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Quitar las barreras

Veía a Maria todos los martes cuando visitaba «la Casa», un hogar que ayuda a exprisioneras a reintegrarse en la sociedad. Mi vida parecía diferente a la de ella: recién salida de la cárcel, luchando contra las adicciones, separada de su hijo. Se podría decir que vivía al margen de la sociedad.

Controla el enojo

Mientras comía con una amiga, me contó que estaba harta de un miembro en particular de su familia, pero que no quería decirle nada sobre su detestable costumbre de ignorarla o burlarse de ella. Cuando trató de hablar con él sobre el problema, él le respondió con expresiones sarcásticas. Y ella, enojada, explotó. Ninguno estuvo dispuesto a ceder, y la brecha en la familia se profundizó.

¿Cómo se llama tu padre?

Cuando compré un teléfono celular en Medio Oriente, me hicieron las preguntas habituales: nombre, nacionalidad, dirección. Pero después, el empleado dijo: «¿Cómo se llama su padre?». Su pregunta me sorprendió, ya que no entendía por qué era importante. En mi cultura, ese dato es irrelevante, pero allí, era necesario para constatar mi identidad. En algunas culturas, la ascendencia es importante.

¡Tenemos un rey!

Después de atacar a mi esposo con palabras hirientes cuando algo no salió como yo quería, desdeñé la autoridad del Espíritu Santo al recordarme versículos bíblicos que revelaban mi actitud pecaminosa. ¿Valía la pena dañar mi matrimonio o desobedecer a Dios con tal de satisfacer mi orgullo testarudo? Para nada. Pero, para cuando pedí perdón al Señor y a mi esposo, ya se había generado una secuela de heridas; el resultado de ignorar consejos sabios y de vivir como se me antojaba.

Quédate un tiempo

Durante un debate sobre la trilogía fílmica El Señor de los anillos, un joven dijo que prefiere las historias en libros más que en películas. Explicó: «Con un libro, puedo quedarme allí todo el tiempo que quiera». Hay una enseñanza respecto al poder de permanencia de un libro —en especial, la Biblia— y «vivir» sus historias.

Dar el primer paso

Tham Dashu sentía que le faltaba algo en la vida. Entonces, empezó a ir a la iglesia; la misma a la que asistía su hija. Pero nunca iban juntos. Tiempo atrás, él la había ofendido, lo cual generó una brecha entre ambos. Por eso, Tham entraba cuando comenzaban los cantos y se iba de inmediato al final de la reunión.

Jesucristo entiende

Un capellán de los departamentos de policía y bomberos de su comunidad asistió a cursos de capacitación en la academia de policía para entender mejor las situaciones que enfrentaban los oficiales al aplicar la ley. El tiempo con los cadetes y el aprendizaje sobre los enormes desafíos de la profesión le generaron un nuevo sentimiento de humildad y empatía. En el futuro, espera aconsejar mejor a aquellos que luchan contra el estrés emocional, la fatiga y las pérdidas.

Escribir cartas

Mi madre y su hermana practican un arte en proceso de extinción: escribir cartas. ¡Se escriben con tanta regularidad que uno de los carteros se preocupa cuando no tiene nada que entregar! Sus cartas están inundadas de temas de la vida, alegrías y tristezas, y cuestiones cotidianas de amigos y parientes.

Ver a Dios

El pastor y escritor Erwin Lutzer relata una historia sobre un conductor de televisión y un muchachito que estaba dibujando un retrato de Dios. Enojado, el conductor dijo: «No puedes hacer eso porque nadie sabe cómo es Dios».

Su mano me llevó

Hace poco, encontré unos diarios de mi juventud, y no pude resistir releerlos. Al hacerlo, me di cuenta de que, en aquel entonces, mi sentir era muy diferente al de ahora. Mis luchas con la soledad y las dudas sobre mi fe me abrumaban, y al mirar atrás, puedo ver claramente cómo me llevó Dios a un estado mejor. Pensar en su cuidado y bondad para ayudarme a atravesar aquellos días me lleva a entender que lo que hoy causa turbación, un día, será parte de una realidad maravillosa de su amor sanador.