Perder para encontrar
Cuando me casé con mi novio inglés y me mudé a Gran Bretaña, pensé que sería una aventura de solo cinco años en una tierra extraña. Nunca soñé seguir viviendo aquí casi 20 años después ni que, a veces, sentiría que había perdido todo al despedirme de mi familia y amigos, de mi trabajo y de todo lo conocido. Pero, al perder mi vida anterior, encontré una mejor.
Crecer en el viento
Imagina un mundo sin viento. Lagos calmos; hojas caídas que no vuelan. ¿Esperaría alguien que un árbol cayera de repente? Sin embargo, esto fue lo que sucedió en un gran domo de vidrio construido en un desierto. Los árboles dentro de esa burbuja sin viento, llamada Bioesfera 2, crecían más rápido de lo normal, hasta que, repentinamente, colapsaban por su propio peso. Los investigadores explicaron la razón: esos árboles necesitaban la presión del viento para crecer fuertes.
Recuerda cuándo
Nuestro hijo luchó con la adicción a las drogas siete años, y, durante ese tiempo, mi esposa y yo enfrentamos muchos días difíciles. Mientras orábamos y esperábamos que se recuperara, aprendimos a festejar las pequeñas victorias. Si nada malo pasaba en un lapso de 24 horas, nos decíamos uno al otro: «Hoy fue un buen día». Esa pequeña frase se convirtió en un recordatorio para dar gracias a Dios por su ayuda en las cosas más pequeñas.
Nada escondido
En 2015, una empresa de investigaciones afirmó que había 245.000.000 de cámaras de vigilancia instaladas en el mundo, y que este número aumentaba 15% por año. Además, millones de personas captan imágenes con sus teléfonos celulares, desde fiestas de cumpleaños hasta robos a bancos. Ya sea que celebremos tener más seguridad o que censuremos la pérdida de privacidad, vivimos en una sociedad global con cámaras por todas partes.
Trabajar juntos
Mi esposa prepara un estofado delicioso. Mezcla carne, patatas blancas y dulces en rodajas, apio, hongos, zanahorias y cebollas, y pone todo en una olla de cocción lenta. Seis o siete horas después, el aroma llena la casa, y el primer bocado es una delicia. Siempre me resulta ventajoso esperar hasta que los ingredientes se cocinen juntos lentamente para que resulte algo que sería imposible lograr por separado.
Actos fortuitos de bondad
A lgunos afirman que la escritora Anne Herbert garabateó en un mantel de un restaurante la frase «practica actos de bondad fortuitos y de belleza sin sentido». Este sentimiento se ha popularizado mediante películas y literatura, y algunos lo han hecho parte de su vocabulario.
Antiguo, pero nuevo
En 2014, se hundió un sumidero debajo del Museo Nacional Corvette, en Kentucky, Estados Unidos, y se tragó ocho autos deportivos antiguos e irremplazables. El daño en los automóviles fue tremendo; en algunos casos, imposible de reparar.
Deja tus cargas
Un hombre que conducía su camioneta por un camino rural vio a una mujer que llevaba una carga pesada, así que se detuvo y ofreció llevarla. La mujer le dio las gracias y subió a la parte de atrás.
Nuestra fuente de provisión
En agosto de 2010, el mundo centró su atención en una mina de Chile. Treinta y tres mineros estaban atrapados unos 700 metros bajo tierra. No sabían si la ayuda llegaría. Después de 17 días, escucharon una perforadora… y apareció un pequeño agujero en el techo de la mina, al que le siguieron tres más, los cuales se convirtieron en el medio de suministro de agua, alimentos y remedios. Los mineros dependían de esos canales para contactarse con el exterior, donde los rescatadores tenían provisiones para que sobrevivieran. Sesenta y nueve días después, el último minero fue sacado sano y salvo.
Alguien por quien celebrar
Muchas escenas del pesebre muestran a los magos de oriente visitando a Jesús en Belén al mismo tiempo que los pastores. Sin embargo, según el Evangelio de Mateo, el único lugar de la Escritura donde se encuentra esta historia, los magos llegaron más tarde. Jesús ya no estaba en el pesebre del establo de una posada, sino en una casa. Mateo 2:11 nos dice: «Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra».