para nuestra época. Creía que Dios había designado diversos líderes a través de las edades, y que Jesús había sido simplemente el elegido para su generación.

Día desconocido

Para muchos londinenses, 1666 parecía ser el año del regreso de Jesús. Los adeptos a las profecías habían sumado 1.000 años, desde el nacimiento de Cristo, a 666, el número del anticristo, para obtener esa fecha.

Hasta lo último

Era el primer día de clases en el Instituto Bíblico de Moscú, donde estaba enseñando a pastores rusos. Empecé pidiendo a los alumnos que dijeran sus nombres y dónde servían, pero uno de ellos me dejó estupefacto cuando declaró abiertamente: «¡De todos los pastores, yo soy el más fiel a la Gran Comisión!». Por un instante, quedé desconcertado, hasta que él, sonriendo, agregó: «La Gran Comisión dice que debemos llevar el evangelio hasta lo último de la tierra. ¡Pastoreo una iglesia al norte del Círculo Ártico, en una aldea llamada “Lo Último de la Tierra”!». Todos nos reímos, y continuamos con la clase.

Capturar el momento

Mi esposa Martie es una gran compradora. Cuando compra alimentos, lee todas las etiquetas y se fija en el precio por unidad para determinar cuál conviene adquirir. Pero su mejor costumbre es mirar la fecha de «vencimiento». Ella no toma el primer envase de leche que ve, sino que se lleva el que tiene la fecha más tardía, de modo que pueda traer a casa la más fresca del supermercado.