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Ojos para ver

Mi primera visión de la tierra prometida desde los montes de Moab fue decepcionante. «¿Ha cambiado mucho desde que los israelitas estuvieron aquí?», le pregunté a la guía mientras mirábamos hacia Jericó. Esperaba que el contraste fuera notorio en comparación con el lado oriental del Jordán. «No —respondió—. Se ha mantenido igual durante miles de años».

Buscar y salvar

Lachlan Macquiarie, gobernador de Nueva Gales del Sur entre 1810 y 1821, tenía una manera de hacer que todos se sintieran participantes de la nueva colonia. Cuando los «exclusivistas» (los colonos fundadores, los funcionarios públicos y los militares) evitaban asociarse con los «emancipados» (los convictos llevados a allí bajo libertad condicional o perdonados), el gobernador insistía en que los trataran como socialmente iguales.

Consuelo en el cautiverio

El 10 de febrero de 1675, cincuenta familias de las colinas de Lancaster, Massachusetts, temían una posible matanza a manos de nativos norteamericanos. Joseph Rowlandson, el pastor puritano de la aldea, estaba en Boston rogándole protección al gobernador, mientras su esposa Mary se había quedado en casa con sus hijos. Al amanecer, los colonos fueron atacados. Después de matar a algunos de ellos, se llevaron cautivos a Mary y a otros sobrevivientes.

Ganadores y perdedores

Cuando terminó la final de la Liga de Fútbol Americano y los Green Bay Packers les ganaron a los Bears [Osos] de Chicago, mi hija Lisa notó que Eliana, su hijita de cuatro años, estaba llorando. Le pareció extraño, ya que a ninguno de los padres de la niña le interesaba particularmente quién ganara el juego.

¡Signo de exclamación celestial!

En agosto de 2011, la NASA presentó una compleja imagen tomada por el telescopio Hubble que hizo sonreír a la gente. Muestra dos galaxias que empiezan a colisionar entre sí, y se observa algo parecido a un signo de exclamación de cierre celeste (!). La última estadística que leí dice que hay unas 100.000 millones de galaxias visibles en el universo. Cada una de ellas tiene cientos de miles de millones de estrellas, y siguen descubriéndose más.

Siempre

Me encantan las palabras siempre y nunca. ¡Contienen tanta esperanza! Me gustaría pensar que podría ser feliz siempre y que la vida nunca va a decepcionarme. Pero la realidad dice que no siempre seré feliz y que las cosas que espero que nunca sucedan tal vez ocurran. Entonces, por más buenas que suenen estas palabras, luchan por lograr su máximo potencial… a menos que uno piense en la promesa de la presencia de Jesús.

Completamente limpio

Un amigo mío estaba contándome sobre sus experiencias del año anterior, durante el cual había estado recibiendo un tratamiento médico contra el cáncer. La sonrisa en su rostro era un testimonio poderoso de la buena noticia que le habían dado. Dijo que los resultados de todos los estudios que le habían hecho tras un año de tratamiento indicaban una misma cosa: «¡Usted está completamente limpio!». ¡Qué diferencia pueden marcar dos palabras! Para mi amigo, completamente limpio significaba que no quedaban rastros de la enfermedad que había puesto en peligro su vida solo unos meses antes de que la borraran de su cuerpo. ¡Nos regocijamos al oír que se había curado totalmente!

Decisiones con consecuencias

Al atleta y campeón Eric Liddle no le resultó difícil rehusarse a correr un domingo en los Juegos Olímpicos de 1924 porque creía fervientemente que el día del Señor era para adorar y descansar.

Fe con obras

Debido a su artritis, Roger no pudo soportar más los inviernos de Illinois, en Estados Unidos, y se mudó a la tropical Bangkok, en Tailandia. Un día, recordó la canción favorita de su abuela, «Lo que eres»: Lo que eres habla tan fuerte que no puedo oír lo que dices. La gente mira cómo andas, no escucha lo que dices; te juzgan por tus acciones cotidianas.

Observación

Mientras estaba haciendo cola para pagar, calculaba cuánto sería y trataba de impedir que mi hijo se perdiera. Casi ni me di cuenta cuando la mujer que estaba delante de mí salió rápidamente y dejó todos sus artículos en el mostrador. La empleada me comentó que aquella mujer no tenía suficiente dinero para pagar. Me sentí tremendamente mal; si tan solo me hubiera percatado de lo que pasaba, la habría ayudado.