¡No juzgues!
Cuando Jesús ordenó: «No juzguéis», no estaba diciendo que fuéramos ingenuos o imprudentes. Sin duda, debemos tener una mentalidad crítica y analítica en este mundo donde solemos enfrentarnos con injusticias y perversidades. Lo que quería decir era que no actuáramos de manera condenatoria ni acusadora. Pablo lo señaló elocuentemente al decir: «No juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual también aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones» (1 Corintios 4:5).
Alguien de mi edad
En un viaje reciente en avión, me preparé para trabajar un poco. Esparcidos sobre la bandeja de mi asiento estaban mi computadora portátil, mi disco rígido de respaldo, mi iPod y otros aparatos que forman parte de un «guerrero del camino» del siglo xxi. Mientras trabajaba, un joven que estaba sentado a mi lado me preguntó si podía hacer un comentario. Me dijo qué alentador era para él, un hombre joven, ver que alguien de mi edad utilizara con tanto entusiasmo la tecnología moderna. Más allá de que tuvo la intención de halagarme, de repente sentí que tenía como 120 años. ¿Qué quiso decir con «alguien de mi edad»?, me pregunté. Después de todo, «sólo» tengo 57.
Pobres entre nosotros
En su libro Loco amor, Francis Chan cuenta de una familia que tiene una interesante tradición navideña. La mañana del 25 de diciembre, la familia Robynson no se concentra en abrir regalos debajo del arbolito de Navidad, sino en hacer panqueques y café para servirles el desayuno a personas que no tienen un hogar. Es una forma sencilla, pero creativa, de mostrar el amor y la generosidad de Dios a los pobres.
Travesía espiritual
Los milagros que Dios obró a través de Moisés desafiaron a los numerosos dioses del faraón. Sin embargo, en otra época, hubo un monarca egipcio que impulsó la creencia en una deidad. El Faraón Akenaton indicó que el sol naciente y poniente era la gran deidad que daba vida a la tierra. El símbolo religioso de Atón, el dios sol, era un disco de luz con rayos que emanaban de él. Aunque la idea de este faraón se acercaba más al Dios único de la Biblia, aún seguía siendo idolatría.
Hacedores del mundo
Antes de mudarnos a otra casa en un nuevo vecindario, un domingo invitamos a comer a mi cuñada Sue y a su esposo Ted. Mientras nos saludábamos en la entrada de la casa, un ruido extraño les hizo dirigir la vista hacia la cocina. Tras seguir la mirada de ellos, quedé paralizada del horror. Una manguera desenganchada de nuestra antigua lavadora de platos se sacudía de un lado al otro como la trompa de un elefante enojado, ¡escupiendo agua por todas partes!
El precio de participar
Mientras realizaban su famoso documental sobre la Segunda Guerra Mundial, el cineasta Ken Burns y sus colegas miraron miles de horas de material militar filmado. Durante la noche, escenas de la devastadora Batalla de Peleliu solían invadir sus sueños. Burns le dijo a Rick Kushman, reportero del periódico Sacramento Bee: «Uno escucha los fantasmas y los ecos de un pasado casi inexpresable. Si lo haces, te introduces en la vorágine emocional».
Mostrar, luego hablar
Hubo una época en que una ciudad del oeste de los Estados Unidos quizá haya sido el lugar más hostil del país al evangelio. Las cafeterías tenían carteles con anuncios de reuniones de hechiceros para aprender a embrujar a los enemigos.
Predicciones falsas
La noticia de que el 22 de julio de 2009 se produciría un eclipse solar generó predicciones alarmantes. Se pronosticó que afectaría en gran medida la fuerza gravitacional, por lo cual, las placas tectónicas abrirían una grieta que provocaría un terremoto de proporciones considerables que, a su vez, produciría un devastador maremoto en Japón. El Servicio Geológico de los Estados Unidos respondió diciendo que ningún científico «predijo nunca un terremoto tan importante. Que no lo saben y que no esperan saberlo, en ningún momento ni en el futuro previsible».
Cuidado con tus deseos
A veces me pregunto por qué Dios no enumeró los Diez Mandamientos en el orden inverso, ya que el décimo se relaciona con el primer pecado: el deseo. El pecado de Eva no fue simplemente desear una fruta, sino querer tener el conocimiento que Satanás le dijo que la haría semejante a Dios (Génesis 3:5). Su codicia la llevó a violar el primero y el décimo mandamiento que Dios posteriormente le dio a Moisés.
Algo mejor
Abel no parece encajar en la primera mitad de Hebreos 11. Es el primero de los «antiguos» de esa lista, pero su historia no es como la de los otros que se mencionan allí. Enoc fue al cielo sin morir; Noé salvó a la humanidad; Abraham comenzó una nación; Isaac fue un patriarca destacado; José ascendió a lo máximo del poder en Egipto; Moisés lideró el éxodo más grandioso de todos los tiempos.