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Un espíritu receptivo

Justo antes de que empezara el culto en la iglesia, oí a un joven detrás de mí que hablaba con la madre. Estaban mirando un artículo del boletín que desafiaba a leer un capítulo de Proverbios por día durante los meses de julio y agosto. Él preguntó: «¿Qué vamos a hacer con el capítulo 31 en agosto? Ese mes tiene solo 30 días». Ella le contestó que le parecía que agosto tiene 31 días. Él contestó: «No, solo tiene 30».

Cristo vive en nosotros

El triatlón Ironman [Hombre de hierro] consiste en nadar casi 4 km, recorrer 180 km en bicicleta y correr 42 km. Es una hazaña difícil de completar para cualquiera. Sin embargo, Dick Hoyt participó en la competición y la terminó acompañado de su hijo Rick que es físicamente minusválido. Mientras nadaba, arrastraba a Rick en un pequeño bote; en la bicicleta, este iba sentado delante de su padre; y durante la carrera, Dick lo empujaba en una silla de ruedas. Rick dependía de su padre para terminar la carrera, ya que no podía hacerlo solo.

Cuestión de perspectiva

¿Eres parte del problema o de la solución? Ya sea que esta pregunta se formule durante una junta de negocios, en una reunión de iglesia o en una discusión familiar, suele surgir de un sentimiento de exasperación al tratar de comprender por qué alguien ha actuado de determinada manera. Por lo general, la respuesta es una cuestión de perspectiva. Si hubiésemos estado entre los israelitas cuando salieron de Egipto después de 400 años de esclavitud, tal vez consideraríamos que Faraón era parte del problema… y lo fue. No obstante, Dios estaba viendo algo más.

Falta de disciplina

Vivimos en medio del bosque, así que, tenemos sol durante muy poco tiempo en el verano. Pero como nos encantan los tomates frescos, decidí intentar cultivarlos en macetas ubicadas en algunos lugares soleados.

Propuesta de matrimonio

Cuando estudiaba en la universidad, oí muchísimas historias sobre compromisos. Mis soñadoras amigas hablaban de restaurantes glamorosos, atardeceres en la montaña y paseos en carruajes tirados por caballos. También recuerdo sobre un muchacho que simplemente le lavó los pies a su novia. Su «modesta propuesta de matrimonio» demostraba que entendía que la humildad es vital en un compromiso para toda la vida.

La bondad del Señor

Hace algunos años, encontré un breve ensayo escrito por Sir James Barrie, un barón inglés. Allí describe íntimamente a su madre, la cual amaba profundamente a Dios y Su Palabra, y que, literalmente, había leído la Biblia hasta deshojarla. «Ahora es mía —escribió Sir James— y, para mí, los hilos negros con que la cosió son parte del contenido».

¡Métele!

Un programa de televisión en el Canal de Historia, mostraba los aeropuertos más peligrosos del mundo. El que me llamó la atención ya no opera, pero en una ocasión volé hacia allí. Coincido en que el Aeropuerto Kai Tak de Hong Kong era, sin duda, un recorrido estremecedor para los pasajeros y un desafío para los pilotos. Si uno llegaba desde una dirección, había que sobrevolar los rascacielos y, después, esperar que el avión se detuviera antes de caer al mar. Si se venía del otro lado, parecía que iba a chocar con una montaña.

Aves, lirios y yo

En los episodios de un antiguo programa de televisión, un veterano teniente de policía siempre les decía esto a los jóvenes oficiales antes de que salieran a la calle a cumplir sus tareas: «¡Tengan cuidado ahí afuera!». Era, al mismo tiempo, un buen consejo y una expresión de compasión, porque sabía lo que podía sucederles mientras cumplían con su deber.

Encuentro gozoso

Hace algunos años, cuando nuestros hijos todavía eran pequeños, volví a casa después de un viaje de diez días sirviendo al Señor. En aquella época, a la gente se le permitía entrar a la zona de embarque para saludar a los pasajeros. Cuando el avión aterrizó, salí de la nave y mis hijos corrieron a saludarme… tan contentos estaban de verme que gritaban y lloraban. Miré a mi esposa que tenía los ojos llenos de lágrimas; yo no podía hablar. Personas desconocidas que estaban cerca de la puerta también lagrimeaban mientras mis hijos me abrazaban las piernas y me saludaban gritando. Fue un momento maravilloso.

Examina tu camino

Un austríaco de 47 años regaló toda su fortuna, de 4.700.000 dólares, después de llegar a la conclusión de que su riqueza y sus gastos en lujos le impedían disfrutar de la vida y ser feliz. Karl Rabeder declaró al periódico Daily Telegraph, de Londres: «Tuve la sensación de que estaba trabajando como un esclavo para tener cosas que no deseaba ni necesitaba. El mayor golpe que tuve en la vida fue cuando me di cuenta de lo horrible, desalmado e insensible que es el estilo de vida “cinco estrellas”». Actualmente, su dinero sustenta obras de caridad que estableció para ayudar a personas en América Latina.