Mayor compasión
Conocí a mi esposa Marlene cuando estaba en la universidad. Yo me estaba especializando en tareas pastorales y ella estudiaba para obtener su título en educación en escuelas primarias. La primera vez que la vi trabajando con los niños, supe que tenía un talento natural para esa labor. Le encantaban los pequeños, y esto se hizo más evidente cuando nos casamos y tuvimos nuestros propios hijos. Verla con ellos era una lección de amor y aceptación incondicionales. Me quedó bien claro que no hay nada en el mundo que pueda compararse con el tierno amor y la compasión de una madre hacia su bebé recién nacido.
Resolución
En mayo de 1884, una joven pareja no se ponía de acuerdo sobre el segundo nombre que le pondrían a su hijo recién nacido. La mamá prefería Salomón; el papá, Shippe; ambos de familiares. Como John y Martha no coincidían, acordaron ponerle «S». Así, Harry S. Truman se convertiría en el único presidente de los Estados Unidos cuyo segundo nombre es una inicial.
¿Quién es el público?
Yo solía pensar que el culto en la iglesia era un tiempo de esparcimiento. Hablando de gente como yo, Sören Kierkegaarg decía que somos proclives a considerar la iglesia como una especie de teatro: Nos sentamos en el auditorio y observamos con atención a los actores en el escenario. Si nos entretienen bastante, mostramos nuestra gratitud con un aplauso. Sin embargo, la iglesia debería ser lo opuesto a un teatro: Dios es el público que recibe nuestra adoración.
Ayuda en la sala de guardia
Hace poco, mi esposa Janet y yo aceptamos una invitación para cenar con una mujer creyente que asiste a nuestra clase de escuela dominical. En su anhelo de prepararnos una comida, se cortó profundamente el dedo índice. Mientras la llevábamos a la guardia del hospital, oramos por ella, y después nos quedamos a acompañarla en la sala de espera. Varias horas más tarde, nuestra amiga por fin vio al médico.
¿Sueños o decisiones?
He recibido muchísimos consejos buenos en mi vida. Casi en lo más alto de la lista, se encuentra esta sabia observación que hizo un amigo mío: «La vida no está hecha de los sueños que tienes, sino de las decisiones que tomas».
Cambio
Investigaciones médicas han comprobado que, aunque a las personas a quienes se les han hecho bypass coronarios se les indica que deben modificar su estilo de vida y que, si no lo hacen, pueden morir, aproximadamente el noventa por ciento no cambia. En general, dos años después de la cirugía, los pacientes no han modificado sus hábitos. Parece ser que la mayoría prefiere morir que cambiar.
Tesoro enterrado
Al haber crecido en la zona rural de Missouri, donde vivió el bandido norteamericano Jesse James (1847–1882), mis amigos y yo estábamos convencidos de que él había enterrado un tesoro cerca. Recorríamos los bosques soñando con encontrar una alforja o algún otro tesoro. Solíamos ver a un anciano que cortaba leña con un hacha enorme. Durante años, vimos que este misterioso «hachero» recorría penosamente las carreteras buscando latas de bebidas, su único tesoro. Después de cambiarlas por dinero, regresaba a su ruinosa casucha, sin techo y despintada, con una botella en una bolsa de papel marrón. Luego de su muerte, sus familiares encontraron fajos de dinero guardados en su destartalada casa.
Calor y santidad
¿Por qué mi cabello tarda tanto en secarse?, me preguntaba. Como de costumbre, estaba apurada y no quería salir con el pelo mojado en medio del clima invernal. Entonces, me di cuenta de lo que pasaba: para poner la temperatura del aire del secador de cabello como le gustaba a mi sobrina, lo había cambiado de «caliente» a «templado».
Hacer amigos
La página web de la red social Facebook se lanzó en 2004 como un medio para que los estudiantes de nivel terciario se comunicaran unos con otros por Internet. Ahora está disponible para personas de todas las edades, y, actualmente, se estima que tiene unos 400 millones de usuarios. Cada uno de ellos posee una página exclusiva con fotos y detalles personales, que pueden ser vistos por «amigos». Hacerse «amigo» de una persona significa abrirle la puerta para comunicarse y brindar información acerca de quién eres, adónde vas y qué haces. Las amistades en Facebook pueden ser ocasionales o profundas, pero todas ellas son «solo por invitación».
Exáltalo
«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones…» (Salmo 46:10). Las palabras de esta canción, interpretada hace mucho tiempo en el templo de Jerusalén, me recuerdan una de nuestras tareas principales: adorar a nuestro asombroso Dios.