Acatar la orden
Estuve leyendo sobre el capitán Ray Baker, integrante del Comando Aéreo Estratégico, durante la Guerra de Vietnam. La fuerza aérea lo entrenó, junto con los otros pilotos, para correr desde las barracas a sus aviones ante el sonido de un timbre. Muchas veces, mientras comía, tenía que dejar los utensilios y salir disparado hacia su bombardero. Había sido entrenado para responder al llamado con obediencia inmediata. Estaba tan bien capacitado que, un día, mientras estaba de licencia, salió corriendo de un restaurante cuando oyó sonar un timbre.
Palabras cortantes
El escritor de Proverbios describe al necio como alguien «cuyas palabras son como golpes de espada» (12:18). Si nos referimos a la variedad de formas en que nos herimos y nos destruimos unos a otros, nuestra lengua puede asemejarse a una navaja suiza, con herramientas de múltiples filos.
¿Será cierto?
«Confía, pero verifícalo». A mi esposo le encanta esa frase de Ronald Reagan. Durante su período como funcionario, el ex presidente de los Estados Unidos deseaba creer todo lo que se le decía sobre sus relaciones políticas con los demás. Sin embargo, como la seguridad de su país dependía de que lo dicho fuera verdad, se esforzaba por verificar todo lo que oía.
Sistema de navegación
¿Alguna vez te preguntaste cómo sabe un piloto de una aeronave volar del punto A al B? Lo más probable es que use un VOR, sigla del inglés correspondiente a Radiofaro Omnidireccional de VHF, un sistema de navegación inventado a principios de la década de 1950. Aún hoy guía muchos aviones a destino. El piloto establece el curso en su dial. Si la aeronave se desvía de ese trayecto determinado, el instrumento se lo indica, para que se puedan hacer las correcciones y volver a alinear la nave al curso normal.
Devoción «emperrada»
A Maggie no le gusta mucho la televisión. Prefiere mirar hacia fuera por la ventana en vez de tener la vista fija en una pequeña pantalla. La lectura tampoco la entusiasma mucho. Se la ha conocido por «masticar» libros, pero sólo en el estricto sentido literal. No obstante, cuando Jay o yo leemos o miramos televisión, ella participa. Aunque no disfruta lo que hacemos, le encanta estar con nosotros. Maggie es nuestra profundamente devota perra. Más que cualquier otra cosa (bueno, lo único que hace), ella quiere estar con nosotros.
Con la ayuda de Dios
La palabra Eben-ezer, que muchas veces vemos en títulos y en nombres de organizaciones cristianas, se refiere a una época en que el pueblo de Israel estaba tratando de recuperar la íntima comunión que anteriormente había tenido con Dios. Samuel, su líder espiritual, les dijo que si dejaban a los dioses extraños y volvían al Señor de todo corazón, Él los libraría de la opresión a manos de sus enemigos, los filisteos (1 Samuel 7:2-3).
Jugada brusca
Estaba en un encuentro de fútbol americano donde jugaba mi nieto, que iba al octavo grado, cuando el árbitro indicó que había existido una falta y detuvo el partido. Al parecer, después de haber arrojado el balón, el muchacho que la había pasado, fue tacleado, lo cual hizo que se lanzara una bandera que indicaba el penalti. El comentarista, desde la cabina de prensa, dijo: «Hay una bandera en el campo. La falta fue jugada brusca al pastor… Quise decir, jugada brusca al pasador». En cuanto escuché eso, pensé: ¡Hoy Dios podría sancionar ese penalti a algunas iglesias!
Metas diferentes
En 1945, el golfista profesional Byron Nelson tuvo una temporada increíble. De los 30 torneos en que participó, ganó la asombrosa cantidad de 18, incluso 11 seguidos. Si hubiese querido, podría haber continuado su carrera y quizá haberse convertido en el jugador más grande de todos los tiempos. Sin embargo, esa no era su meta. Lo que buscaba era ganar suficiente dinero jugando golf para poder comprarse una estancia y pasar el resto de su vida haciendo lo que realmente amaba. Por eso, en vez de continuar en la cúspide de su carrera, Nelson se retiró a los 34 años, para convertirse en estanciero. Tenía otros objetivos.
Naturaleza maravillosa
Al haber crecido entre los bosques y las aguas de la región central y norte de los Estados Unidos, me fascinan la fauna y la flora nativas de esta región. No obstante, en un reciente viaje a la costa californiana, quedé sin aliento al observar maravillado los elefantes marinos que resoplaban y los leones marinos que bramaban, y también un bosque de tranquilas secuoyas. Vi a lo lejos pelícanos volando en formaciones y ballenas migratorias que lanzaban chorros de agua. Todo es una muestra de las millones de especies que conforman el intrincado y preciso equilibrio de la naturaleza.
Documento auténtico
Una de las cosas más especiales que tengo en la pared de mi oficina, en casa, es un Certificado de Autenticidad.