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Propuesta de matrimonio

Cuando estudiaba en la universidad, oí muchísimas historias sobre compromisos. Mis soñadoras amigas hablaban de restaurantes glamorosos, atardeceres en la montaña y paseos en carruajes tirados por caballos. También recuerdo sobre un muchacho que simplemente le lavó los pies a su novia. Su «modesta propuesta de matrimonio» demostraba que entendía que la humildad es vital en un compromiso para toda la vida.

La bondad del Señor

Hace algunos años, encontré un breve ensayo escrito por Sir James Barrie, un barón inglés. Allí describe íntimamente a su madre, la cual amaba profundamente a Dios y Su Palabra, y que, literalmente, había leído la Biblia hasta deshojarla. «Ahora es mía —escribió Sir James— y, para mí, los hilos negros con que la cosió son parte del contenido».

¡Métele!

Un programa de televisión en el Canal de Historia, mostraba los aeropuertos más peligrosos del mundo. El que me llamó la atención ya no opera, pero en una ocasión volé hacia allí. Coincido en que el Aeropuerto Kai Tak de Hong Kong era, sin duda, un recorrido estremecedor para los pasajeros y un desafío para los pilotos. Si uno llegaba desde una dirección, había que sobrevolar los rascacielos y, después, esperar que el avión se detuviera antes de caer al mar. Si se venía del otro lado, parecía que iba a chocar con una montaña.

Aves, lirios y yo

En los episodios de un antiguo programa de televisión, un veterano teniente de policía siempre les decía esto a los jóvenes oficiales antes de que salieran a la calle a cumplir sus tareas: «¡Tengan cuidado ahí afuera!». Era, al mismo tiempo, un buen consejo y una expresión de compasión, porque sabía lo que podía sucederles mientras cumplían con su deber.

Encuentro gozoso

Hace algunos años, cuando nuestros hijos todavía eran pequeños, volví a casa después de un viaje de diez días sirviendo al Señor. En aquella época, a la gente se le permitía entrar a la zona de embarque para saludar a los pasajeros. Cuando el avión aterrizó, salí de la nave y mis hijos corrieron a saludarme… tan contentos estaban de verme que gritaban y lloraban. Miré a mi esposa que tenía los ojos llenos de lágrimas; yo no podía hablar. Personas desconocidas que estaban cerca de la puerta también lagrimeaban mientras mis hijos me abrazaban las piernas y me saludaban gritando. Fue un momento maravilloso.

Examina tu camino

Un austríaco de 47 años regaló toda su fortuna, de 4.700.000 dólares, después de llegar a la conclusión de que su riqueza y sus gastos en lujos le impedían disfrutar de la vida y ser feliz. Karl Rabeder declaró al periódico Daily Telegraph, de Londres: «Tuve la sensación de que estaba trabajando como un esclavo para tener cosas que no deseaba ni necesitaba. El mayor golpe que tuve en la vida fue cuando me di cuenta de lo horrible, desalmado e insensible que es el estilo de vida “cinco estrellas”». Actualmente, su dinero sustenta obras de caridad que estableció para ayudar a personas en América Latina.

Santos

Tal vez no sea un nombre aplicable a nosotros, pero, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo solía llamar «santos» a los creyentes (Efesios 1:1; Colosenses 1:2). ¿Los llamaba así porque eran perfectos? No. Aquellas personas eran seres humanos y, por lo tanto, pecadores. Entonces, ¿qué tenía en mente? La palabra santo en el Nuevo Testamento significa que uno es apartado para Dios. Describe a aquellos que están espiritualmente unidos a Cristo (Efesios 1:3-6). Es sinónimo de los individuos que creen en Cristo (Romanos 8:27) y de los que componen la Iglesia (Hechos 9:32).

Inventario de obstáculos

Buscar errores es un pasatiempo popular y, por desgracia, a muchos de nosotros nos resulta fácil participar de la diversión. Concentrarse en los defectos de los demás es una gran manera de sentirse mejor personalmente. Y ahí está el problema. Pasar por alto los errores que debemos corregir en nuestra vida no solo detiene nuestro crecimiento espiritual, sino que también obstaculiza la obra de Dios a través de nosotros. Nuestra manera de vivir favorece o entorpece la eficacia del Señor en la vida de otros.

La cámara humana

Steven Wiltshire, a quien llaman «la cámara humana», tiene la asombrosa capacidad de recordar pequeños detalles de lo que ve y, más tarde, poder plasmarlo en dibujos. Por ejemplo, después de sobrevolar la ciudad de Roma, le pidieron que dibujara el centro de la ciudad en un papel. De manera increíble, reprodujo exactamente las calles sinuosas, los edificios, las ventanas y otros detalles.

Promesas «bancables»

Después de una crisis financiera mundial, el gobierno de los Estados Unidos decretó leyes más estrictas para proteger a la gente de prácticas bancarias cuestionables. Los bancos tuvieron que modificar sus políticas para acatarlas. A fin de notificarme de tales cambios, mi banco me mandó una carta, pero cuando llegué al final, tenía más preguntas que respuestas. ¡Estaba claro que el uso de frases como «se podrían» o «a nuestro criterio» no sonaban como algo de lo que yo pudiera depender!