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Despedida difícil

Cuando nuestro hijo menor se alistó en el ejército, éramos conscientes de que enfrentaríamos desafíos. Sabíamos que él estaría en peligro y que sería probado física, emocional y espiritualmente. También estábamos al tanto de que, en cierto modo, nuestra casa nunca volvería a ser completamente su hogar. En los meses previos a su partida, mi esposa y yo nos armamos de valor para encarar la situación.

Compartir la Palabra

Jerry McMorris empezó a leer el Wall Street Journal hace 50 años, cuando era alumno de la Universidad de Colorado. Su estima hacia esa publicación y a su antigua universidad lo instó a donar a los alumnos de la carrera de Economía cientos de suscripciones a ese periódico. McMorris declaró al Colorado Spring Gazette: «El Journal me dio una perspectiva beneficiosa y amplia de lo que sucedía en el mundo de los negocios, y adopté el hábito de leerlo diariamente al empezar a trabajar. Ayuda a los alumnos a ponerse al tanto de los verdaderos asuntos relacionados con los negocios».

Oración insensata

A veces, mis oraciones me dan vergüenza. Con mucha frecuencia, me oigo decir frases conocidas que se asemejan más a rellenos sin sentido que a una interacción íntima y significativa. Una frase que me hace enojar y que me parece que puede ofender a Dios es: «Señor, quédate conmigo». En las Escrituras, Él ya prometió que nunca nos abandonará.

Amigo despertador

Hace unos años, me hicieron unos análisis para detectar si tenía cáncer, y estaba nervioso por el resultado. Mi ansiedad aumentaba mientras pensaba que, aunque los integrantes del personal médico estaban bien capacitados y eran sumamente competentes, también eran extraños y no tenían ninguna vinculación conmigo.

Hacer bien

Una vez, alguien dijo: «El bien que hagas hoy se olvidará mañana, pero hazlo de todos modos». Esto me gusta; es un gran recordatorio. En el libro de Hechos, Lucas resumió el ministerio terrenal de Jesús diciendo que «anduvo haciendo bienes» (10:38).

Gratuito para todos

En un esfuerzo por ayudar a la gente que tenía problemas para mantener a su familia durante épocas económicas difíciles, la iglesia a la que asisto creó un programa llamado «Gratuito para todos».

La caída de Júpiter

Un día, le llevé a mi hijo una réplica barata del sistema solar. Para instalarlo, tenía que colgar cada planeta del techo. Después de estirarme e inclinarme varias veces, me sentía débil y cansada. Algunas horas después, oí un «plinc» cuando Júpiter se cayó al piso.

La buena vida

Los filósofos meditan sobre este asunto: «¿Qué es la buena vida y quién la tiene?». Al instante, pienso en mi buen amigo Roy.

Por el Dios al que amo

En nuestra iglesia, hace un par de años llevamos a cabo una serie de estudios sobre el tabernáculo del Antiguo Testamento. Como preparación para el mensaje sobre la mesa de la proposición, hice algo que nunca antes había realizado: ayuné durante varios días. Lo hice porque quería experimentar la verdad de que «… no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová…» (Deuteronomio 8:3). Quería privarme de algo que amaba, la comida, por el Dios al que amo más. Durante ese período, seguí la enseñanza de Jesús sobre el ayuno, tal como aparece en Mateo 6:16-18.

Soborno

Mientras viajábamos por otro país, mi esposo notó que los caminos asfaltados tenían profundas grietas. Cuando preguntó el porqué, nuestro chofer explicó que eran por los neumáticos de camiones que transportaban más peso del permitido. Cuando los policías los detenían, los conductores los sobornaban para evitar multas. Los camioneros y los policías se beneficiaban económicamente, pero los demás conductores y los que pagan los impuestos tenían que soportar cargas financieras injustas más los inconvenientes de las carreteras deterioradas.