Pensamientos robados
Cuando mi esposa y yo viajábamos por otro estado, alguien robó en el automóvil mientras estábamos almorzando. Con una sola mirada al vidrio roto, nos dimos cuenta de que habíamos olvidado esconder nuestro GPS (sistema de posicionamiento global).
Bueno para nada
Mi esposa Martie es una excelente cocinera. Sentarse a disfrutar de sus delicias culinarias, después de un día de intensa actividad, es un verdadero regalo. A veces, cuando terminamos de cenar, ella hace algunas tareas y me deja solo; entonces, debo decidir si tomo el control remoto o limpio la cocina. Cuando quiero portarme bien, me arremango, pongo los platos en el lavavajillas y rasco las ollas y las sartenes… todo por el gozo de oír la reacción de gratitud de Martie que, por lo general, dice algo así: «¡Vaya, Joe! ¡No tenías por qué ponerte a limpiar la cocina!». Lo que me da la oportunidad de decir: «¡Quería demostrarte cuánto te amo!».
Dios es Dios
Cuando una autoridad romana le pidió a Policarpo (69–155 d.C.), obispo de la iglesia de Esmirna, que maldijera a Cristo si quería que lo liberaran, él dijo: «Lo he servido 86 años y Él nunca me falló. ¿Cómo puedo yo blasfemar a mi Rey que me salvó?». El oficial romano lo amenazó: «Si no cambias tu manera de pensar, te haré consumir por el fuego». Policarpo permaneció impertérrito. Como no maldijo a Cristo, lo quemaron en la hoguera.
Tiburón toro
Hace poco, después de una discusión durante un almuerzo, decidí investigar sobre el comentario de que, una vez, un tiburón toro había atacado a alguien en el Lago Michigan. Parecía algo tan imposible que todos nos burlamos de la idea de que hubiera tiburones en un lago de agua fría en una zona mediterránea. Encontré un sitio web que afirmaba que se había producido un ataque de un tiburón toro en ese lugar en 1955, pero que nunca lo habían comprobado. ¿Un ataque de un tiburón en el Lago Michigan? Si la historia fuera cierta, sería, sin duda, un hecho extraño.
De adentro hacia fuera
Durante una conferencia internacional de editoriales, un joven francés describió su experiencia en una actividad cuando autografiaba libros. Una mujer tomó una de sus obras, la hojeó y exclamó: «¡Por fin, una historia limpia!». Cortésmente, él respondió: «Escribo limpio porque pienso limpio. No es ningún esfuerzo». Lo que expresaba en forma impresa procedía de su interior, donde Cristo había transformado la esencia misma de su vida.
Impacto por Cristo
Durante años, he tenido el privilegio de acompañar a jóvenes en ocho viajes misioneros. Algo que aprendí en esas excursiones es que las personas de esa edad son lo suficientemente adultas como para producir un impacto por el nombre de Jesús; ya sea en mí o en la vida de otras personas con las que interactúan.
Dos cuentos, una ciudad
El libro de Jonás tiene los ingredientes necesarios para el guión de una gran película: un profeta que huye, una terrible tormenta en el mar, un gran pez que se traga al vocero divino, Dios que le perdona la vida y una ciudad pagana que se arrepiente.
¡El Hijo amanece!
Según una leyenda, el nombre del estado donde nací, «Idaho», viene de una palabra de los indios shoshone: «i-da-jou»; que traducida significa algo parecido a: «¡Miren! El sol se levanta sobre la montaña». Suelo pensar en esto cuando el gran astro aparece sobre las cumbres en el oriente y derrama su luz y su vida sobre el valle donde vivimos.
Pecado escondido
Carlos había frenado en una esquina, cuando un automóvil que venía detrás lo embistió y lo empujó contra el coche que estaba adelante. Un crujido escalofriante indicaba que otros vehículos habían colisionado detrás de él.
Mala elección
El presentador de televisión Larry King le preguntó a una estrella del espectáculo, ya anciano, sobre el cielo. Como prólogo, se refirió a una frase que le había dicho Billy Graham, que «él sabía qué estaba por delante: el paraíso; que iba a ir al cielo».