Ocio forzoso
Un año, justo antes de Navidad, a una amiga le diagnosticaron leucemia y le dijeron que debía empezar de inmediato la quimioterapia. Solo unas semanas antes, Silvia había comentado lo satisfecha y bendecida que se sentía con una familia amorosa, una casa cómoda y un nieto nuevo. Mientras entraba al hospital, le pidió a Jesús que la acompañara y le hiciera sentir su presencia.
Están observando
Hace varias décadas, un evento en la escuela secundaria me destrozó. Practicar deportes era sumamente importante para mí. El que más me gustaba era el básquetbol, y pasaba horas y horas practicando. Así que, no calificar para el equipo en mi último año, después de haber jugado desde el principio, me hizo trizas.
Franqueza renovadora
Entre las muchas cosas que me encantan de mi mamá, quizá la más importante es su franqueza. Siempre que la llamo para pedirle su opinión sobre algo, me responde: «No me pidas mi opinión a menos que quieras oírla. No voy a tratar de imaginar qué deseas escuchar. Te diré lo que pienso realmente».
Un buen hombre
«Jerry era un hombre bueno —señaló el pastor en el funeral de Jerald Stevens—. Amaba a su familia, era fiel a su esposa, sirvió a su país en las fuerzas armadas, fue un excelente padre y abuelo, y un gran amigo».
Espera grandes cosas
Guillermo Carey era un hombre común con una fe extraordinaria. Nacido en el siglo xviii en un hogar de clase obrera, se ganaba la vida como zapatero. Mientras trabajaba, leía teología y diarios de exploradores. Dios usó su Palabra y las historias sobre descubrimientos de nuevas poblaciones para generarle una pasión por el evangelismo mundial. Fue como misionero a la India, y no solo se dedicó a la evangelización, sino que también aprendió dialectos nativos a los cuales tradujo la Palabra de Dios. Así expresó su pasión por la obra misionera: «Espera grandes cosas de Dios y emprende grandes cosas para Él». Carey puso en práctica sus palabras, y su ejemplo ha inspirado a miles para dedicarse al servicio misionero.
Empaqueta tus tristezas
Durante los años turbulentos de la década de 1960, la música popular en los Estados Unidos era una mezcla extraña de protesta y patriotismo. Algunas canciones arremetían contra la guerra, la codicia y la injusticia social, mientras que otras afirmaban el deber hacia la nación y los valores tradicionales. Pero Pack Up Your Sorrows [Empaqueta tus tristezas], escrita por Richard Farina y Pauline Baez Marden, parecía abarcar todas las categorías, al centrarse en la búsqueda de paz personal. El estribillo decía así:
El abuelo se esfumó
Mi primo Ken luchó valientemente contra el cáncer durante cuatro años. En sus últimos días, su esposa, tres hijos y varios nietos entraban y salían de la habitación, pasaban tiempo con él y compartían despedidas especiales. En un momento, cuando no había nadie en la habitación, pasó a la eternidad. Cuando la familia se dio cuenta de que había partido, una nieta pequeña dijo dulcemente: «El abuelo se esfumó». En un instante, el Señor estaba con Ken aquí en la Tierra; al momento siguiente, el espíritu de Ken estaba con el Señor en el cielo.
Dar gracias
Una tragedia dejó a una familia con un vacío irreparable. Una niñita cruzó la calle mientras perseguía un gato y un camión le pasó por encima. La otra hija de cuatro años observó en silencio y estupefacta mientras sus padres se aferraban al cuerpo sin vida de su hermanita. Durante años, la pérdida petrificante de aquel momento envolvió de tristeza a la familia. Los sentimientos desaparecieron. El único consuelo era la insensibilidad. No había alivio imaginable.
Recibido siempre
Cuando tenía 19 años, el experto financiero Warren Buffet, una de las personas más ricas del mundo, fue rechazado por la Universidad de Economía de Harvard. Después de salir mal en una entrevista de admisión, recuerda haber experimentado un «sentimiento de pavor» unido a la preocupación por la reacción de su padre ante la noticia. Buffet declara: «[Todo] lo que en ese momento pensé que era una situación aplastante para mi vida dio lugar a algo mejor».
El faro divino
El faro Mission Point se construyó en 1870 en una península del norte de Michigan, en Estados Unidos, para advertir a los barcos de los bancos de arena y las costas rocosas en el Lago Michigan. Obtuvo su nombre de otra clase de faro, una iglesia misionera que se había edificado 31 años antes.