Pan de masa fermentada
El pan de masa fermentada se popularizó durante la fiebre del oro, en California, a mediados del siglo xix. En la década de 1890, se convirtió en la comida favorita durante un gran movimiento similar en Alaska. Los buscadores de oro llevaban un trozo pequeño de esta mezcla fermentada que contenía una levadura natural. Entonces, podían usar una parte de la masa para hacer más de esos panes predilectos.
Atender a las señales
La carretera estaba tranquila y avanzábamos rápidamente mientras íbamos a la casa del papá de Jay, en Carolina del Sur. A medida que cruzábamos las montañas de Tennessee, empecé a ver carteles de desvíos. Como mi esposo no se detenía, supuse que no tenían que ver con nuestro recorrido. Poco después, antes de llegar a la frontera de Carolina del Norte, encontramos una señal que decía que, más adelante, la autopista estaba cerrada por un desmoronamiento. Teníamos que dar la vuelta. Jay se sorprendió y preguntó: «¿Por qué no pusieron ningún aviso?». «Había un montón —dije yo—, ¿no los viste?» «No —dijo él—, ¿por qué no me avisaste?» «Supuse que los habías visto», contesté. Ahora contamos esta historia a nuestros amigos, como algo cómico.
Síndrome del centavo
Se dice que el centavo es la unidad monetaria más despreciada de los Estados Unidos. Muchas personas, si ven un centavo tirado en el suelo, ni siquiera se molestan en levantarlo. No obstante, algunas organizaciones de caridad están descubriendo que estas monedas pueden alcanzar sumas significativas, y que los niños son dadores generosos. Como dijo un participante: «Pequeñas contribuciones pueden marcar una inmensa diferencia».
Un culto para siempre
Dos jóvenes hermanos se sentaban en la primera fila de la iglesia todos los domingos y observaban a su papá mientras dirigía el culto de adoración. Una noche, después de mandarlos a acostarse, el padre oyó que uno de ellos lloraba. Le preguntó qué le pasaba, pero el muchachito no se atrevía a contestarle. Finalmente, confesó: «Papá, la Biblia dice que vamos a adorar a Dios en el cielo para siempre. ¡Es una cantidad de tiempo impresionante!». Como imaginaba que el cielo sería un período largo de adoración, con su papá dirigiendo en el frente, ¡el lugar le sonaba bastante aburrido!
Bel se postra
En Isaías 46, el profeta nos esboza un cuadro del sitio de Babilonia y de la evacuación de sus ídolos. Los carros y los transportes crujen al llevarlos, y los animales cansados gimen por tanto peso (v. 1).
Entender
Un periodista deportivo, creyente en Cristo, visitaba las instalaciones de un equipo de la liga profesional de béisbol. Mientras conversaba con un jugador, también creyente, pasó un directivo y notó que, después de perder un partido difícil, ellos hablaban de «cosas cristianas». Así que, regañó al reportero por no hablar del juego y se fue. El famoso lanzador le dijo al periodista: «Lo lamento. Simplemente, no capta».
Dura disciplina escolar
De todos mis recuerdos de la niñez, hay uno que sobresale entre los demás. Aunque no tengo ni idea de lo que dijo mi maestra, me acuerdo claramente de que le contesté: «cállate». Ella me mando a mi casa; así que, me levanté y salí de la clase de preescolares, para caminar media cuadra, hasta donde yo vivía. Al entrar por la acera lateral, vi a mi mamá que sacaba los yuyos del jardín, detrás de nuestra casa. En ese momento, me enfrenté con una decisión estratégica: seguir avanzando y decirle a mi madre por qué había vuelto tan temprano de la escuela o dar la vuelta y regresar, para hablar con mi maestra.
Superestrellas espirituales
En la cultura actual, abundan las superestrellas. Los grandes jugadores de fútbol pueden generar tanto entusiasmo, que es sabido que los aficionados causan disturbios en las tribunas. Algunos músicos populares hacen que sus seguidores los adoren de pie durante todo el concierto. Las estrellas del espectáculo contratan guardaespaldas para que los protejan de acosadores devotos.
El último caramelo
Una tarde, Ángela le dio a su hijita cuatro caramelos y le dijo que ya no iba a recibir más golosinas.
Manguera enganchada
En septiembre de 2008, Felipe Massa, de Brasil, tendría que haber ganado el Gran Premio de Fórmula Uno en Singapur. Sin embargo, mientras ocupaba el primer puesto, se detuvo a cargar combustible y, al salir para continuar la carrera, la manguera de reabastecimiento quedó enganchada al auto. Cuando su equipo pudo desengancharla, ya había perdido tanto tiempo que terminó en el decimotercer puesto.