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Música y megáfono

Christopher Locke compra trompetas, tubas y trombones viejos y los transforma en amplificadores acústicos para iPhones y iPads. Sus creaciones se basan en los altavoces con aspecto de trompeta de los primeros fonógrafos usados a finales del siglo xix. La música reproducida a través de este Tele-fonógrafo Analógico tiene un «sonido más poderoso, nítido, rico y profundo» que el que se oye en los pequeños altavoces de los artefactos digitales. Además de ser obras de arte interesantes, estos rescatados instrumentos de bronce no necesitan electricidad para amplificar la música que le encanta a la gente.

Perseguido

Alguien me perseguía. En un pasillo oscuro, giré en una esquina para subir por una escalera y, deteniéndome en seco en mi trayecto, me alarmó lo que vi. A los pocos días, volvió a ocurrir. Pasé por el fondo de una de mis cafeterías favoritas y percibí la sombra grande de una persona que se me acercaba. Sin embargo, ambos incidentes terminaron con una sonrisa… ¡me había asustado de mi propia sombra!

Trabajar para el viento

El Ferrari valorado en 200.000 dólares quedó bajo el agua en una carretera y no sirvió más. Su dueño había intentado pasar por lo que parecía ser un charco, sin darse cuenta de que el agua subía rápidamente y se hacía más profundo. Cuando el agua llegó a la altura de los guardafangos, el motor de 450 caballos de fuerza se detuvo. Menos mal que el hombre pudo salir del automóvil y refugiarse en un terreno elevado.

Nuevo en la familia

Durante un viaje con un coro de una escuela secundaria cristiana, para apoyar la obra misionera en Jamaica, fuimos testigos de una demostración práctica del amor de Dios. El día que visitamos un orfanato para niños y jóvenes minusválidos, nos enteramos de que Diego, uno de los chicos al que nuestro grupo había conocido y que tenía parálisis cerebral, iba a ser adoptado.

Todos juntos

Durante años, el piano de mi esposa y mi banjo no se llevaban bien, y rara vez se relacionaban. Al tiempo, después de que ella me regaló una guitarra nueva para mi cumpleaños, dijo que tenía interés en aprender a ejecutar mi antiguo instrumento. Ella es muy talentosa para la música, así que, poco después, tocábamos canciones de alabanza con nuestras guitarras. Me gusta pensar que una nueva clase de «conexión de alabanza» ha llenado nuestro hogar.

Primera respuesta

Cuando llevaron a mi esposo al hospital para operarlo de urgencia, empecé a llamar a mis familiares. Mi hermana y su esposo vinieron de inmediato para estar conmigo, y oramos mientras esperábamos. La hermana de mi marido escuchó la ansiedad de mi voz por el teléfono y, al instante, dijo: «Cindy, ¿puedo orar contigo?». Cuando llegaron mi pastor y su esposa, él también oró por nosotros (Santiago 5:13-16).

Isla bastante pequeña

Singapur es una pequeña isla; tan pequeña que casi no se distingue en un mapamundi. (Si todavía no sabes dónde está, intenta encontrarla). Como está densamente poblada, es importante considerar al prójimo. Un hombre le escribió a su novia, que iría por primera vez: «Hay poco lugar. Por eso, […] siempre debes pensar en lo que te rodea. Debes apartarte para no bloquear a nadie. La clave es la consideración».

Limpiar el armario

Hasta hoy, puedo oír a mi madre diciéndome que fuera a ordenar mi cuarto. Obedientemente, iba y empezaba a hacerlo, pero enseguida me distraía leyendo el libro de historietas que, supuestamente, debía guardar. Poco después, la distracción terminaba cuando ella me advertía que, en cinco minutos, iría a revisarlo. Como no podía acomodar todo en tan poco tiempo, escondía en el armario lo que no sabía dónde poner, hacía la cama y esperaba que ella entrara… deseando que no revisara el armario.

Alguien que entiende

El esposo de mi amiga estaba en las últimas etapas de la demencia senil. Cuando le presentaron a la enfermera que lo iba a cuidar, le tomó el brazo para detenerla y le dijo que quería que conociera a su mejor amigo: alguien que lo amaba profundamente.

Alabanza inmerecida

Antes de poder comprar un horno autolimpiante, me las arreglaba para mantenerlo en condiciones. Incluso las visitas comentaban al respecto cuando venían a casa: «Vaya, ¡qué limpio está tu horno! Parece nuevo». Yo aceptaba el elogio aunque sabía que no lo merecía… la limpieza no tenía nada que ver con que yo lo restregara, sino que no lo usaba muy seguido.