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Creaciones maravillosas

Cuando era niño, una persona cercana a mí pensaba que podía motivarme a que hiciera mejor las cosas preguntándome con frecuencia: «¿Por qué eres tan estúpido?». No sabía cuánto me había afectado eso hasta que llegué a mi adolescencia y oí que alguien detrás de mí dijo: «¡Estúpido!». Al oír esa palabra, me di vuelta rápidamente porque pensé que me hablaba a mí.

Objetos perdidos

Hace poco, no podía encontrar mi tarjeta de crédito. Desesperado, empecé a buscarla, porque perder algo así no es pequeña cosa. Se interrumpirían todos los débitos automáticos y las compras diarias hasta que pudiera conseguir otra. Y todo eso sin pensar en la posibilidad de que alguien la encontrara y la usara para comprar cosas. ¡Qué alivio tuve cuando mi esposa la encontró en el suelo debajo de la mesa de la computadora!

El Cordero León

En Apocalipsis 5, el apóstol Juan describe a Jesús, el León de Judá (v. 5), como un Cordero inmolado (v. 6). Refiriéndose a esta metáfora, el predicador Charles Spurgeon preguntó: «¿Por qué nuestro Señor exaltado debe aparecer en gloria con sus heridas?». Tras lo cual respondió: «Las heridas de Jesús son su gloria».

El mejor maestro

Al hablar con unos jóvenes sobre cómo prepararse para el futuro, hubo varios que dijeron algo así: «Debemos involucrarnos en las actividades mundanas para experimentar situaciones pecaminosas, y tratar con personas impías para fortalecernos».

Como los pavos reales

Los pavos reales machos son criaturas que deslumbran con su plumaje verde azulado y sus largas colas rematadas en «ojos» de matices dorados, rojos y azules. Son aves sorprendentemente hermosas, ¡pero tienen las patas feas!

Círculo de amigos

Muchos estudiantes de escuela secundaria que padecen autismo o síndrome de Down se sienten excluidos e ignorados. Suelen comer solos en una cafetería llena de gente, porque los otros alumnos no saben cómo relacionarse con ellos o, simplemente, no tienen interés en hacerlo. Para ocuparse de esta necesidad, la fonoaudióloga Barbara Palilis inició un programa llamado «Círculo de amigos», donde vincula a los alumnos con discapacidades con el resto de sus compañeros para que coman juntos y participen de actividades sociales. A través de esta iniciativa, tanto unos como otros siguen enriqueciéndose, cambiando interiormente y adoptando las virtudes de la aceptación, la amistad y la comprensión.

Sin respuesta

Una de mis luchas más grandes es orar y no ver la respuesta. Quizá te identifiques conmigo. Le pides a Dios que rescate a un amigo de una adicción, que le conceda la salvación a un ser amado, que sane a un niño enfermo, que restablezca una relación rota. Uno piensa que todas estas cosas deben ser la voluntad de Dios. Oras durante años… pero no oyes que el Señor te responda ni tampoco ves resultados.

La vida «fácil»

¿Están los padres esforzándose demasiado para hacer felices a sus hijos? ¿Está eso produciendo el efecto contrario? Estas preguntas son la introducción de una entrevista a Lori Gottlieb, autora de un artículo sobre el tema de la desdicha en los jóvenes adultos. Ella concluye diciendo que sí; que los padres que no permiten que sus hijos experimenten fracasos y tristezas les dan una perspectiva equivocada del mundo y no los preparan para las duras realidades de la vida adulta. Los dejan con una sensación de vacío y ansiedad.

Llegar al cielo

Mientras trabajaba con alumnos de tercero y cuarto grado en la Escuela Bíblica de Vacaciones de nuestra iglesia, decidí darles un regalo el último día a los 25 niños. Pero les dije que, para recibirlo, tendrían que decirme cómo puede una persona ir al cielo.

Situaciones inesperadas

La vida está llena de sorpresas, algunas de las cuales dirigen nuestra existencia en direcciones desagradables. Todavía recuerdo la tremenda conmoción que hubo en nuestra familia hace varias décadas cuando mi padre perdió el trabajo inesperadamente. Con una casa llena de niños que alimentar, fue un golpe tremendo. Pero, así como la pérdida del trabajo de papá fue algo más allá de su control y que no esperaba, él sabía que podía confiarle su futuro al Señor.