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El mensaje de la cruz

Tal como él lo expresa, Zhang se crio «sin Dios, ni religión ni nada». En 1989, buscando libertad para su pueblo, ayudó a liderar a estudiantes en una protesta pacífica, pero, trágicamente, eso llevó a que interviniera el gobierno y se perdieran muchas vidas. Por participar, lo incluyeron en la lista de las personas más buscadas. Luego de un breve encarcelamiento, huyó a una aldea lejana donde conoció a una anciana que le presentó el evangelio. Ella tenía una copia manuscrita del Evangelio de Juan, pero no sabía leer, así que le pidió a Zhang que le leyera. Mientras él leía, ella le explicaba; y al año, él creyó en Jesús.

Medidas drásticas

El arco y aljaba ceremoniales había decorado la pared de nuestra casa en Michigan durante años. Lo había heredado de mi padre, quien lo compró como souvenir mientras éramos misioneros en Ghana.

La abundancia satisface la escasez

Las cafeterías escolares suelen preparar más comida de la que se consume porque no pueden predecir exactamente la necesidad, y los restos van a la basura. Sin embargo, muchos estudiantes no tienen suficiente comida en la casa y pasan los fines de semana con hambre. Una escuela se unió a una organización para resolver el problema: envolvieron los restos de comida y se los dieron a los alumnos para llevar a casa; y al mismo tiempo, solucionaron el problema del desperdicio de comida y el hambre.

Dios pelea por nosotros

Una madre demostró que nada la detendría de proteger a su hijo. El niño de cinco años estaba jugando afuera, cuando lo oyó gritar. Salió corriendo, y horrorizada, vio que su hijo tenía un «compañero de juego» inesperado: un puma. El gran felino estaba encima del niño con su cabeza en la boca. Recurriendo a la mamá oso en su interior, luchó contra el puma hasta abrirle las quijadas para rescatar a su hijo. La hazaña de esta madre nos recuerda cómo las Escrituras usan la maternidad para ilustrar el amor tenaz de Dios y su protección a sus hijos.

Amor confiable

Hace años, tomé la dolorosa decisión de alejarme de una persona muy cercana a mí, después de intentar hablarle de un comportamiento profundamente hiriente y solo recibir rechazo y negación de su parte. Hoy, cuando supe que estaba en la ciudad, mi mente comenzó a revolver una y otra vez el pasado.

Basta de orfandad

Guy Bryant, soltero y sin hijos propios, trabajaba en el departamento de bienestar infantil en Nueva York. Todos los días enfrentaba la gran necesidad de conseguir padres de acogida y decidió hacer algo al respecto. Por más de diez años, albergó a más de 50 niños, cuidando una vez a nueve al mismo tiempo. «Cada vez que me daba vuelta, había un niño que necesitaba un lugar donde quedarse —explicó—. Si tienes el lugar en tu casa y en tu corazón, simplemente lo haces. Ni siquiera lo piensas». Bryant les ha mostrado el amor de un padre a muchos.

¿Cómo está?

Carla estaba muriendo y lo sabía. Mientras yacía en su cama en el hospital, su cirujano con un grupo de médicos residentes jóvenes entraron a la habitación. Durante unos minutos, el doctor, ignorando a Carla, describió al grupo su condición terminal. Finalmente, se dirigió a ella y preguntó: «¿Cómo está?». Carla sonrió y les habló con ternura sobre su esperanza y paz en Jesús.

Plantado en Dios

«El viento agita las lilas»; así comienza el poema de Sara Teasdale titulado May [Mayo], donde describe una visión de los arbustos de lilas que se sacuden con las fuertes ráfagas. Pero se lamentaba de un amor perdido, y su poema pronto se volvió triste.

Nuevo ADN en Jesús

A Cris le volvieron a analizar la sangre cuatro años después de un trasplante de médula ósea. La médula del donante no solo lo había sanado sino que había dejado una sorpresa: su ADN. En realidad, tiene sentido porque el objetivo del procedimiento era reemplazar su sangre debilitada con la sana de un donante. En algunos sentidos, Cris se había convertido en otra persona… aunque mantenía sus recuerdos, su apariencia y parte de su ADN original.

Invertir en otros

Cuando una compañía ofreció mil millas para viajeros frecuentes por cada diez compras de uno de sus productos, un hombre se dio cuenta de que el más barato eran tazas individuales de postre de chocolate. Compró más de 12.000; y por 3.000 dólares, recibió un suministro de millas de por vida para él y su familia. También donó el postre a obras benéficas, lo que redujo sus impuestos en 800 dólares. ¡Un genio!