¿Para qué existes?
«Sé la persona que Dios quiso que fueras y encenderás el mundo». Citando estas palabras de Santa Catalina de Siena, el obispo de Londres empezó su mensaje para el príncipe Guillermo y Kate Middleton en su boda en la Abadía de Westminster. Muchos de los que miraban por televisión se emocionaron profundamente cuando el ministro reafirmó la decisión de ellos de «casarse a la vista de un Dios generoso que amó de tal manera al mundo que se nos manifestó en la persona de Jesucristo». Más tarde, instó a la pareja a procurar demostrar un amor cuyo centro se encuentre fuera de ellos.
¿Mi camino?
Piensa en algunas de las parejas intelectuales más improbables. Por ejemplo: ¿qué tal si pusiéramos a Albert Einstein en una habitación con un niño de primer grado, para debatir sobre la teoría de la relatividad? ¿O a George Washington Carver con un estudiante de escuela secundaria para discutir sobre ingeniería bioquímica?
Camino largo y sinuoso
A veces, el sendero de la vida parece desesperadamente largo y empinado. No tengo fuerzas ni voluntad para la travesía. Entonces, recuerdo que Dios ya conocía este camino mucho antes de que me llamara a recorrerlo. Siempre supo las dificultades que experimentaría y conocía el dolor que yo jamás podría explicarle a nadie. Como Él lo sabe, me ofrece su compañía.
Odio destructivo
George Washington Carver (1864-1943) superó un tremendo prejuicio racial antes de convertirse en un renombrado educador en su país. Resistiendo la tentación de sentir amargura por la forma como lo trataban, escribió sabiamente: «A la larga, el odio destruye a aquel que lo alberga».
Llamado al compromiso
En los meses previos a la primavera, muchos centros de salud y gimnasios esperan que mucha gente se inscriba y que solo vaya pocas veces. No les importa si pagan la cuota y jamás vuelven. Pero el preparador físico Jesse Jones tiene un enfoque totalmente diferente. Si te inscribes y no apareces, da de baja tu afiliación. Dice: «Ahórrate el dinero. Ven a verme dentro de unos meses, cuando te tomes las cosas en serio. Mi pasión no es cobrar otros tres meses; […] queremos que la gente asuma la responsabilidad de alcanzar las metas».
Religión verdadera
Hace poco, vi un anuncio de una marca de ropa para jóvenes. Muestra un pantalón vaquero y todos los accesorios diseñados para combinar con él. Esto no tiene nada de novedoso. Sin embargo, lo que me llamó la atención fue el nombre de esta línea de vestimenta: «Religión verdadera». Hizo que me detuviera a pensar. ¿Por qué escogieron ese nombre? ¿Es que no llego a interpretar algún significado más profundo? ¿Qué relación hay entre una marca de pantalones y la religión verdadera? ¿Qué quieren trasmitir con ese nombre? Mis reflexiones me dejaron con interrogantes sin respuestas.
Todo es hermoso
La belleza del diseño de encaje negro sobre un fondo en tonos púrpura y anaranjado pastel me llamó la atención. La complejidad del frágil modelo me hizo suponer que lo había creado un artista talentoso. Sin embargo, cuando miré más de cerca la fotografía, vi al artista que admiraba su obra desde un rincón del cuadro. El «artista» era un gusano, y su obra de arte, una hoja parcialmente comida.
Abrir camino
Los aborígenes de Michigan fueron los primeros ingenieros de las carreteras de ese estado norteamericano. Con pocas excepciones, las autopistas más importantes siguen los senderos que ellos abrieron en el desierto cientos de años antes de que llegara el hombre blanco. Un sendero tenía de 30 a 45 cm de ancho, y, por seguridad, la gente caminaba en fila. Después, pasaron los caballos de carga y ensancharon las sendas. Más tarde, llegaron los carruajes, y esas sendas se convirtieron en caminos de tierra y, después, en carreteras.
Todo el día con Dios
El Hermano Lorenzo (1614-1691) se sentía íntimamente cerca de Dios mientras, con humildad, fregaba utensilios en la cocina del monasterio. Sin duda, tenía horarios específicos para orar, pero descubrió que lo que más cambió su vida era hablar con Dios mientras trabajaba. En su clásico libro devocional titulado La práctica de la presencia de Dios, dice: «Es un gran engaño pensar que nuestros tiempos de oración deben diferenciarse de otros momentos. Estamos estrictamente obligados a ser fieles a Dios en la acción cuando hay que actuar y en la oración cuando hay que orar». En resumen, defendía el concepto de «[orar] sin cesar» (1 Tesalonicenses 5:17).
Un territorio desconocido
Yo estudiaba el mapa mientras viajábamos con mi esposo por la costa este de Virginia, en Estados Unidos. Buscábamos un camino que nos llevara hasta el mar. Finalmente, encontré uno y giramos en dirección al sol.