Determinación
Durante un informe televisivo sobre las dificultades de los refugiados desplazados en un país destruido por la guerra, me impactaron las palabras de una niña de diez años. A pesar de tener pocas posibilidades de volver a su casa, mostró un espíritu fuerte al declarar con calma y determinación: «Cuando volvamos, voy a visitar a mis vecinos y a jugar con mis amigos. Mi padre dice que no tenemos una casa, pero yo le dije que la íbamos a reparar».
Nuevos comienzos
Es posible tener un nuevo comienzo. Solo pregúntale a Bernardo, un joven que se unió a una pandilla en la escuela primaria. A los doce años, se fue de la casa, y hasta los quince, estuvo perdido en robos y drogadicción. Aunque dejó la pandilla y volvió a su casa, le resultó difícil porque lo habían expulsado de la escuela por vender drogas. Sin embargo, cuando se inscribió en otra escuela secundaria, un profesor lo alentó para que escribiera sobre sus experiencias, en lugar de repetirlas. El muchacho aceptó el desafío y ahora está experimentando un nuevo comienzo.
«¡Qué Dios tan poderoso!»
Un día, mi nieta Katie, de tres años, sorprendió a sus padres con un toque de sabiduría teológica. Les dijo: «Ustedes dos tuvieron hermanas que murieron. Entonces, Dios las llevó al cielo para que estuvieran con Él. ¡Qué Dios tan poderoso!».
A la izquierda
Al haber nacido en un país donde se conduce por la derecha, me resulta interesante que, en otros, los automóviles avancen por el lado izquierdo del camino. Una vez, estando en Inglaterra, oí a un guía turístico de Londres que explicaba una posible razón de esta ley: «En el siglo xix, los peatones y los carros tirados por caballos usaban los mismos caminos. Cuando un carro estaba a la derecha, podía ser que el látigo de un jinete golpeara a un peatón. Para evitar este peligro, se promulgó una ley que exigía que todos los carros anduvieran por el lado izquierdo del camino, para que los caminantes no sufrieran ninguna lesión».
Amado para amar
La vida de Dietrich Bonhoeffer corría peligro cada día que permanecía en la Alemania de Hitler, pero, de todos modos, se quedó. Supongo que, al igual que el apóstol Pablo, anhelaba estar en el cielo, pero sabía que seguir donde estaba era el propósito de Dios en ese momento (Filipenses 1:21). Por eso, no se fue, y como pastor, lideró reuniones subterráneas y se opuso al régimen perverso de Hitler.
Superación personal
Tengo un amigo que parece ser mejor que yo en todo. Es más inteligente, reflexiona con mayor discernimiento y sabe dónde encontrar mejores libros para leer. Incluso, juega mejor al golf. Pasar tiempo con él me desafía a convertirme en una persona mejor y más reflexiva. Su patrón de la excelencia me incentiva a cosas más importantes.
Frutillas por doquier
Poco después de que mi esposo y yo nos mudamos a nuestra nueva casa, un hombre dejó un cajón de frutillas en la acera del frente. Le había puesto una nota donde decía que quería que la compartiéramos con los vecinos. Sus intenciones eran buenas, pero unos niños descubrieron el cajón antes que nadie y decidieron hacer una fiesta arrojándose frutillas junto a nuestra casa blanca. Cuando volvimos, vimos que unos muchachitos conocidos nos miraban desde detrás de una cerca. Habían «regresado a la escena del crimen», para ver cómo reaccionábamos ante semejante caos. Podríamos simplemente haberlo limpiado, pero para restaurar nuestra relación, nos pareció importante hablar con ellos y pedirles que nos ayudaran a quitar las manchas de frutilla.
Elige la vida
¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Esta pregunta me atormentaba mientras crecía. ¿Qué pasaría si no la descubría? ¿Y si no la reconocía? Su voluntad parecía como una aguja en un pajar: escondida, confundida con cosas parecidas, detrás de un sinnúmero de posibilidades falsas.
Chequear el aceite
Cuando les enseñé a mis hijas a conducir, incluí algunas instrucciones sobre el mantenimiento básico del automóvil. Visitamos una gasolinera donde aprendieron a revisar el nivel del aceite cada vez que ponían gasolina al coche. Hoy, después de muchos años, suelen recordarme mi repetida frase: «El aceite es barato; los motores son caros». Agregar un litro de aceite no es nada comparado con cambiar un motor.
¿Qué encierra un nombre?
Un amigo mío le escribió una carta a su bebé recién nacido, la cual quería que leyera cuando creciera: «Mi querido hijo, papá y mamá desean que encuentres la Luz y que la sigas siempre. Tu nombre chino es Xin Xuan. Xin significa fidelidad, satisfacción e integridad; xuan quiere decir calidez y luz». Él y su esposa escogieron cuidadosamente un nombre basado en las esperanzas que tenían para el niño.