Pared divisoria
El 9 de noviembre de 2010 se celebró el 21.º aniversario de la caída del muro de Berlín. Ese día, en 1989, un anuncio en la televisión de Alemania Oriental informaba a las personas de que tenían libertad para viajar a Alemania Occidental. Al día siguiente, unas máquinas demoledoras de la región oriental comenzaron a desmantelar el muro que había dividido ambas naciones durante 28 años.
El propósito de Su bondad
Cuando era niño, solíamos cantar en la escuela dominical una canción que decía algo así: «¡Dios es bueno conmigo! ¡Dios es bueno conmigo! ¡Él toma mi mano y me ayuda a levantarme! ¡Dios es bueno conmigo!».
¿Quién es éste?
Imagina estar hombro a hombro con los espectadores junto a un camino de tierra. La mujer detrás de ti está de puntillas tratando de ver quién viene. A lo lejos, alcanzas a ver a un hombre montado en un burro. A medida que se acerca, la gente arroja sus mantos sobre el sendero. De pronto, oyes que un árbol se quiebra detrás de ti: un hombre está cortando ramas de palmeras y algunas personas las despliegan delante del animal.
Dolor o victoria
En un campamento de entrenamiento, los directores técnicos de un equipo de fútbol vestían camisetas con las que buscaban instar a sus jugadores a esforzarse al máximo. La inscripción decía: «Cada día debes elegir: el dolor de la disciplina o la angustia del remordimiento». La disciplina es dura; algo que podemos tratar de evitar. Pero, en los deportes como en la vida, el dolor a corto plazo suele ser el único camino para, a la larga, ganar. Es tarde para prepararse en el medio de la batalla. O estás listo para los desafíos de la vida o te perseguirán los fantasmas del «qué habría pasado si…», «si tan solo hubiera…» o «tendría que haber…» que acompañan el no haberse preparado. Esta es la angustia del remordimiento.
Problemas de retraso
En abril de 2010, nubes de humo que emanaban de un volcán en Islandia obligaron a cerrar aeropuertos en Gran Bretaña y en Europa durante cinco días. Se cancelaron cerca de 100.000 vuelos y millones de pasajeros, en todo el mundo, se encontraron varados en tierra. La gente no llegó a eventos importantes, las empresas perdieron muchísimo dinero y nadie sabía cuándo terminaría el problema.
Aliento de vida
En su libro Life After Heart Surgery [Vida tras una cirugía cardíaca], David Burke recuerda lo cerca que estuvo de morir. Acostado en la cama de un hospital, después de una segunda operación cardíaca, tenía unos dolores increíbles y no podía tomar aire profundamente. Como sentía que pasaba a la eternidad, hizo una última oración, confiando en Dios y agradeciéndole por haberle perdonado sus pecados.
Pan de masa fermentada
El pan de masa fermentada se popularizó durante la fiebre del oro, en California, a mediados del siglo xix. En la década de 1890, se convirtió en la comida favorita durante un gran movimiento similar en Alaska. Los buscadores de oro llevaban un trozo pequeño de esta mezcla fermentada que contenía una levadura natural. Entonces, podían usar una parte de la masa para hacer más de esos panes predilectos.
Atender a las señales
La carretera estaba tranquila y avanzábamos rápidamente mientras íbamos a la casa del papá de Jay, en Carolina del Sur. A medida que cruzábamos las montañas de Tennessee, empecé a ver carteles de desvíos. Como mi esposo no se detenía, supuse que no tenían que ver con nuestro recorrido. Poco después, antes de llegar a la frontera de Carolina del Norte, encontramos una señal que decía que, más adelante, la autopista estaba cerrada por un desmoronamiento. Teníamos que dar la vuelta. Jay se sorprendió y preguntó: «¿Por qué no pusieron ningún aviso?». «Había un montón —dije yo—, ¿no los viste?» «No —dijo él—, ¿por qué no me avisaste?» «Supuse que los habías visto», contesté. Ahora contamos esta historia a nuestros amigos, como algo cómico.
Síndrome del centavo
Se dice que el centavo es la unidad monetaria más despreciada de los Estados Unidos. Muchas personas, si ven un centavo tirado en el suelo, ni siquiera se molestan en levantarlo. No obstante, algunas organizaciones de caridad están descubriendo que estas monedas pueden alcanzar sumas significativas, y que los niños son dadores generosos. Como dijo un participante: «Pequeñas contribuciones pueden marcar una inmensa diferencia».
Un culto para siempre
Dos jóvenes hermanos se sentaban en la primera fila de la iglesia todos los domingos y observaban a su papá mientras dirigía el culto de adoración. Una noche, después de mandarlos a acostarse, el padre oyó que uno de ellos lloraba. Le preguntó qué le pasaba, pero el muchachito no se atrevía a contestarle. Finalmente, confesó: «Papá, la Biblia dice que vamos a adorar a Dios en el cielo para siempre. ¡Es una cantidad de tiempo impresionante!». Como imaginaba que el cielo sería un período largo de adoración, con su papá dirigiendo en el frente, ¡el lugar le sonaba bastante aburrido!