Está bien preguntar
Es perfectamente natural que el temor y las dudas invadan a veces nuestra mente. «¿Y si, después de todo, el cielo no es real?» «¿Es Jesús el único camino a Dios?» «Al final, ¿importará cómo haya vivido mi vida?» Esta clase de preguntas no deben responderse de manera rápida ni trivial.
¿Quién está detrás?
En un espectáculo cultural en Bandung, Indonesia, disfrutamos de la interpretación de una orquesta maravillosa. Antes del final, a cada una de las 200 personas de la audiencia se le entregó un angklung, un instrumento musical hecho de bambú. Nos enseñaron cómo sacudirlo siguiendo el ritmo que indicaba el director. Al poco tiempo, pensábamos que estábamos tocando como una orquesta; ¡nos sentíamos tan orgullosos de lo bien que lo hacíamos! Pero después, me di cuenta de que no éramos nosotros los buenos, sino que todo era mérito del director.
El evangelio viral
La expresión «video viral» se refiere a un breve anuncio que se sube a Internet y se difunde rápidamente cuando el enlace se envía de una persona a otra. El contenido puede ser divertido, inspirador o estimulante, y extenderse de inmediato por todo el mundo y ser visto por millones de personas. Es el sueño de un anunciante, pero pocos expertos en marketing son capaces de explotarlo. Lacy Kemp escribió en realnetworkblog.com: «¿Cómo hacer que algo se difunda como un fuego descontrolado? La respuesta es que algo así resulta imposible. No es un asunto que se planifica; si fuera así, todos estarían haciéndolo. Tiene que ser algo lo suficientemente asombroso como para lograr el objetivo».
Mirar atrás
George Matheson, famoso por el himno Amor que no me dejarás, también escribió otra canción titulada Bendiciones ignoradas, en la que mira atrás al «camino recorrido». Al hacerlo, podía ver que su Padre celestial lo había guiado durante todo el trayecto.
¡Pare!
La vida es una empresa con mucha actividad. Parece que siempre quedan más cosas para hacer, lugares adonde ir y personas a quienes conocer. Y aunque a nadie le gustaría una vida sin nada significativo que hacer, el ritmo vertiginoso amenaza con robarnos la tranquilidad que necesitamos.
Mi amigo Guillermo
Cuando nos bajamos del autobús para visitar un hogar de niños con discapacidades psicofísicas, en Cospe, Jamaica, nunca imaginé que me encontraría con un jugador de fútbol. Cuando el coro de jóvenes y los otros adultos acompañantes se dispersaron para abrazar a los niños, demostrarles afecto y jugar con ellos, yo me crucé con un joven llamado Guillermo.
Verdadera libertad
Gracias a la inventiva de nuestros amigos chinos, hoy en los Estados Unidos de América se celebra el día de la independencia con un enorme despliegue de coloridos fuegos artificiales.
Oración por correo electrónico
Hace poco, estaban por operar a un amigo mío. Dos discos intervertebrales y un tendón de Aquiles cortado le producían muchísimo dolor. Después de decirle que iba a orar por él, se me ocurrió la idea de mandarle algo por escrito para alentarlo aún más. Entonces, le envié el siguiente mensaje por correo electrónico:
Un nuevo día
En un culto matinal al que asistí hace poco, la persona que abrió la reunión empezó con una oración que decía algo así: «Señor, gracias porque hoy es el comienzo de un nuevo día que nunca vimos antes». Aunque la idea parecía evidente, esa plegaria me hizo pensar en un par de cosas. En primer lugar, como cada día es una oportunidad nueva, estará llena de situaciones que no podemos prever ni para las cuales estamos preparados. Por esta razón, es importante que reconozcamos nuestras limitaciones y que dependamos plenamente de Dios, para que podamos vivir en su gracia y poder, en vez de supeditarnos a nuestros recursos personales.
Recolección de ofrendas
Ed Dobson, pastor de la congregación a la que yo asistía, solía decir que no le gustaba predicar sobre las ofrendas para la iglesia. Como su trabajo anterior exigía que se recolectaran fondos, le desagradaba imponerle a la gente presiones innecesarias. Sin embargo, cuando estaba enseñando 2 Corintios y llegó a los capítulos 8 y 9, no pudo evitar el tema. Lo que más recuerdo de ese mensaje fue la ilustración que utilizó. Puso en el suelo el plato donde se recolectaban las ofrendas, colocó los pies encima y permaneció allí mientras hablaba sobre la importancia de dar todo nuestro ser al Señor, no solo las billeteras.