Esencial y al revés
Los valores del reino que Jesús vino a establecer eran totalmente diferentes a los de Su época. Los fariseos y los maestros de la ley clamaban por ser el centro de la atención pública y buscaban que las multitudes los adularan. Muchos de nosotros todavía seguimos haciendo lo mismo.
Enfrentar el miedo
Una madre le pidió a su hijo de cinco años que fuera a la despensa a buscar una lata de sopa de tomate, pero él se negó y protestó, diciendo: «Está oscuro». La mamá le aseguró a Juancito: «Está bien. No tengas miedo. Jesús está ahí». Entonces, el niño abrió la puerta lentamente y viendo la oscuridad, gritó: «Jesús, ¿podrías alcanzarme una lata de sopa de tomate?».
Bendición inesperada
Noemí y Rut se unieron en circunstancias bastante desagradables. Para huir de una hambruna en Israel, la familia de Noemí se mudó a Moab. Estando allí, sus dos hijos se casaron con mujeres moabitas: Orfa y Rut. Después, su esposo y sus hijos murieron. En aquella cultura, las mujeres dependían de los hombres, lo que dejó a las tres viudas en circunstancias dificilísimas.
En resumen
Una vez, me puse a contar y descubrí que el Discurso de Gettysburg, de Abraham Lincoln, contiene menos de 300 palabras. Entre otras cosas, esto significa que no hace falta que las palabras sean muchas para que sean memorables.
El gorro de papá
En medio de la celebración, hubo una tragedia. Era la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992, en Barcelona. Uno por uno, los equipos entraban en el estadio y desfilaban por la pista ante la ovación de 65.000 personas. Pero en una parte de la tribuna se produjo tensión y tristeza cuando Peter Karnaugh, el padre del nadador estadounidense Ron Karnaugh, murió de un paro cardíaco.
Concentrarse
Me encanta jugar al golf; por eso, a veces veo vídeos instructivos. Sin embargo, uno de ellos me decepcionó: el profesor presentó un swing que tenía al menos ocho pasos y una docena de subdivisiones dentro de cada uno de ellos. ¡Es demasiada información!
Riqueza verdadera
El dinero tiene un poder descomunal. Trabajamos para conseguirlo, lo ahorramos, lo gastamos, lo usamos para satisfacer nuestros deseos terrenales y, después, queremos tener más. Consciente del peligro que representa como causa de distracción, Jesús enseñó más sobre él que sobre cualquier otro asunto. Y, hasta donde sabemos, el Señor jamás aceptó una ofrenda para sí. Sin duda, no enseñó sobre el dar para llenar sus bolsillos, sino que advirtió que confiar en las riquezas y usarlas para conseguir poder bloquea nuestras arterias espirituales con más rapidez que la mayoría de los demás impedimentos para el crecimiento cristiano. Al narrar la historia del «rico insensato», avergonzó a Sus oyentes porque ellos no eran ricos para Dios (Lucas 12:13-21), lo que indica que la definición divina de la riqueza es sumamente diferente a la de casi todos nosotros.
Rescatado
En enero de 2010, como consecuencia del devastador terremoto en Haití, las escenas de destrucción y de muerte solían interrumpirse cuando sacaban a una persona viva de entre los escombros, aun después que había desaparecido toda esperanza. El alivio y las lágrimas de alegría eran seguidos por una profunda gratitud hacia aquellos que habían trabajado contrarreloj, a menudo arriesgando sus propias vidas para darle a otra persona una oportunidad de seguir viviendo.
¿Tengo que leer Levítico?
«¿Realmente, tengo que leer Levítico?», preguntó en serio un joven ejecutivo mientras hablábamos de la importancia de dedicar tiempo a la lectura de la Biblia. «El Antiguo Testamento parece tan aburrido y difícil», agregó.
Bajo el control divino
Todo padre sabe cuál es la diferencia entre las normas diseñadas primordialmente para beneficio de los padres y las dirigidas para favorecer a los hijos. Las reglas de Dios corresponden a esta última categoría. Como Creador de la raza humana, Él sabe cómo funcionará mejor la sociedad en este mundo.