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Explorador del espacio

Muchos de los primeros astronautas fueron en una época Boy Scouts. Esta agrupación era experta en despertar la imaginación de los muchachitos e inculcarles disciplina para alcanzar sus metas… aun cuando eso significara llegar hasta las estrellas.

Ejércitos de Dios

Cuando nuestra nieta Julia era muy pequeña, la llevamos a pasear en auto por un camino montañoso de Idaho, en Estados Unidos. Más tarde, ella y su Nana charlaban sobre la «aventura». «A mí no me da miedo porque creo que Papa tiene un ángel guardián», dijo Nana. A lo que Julia respondió: «¡Me parece que tiene un equipo de ángeles guardianes!».

Sin parcialidad

Un artículo del Washington Post informó que estudios recientes sobre la naturaleza del prejuicio indicaban que casi todas las personas abrigan parcialidades, y que estas actitudes afectan incluso a aquellos que las resisten con ahínco. Un psicólogo de la Universidad de Kentucky señala que gran parte de nuestra autoestima surge de sentirnos mejores respecto a nosotros mismos en comparación con otros debido al grupo al que pertenecemos. No es fácil dominar los prejuicios, aun dentro de la familia de Dios.

Falla geológica

En 1931, la ciudad de Hayward, en California, construyó su primer edificio municipal permanente. En aquel momento, la estructura, con sus columnas corintias con base cuadrada y su arco romano como entrada, que costó 100.000 dólares, se consideraba espectacular. Hubo un solo problema: se edificó sobre la falla de Hayward y, poco a poco, se está partiendo por la mitad. En 1989, un terremoto obligó a cerrarlo y, en la actualidad, es inhabitable.

Visita real

Mi amigo Tim Davis cuenta que, cuando era niño, estuvo en Trinidad cuando la Reina Isabel fue a visitar la ciudad. Recuerda haber ido con sus padres, que eran misioneros evangélicos, para unirse a cientos de personas que se habían reunido para saludar a la reina. Agitando la bandera, observaba mientras el séquito pasaba por la calle: primero, los soldados; después, la guardia montada; y luego, la limusina desde donde ella saludaba a la multitud que la vitoreaba. Siguió mirando mientras la reina salía de la ciudad en su auto y dejaba atrás a todos, para que volvieran a su vida normal. Tim lo expresa así: «¡La realeza llegó a la ciudad y nada cambió!».

Buenos deseos

En Singapur, las cenas sociales y empresariales durante la temporada del Año Nuevo chino suelen empezar con un plato que incluye ensaladas, aderezos, encurtidos y pescado crudo. Se llama Yu Sheng, un juego de palabras que suena parecido a «año de prosperidad». Por tradición, los que están presentes preparan juntos la ensalada. Mientras lo hacen, se repiten ciertas frases para incentivar la buena suerte.

Vidas fragmentadas

De vez en cuando, mi computador funciona más lento. El uso frecuente de ciertos programas y documentos hace que segmentos de información se dispersen, lo que requiere que la máquina deba buscar dichas piezas antes de poder usarlas. Para arreglar el problema, tengo que usar un programa que recupera esos segmentos y los agrupa en un sitio donde puede accederse a ellos con facilidad. Este proceso se llama «desfragmentación».

Corazones falsos

Algunas historias verídicas sobre engaño y falsedad pueden sonar más extrañas que la ficción. Según una noticia de Associated Press, una mujer en Georgia fue arrestada después de tratar de pagar una compra de más de 1.500 dólares con un billete falso de un millón. Cuando la indagaron, la clienta, avergonzada, declaró que su ex esposo, un coleccionista de monedas, la había engañado dándole el dinero falso.

Ignorar la gracia

En el agitado centro de una de las grandes ciudades de Asia, quedé maravillado ante las intensamente concurridas aceras. Parecía que no quedaba lugar para moverse en medio de la aglomeración humana. Sin embargo, también daba la impresión de que todos iban a la máxima velocidad.

Mirar y aprender

Mientras un árbitro estaba parado detrás de la base durante un partido de softbol femenino, oyó que la madre de una jugadora empezó a cantar: «¡Queremos un nuevo árbitro! ¡Queremos un nuevo árbitro!». Al momento, otros padres se unieron al coro. El árbitro sonrió, se dio vuelta hacia la multitud y gritó: «¡Quiero nuevos padres! ¡Quiero nuevos padres!». La interrupción se terminó.