La banda de los Dalton
Los hermanos Dalton fueron unos forajidos que vivieron a finales del siglo xix en los Estados Unidos. Comenzaron siendo agentes, del lado correcto de la ley. Pero, más tarde, empezaron a hundirse gradualmente en actividades criminales y se hicieron famosos por los robos a trenes y bancos. Su día de ajustar cuentas llegó cuando trataron de asaltar dos bancos al mismo tiempo. Al enterarse del robo, la gente del pueblo tomó sus armas y comenzó a dispararle a la banda de los Dalton. Cuando el humo se disipó, el único sobreviviente fue Emmett Dalton.
En este mismo lugar
En nuestra iglesia solemos cantar una hermosa canción de Ron y Carol Harris: En este mismo lugar. Empieza diciendo: «En este mismo lugar, hay suficiente amor para alguien como yo». Esta canción me recuerda que, aunque haya mucho entusiasmo por reunirse con otros creyentes para adorar, lo importante es que Cristo esté presente. Pero la idea va más allá. El Señor no solo está con nosotros en la iglesia, sino en cada lugar de nuestra vida.
Caricatura de Dios
Los caricaturistas instalan sus atriles en lugares públicos y dibujan a personas que están dispuestas a pagar un precio módico por una imagen humorística que los refleje. Esos dibujos nos divierten porque exageran uno o más de nuestros rasgos físicos de una manera reconocible, pero cómica.
Soy bueno
Cuando alguien nos comenta sobre algún logro personal, es común responder: ¡Qué bueno! Cuando contestamos así, podría pensarse que uno se está refiriendo o a lo beneficioso del hecho en sí o al carácter de la persona con quien hablamos. He respondido de este modo más veces de las que puedo enumerar, pero, últimamente, la frase ha empezado a molestarme. La razón es que, nos demos cuenta o no, estamos expresando algo específico cuando usamos la palabra bueno.
¿Puedo confiar en ti?
Según los expertos en detección de mentiras, «nuestra tendencia natural es confiar en la gente». Sin embargo, no todas las personas son confiables todo el tiempo. Algunas señales de que alguien podría estar mintiendo son nerviosismo, falta de contacto ocular y notorias pausas al expresarse. Aun con estas pistas, los expertos advierten de que sigue siendo difícil distinguir entre los mentirosos y las personas sinceras.
Un hombre cariñoso y sabio
Cuando el Dr. Vernon Grounds, ex rector y consejero del Seminario Denver, partió para estar con el Señor a los 96 años de edad, sus antiguos alumnos, colegas y amigos enviaron innumerables recordatorios y homenajes. Casi todos se acordaban de una ocasión cuando el Dr. Grounds los había animado personalmente mediante sus enseñanzas, consejos o, tan solo, su cálida sonrisa. Él creía en la importancia de capacitar a pastores, maestros y consejeros que tenían una relación vital con Cristo y disposición para servir a los demás.
De otra clase
En la trilogía de la Guerra de las galaxias hay una escena que me recuerda a algunas personas de la iglesia. En un establecimiento de algún rincón remoto de la galaxia, unas criaturas de aspecto grotesco comparten música y comida. Cuando Lucas Skywalker entra con sus dos droides, C3PO y R2D2 (que son más «normales» que los otros), sorprendentemente lo rechazan con un cortante desplante: «¡Aquí no atendemos seres de esa clase!».
Juicio al diablo
El diablo y Daniel Webster es un cuento corto de Stephen Vincent Benet. En él, Jabez Stone, un granjero de Nueva Inglaterra, tiene tanta «mala suerte» que le vende su alma al diablo para volverse próspero. A la larga, el diablo aparece para cobrarle la deuda a Jabez, pero llaman al eminente abogado Daniel Webster para que lo defienda. Mediante una habilidosa serie de argumentos, Webster gana el caso contra el diablo y Jabez se salva de la perdición.
Vigorosos y verdes
En el Salmo 92, el poeta comienza con un elogio a la alabanza: «Bueno es alabarte, oh Señor». ¿Bueno para qué? Bueno para ti y para mí. A nuestra alma le hace inmensamente bien alejarse de la ansiedad mental y llenar las jornadas con alabanza expresada en oración; recibir cada mañana elevando cánticos de gratitud, porque nos colma de alegría. Nos saca de la angustia y reemplaza nuestra tristeza con cánticos de gozo ante «las obras de [sus] manos» (v. 4). ¿Y cuál es esa obra? ¡La que el Señor está haciendo en nosotros!
Se necesita ayuda
Durante la Segunda Guerra Mundial, las islas británicas representaban la última línea de resistencia contra el avance de la opresión nazi en Europa. No obstante, bajo un incesante ataque y en peligro de caer, Gran Bretaña carecía de los recursos para triunfar en el conflicto. Por esa razón, el Primer Ministro británico Winston Churchill habló por la emisora de radio BBC y apeló al mundo, diciendo: «Dennos las herramientas y nosotros concluiremos la tarea». Sabía que sin la ayuda del exterior, no podrían soportar el ataque que estaban enfrentando.