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De su mano

Cuando cruzamos una calle transitada acompañados de niños pequeños, extendemos la mano y decimos: «Tómate fuerte», y ellos se aferran a nuestra mano lo más fuerte que pueden. Pero nunca deberíamos depender de su fuerza en esto. Lo que los sostiene y protege es nuestra manera de tomarlos de la mano. Por eso, Pablo insiste: «… fui también asido por Cristo Jesús» (Filipenses 3:12). O mejor aun: «¡Cristo me sostiene de la mano!».

Sentimientos encontrados

Para Marlene y para mí, «sentimientos encontrados» describe exactamente nuestro casamiento. No me malinterpretes. Fue un acontecimiento maravilloso que continuamos celebrando después de más de 35 años. Sin embargo, la fiesta de bodas se vio empañada porque la madre de Marlene había muerto de cáncer unas semanas antes. Su tía ocupó de manera extraordinaria la función de «madre de la novia», pero en medio de nuestra felicidad, había algo que evidentemente no estaba bien. Faltaba Mamá, y eso afectaba todo.

Carta a un niño

También al final de su vida, C. S. Lewis mostró interés en el crecimiento espiritual de los creyentes que hacía poco habían aceptado a Cristo como Salvador. Aunque su salud estaba muy deteriorada, dedicó un tiempo para contestar la carta de un niño llamado Felipe. Tras elogiar la buena redacción del muchachito, Lewis señaló que estaba encantado de que entendiera que, en Las crónicas de Narnia, el león Aslan representaba a Jesucristo. Al día siguiente, Lewis murió en su casa en The Kilns, en Oxford, Inglaterra, una semana antes de cumplir 65 años.

La presentación

Mi esposa Martie es una excelente cocinera. Después de un largo día, suelo anhelar el aroma de las especias que prometen un sabroso festín. Ella no solo sabe cómo preparar una comida, sino que también domina el arte de la presentación. Los colores de la comida en el plato, en una armonía hermosamente distribuida de carne, arroz blanco esponjoso y vegetales me invitan a sentarme y disfrutar de su obra. Pero la comida no era tan atractiva antes de que Martie pusiera sus manos en ella. La carne estaba cruda y fofa, el arroz era duro y quebradizo, y las verduras necesitaban ser lavadas y cortadas.

El desafío del encierro

A los 86 años, Ken Deal concluyó con una predicación dominical más de tres décadas de ministerio voluntario en cárceles y prisiones. Su mensaje a los presos trató sobre servir al Señor durante el encarcelamiento. Muchos de los ejemplos que utilizó eran de prisioneros, algunos sentenciados a cadena perpetua. En un lugar del cual todos quieren salir, los alentó a crecer y compartir con los demás las buenas nuevas de Jesucristo.

Estar presente

Todo Estados Unidos quedó pasmado tras el asesinato de 20 niños y 6 miembros del personal de una escuela de Connecticut, sin poder creer que algo tan horrendo pudiera suceder. La gente pensaba solo en la tragedia y en los cuestionamientos que la rodeaban: ¿Qué clase de persona haría algo así y por qué?, ¿cómo puede prevenirse que vuelva a suceder?, ¿de qué manera podemos ayudar a los sobrevivientes? En medio del caos, un grupo inesperado se hizo presente y marcó una diferencia.

Christingle

En la República Checa y en otros lugares, la celebración de Navidad incluye Christingles: una naranja que simboliza el mundo, con una vela colocada encima que representa a Cristo, la Luz del mundo. Una cinta roja rodea la naranja, simbolizando la sangre de Jesús. A los costados de la naranja, se ponen cuatro mondadientes con frutas secas clavados en la cinta, en representación de los frutos de la Tierra.

Una noche de paz

Simón había emigrado de Holanda a los Estados Unidos, donde habían nacido su esposa Kay y sus tres hijos. Allí, Jenny se casó con Roberto, de Panamá; Bill con Vania, de Portugal; y Lucas con Bora, de Corea del Sur.

Dios con nosotros

Su presencia en la sala era evidente. Todos los demás estaban vestidos de manera bastante formal, pero él tenía unos pantalones vaqueros, una camiseta deportiva y una gorra desteñida. No pude evitar notarlo cuando hablé aquel día a los estudiantes en un culto de un seminario de Bucarest, en Rumania. No tengo idea de por qué no respetaba las normas de vestimenta del seminario, pero sí recuerdo su nombre.

Maravilla navideña

Cuando terminé de cursar el primer semestre en el seminario, nos dieron pasajes en avión para toda la familia para ir a casa en Navidad. La noche antes del vuelo, nos dimos cuenta de que teníamos menos de 20 dólares para el viaje. Sin duda, el estacionamiento, el transporte y otros gastos costarían más que eso. Descorazonados, decidimos orar. Aunque nuestros hijos eran pequeños (seis y dos años), los incluimos en el momento de oración.