Indicar el camino
Hace poco, una grúa tuvo que remolcar el automóvil de mi esposa. Cuando le expliqué al hombre de la compañía cómo encontrar mi casa, le dije que le indicara al chofer que no siguiera las instrucciones de su GPS (sistema de posicionamiento global). Como había otra calle con el mismo nombre, pero quedaba del otro lado de un campo, era necesario darle indicaciones precisas. Entonces, me aseguró que le informaría.
La máscara de los caballos
Cerca de donde mi esposo y yo vivimos, hay una granja con muchos caballos. Durante ciertas épocas, estos animales tienen máscaras sobre los ojos. Por mucho tiempo, sentí pena por esos caballos que no podían ver, pero, después, me enteré de que mi suposición sobre esas máscaras estaba equivocada. Están hechas de una malla abierta y se puede ver a través de ellas. Estas mallas impiden el paso de las moscas que les enferman los ojos. Las máscaras no impiden que los caballos vean… ¡evitan que queden ciegos!
Tu corazón
Me encantó la oración de Malcolm el otro día en la iglesia. Con solo siete años de edad, se puso de pie delante de otros 100 niños y oró, diciendo: «Jesús, gracias porque algunos de nosotros podemos jugar al fútbol e ir a la iglesia, por habernos cuidado para llegar aquí, por el perdón de nuestros pecados y por la vida eterna. Te amamos, Jesús. ¡Por favor, nunca olvides cuánto te amamos!».
Considerar las nubes
Un día, hace muchos años, estaba con mis hijos tumbado en el jardín mirando las nubes que pasaban. «Papá —preguntó uno de ellos—, ¿por qué flotan las nubes?» «Bueno, hijo», empecé a decir, intentando ayudarlo con mi vasto conocimiento, pero, después, me quedé en silencio. «No lo sé —admití—, pero lo voy a averiguar y te digo».
Sintonizarse
No sé si esto sucede en todos los matrimonios, pero, por alguna razón, yo tiendo a desconectarme de todo lo que me rodea y a concentrarme en mis propios pensamientos. Esto es especialmente frustrante para mi esposa Martie cuando está hablándome de algo importante. Cuando nota la mirada perdida en mis ojos, suele decir: «¿Escuchaste algo de lo que dije?».
La puerta escondida
No fue la primera vez que sucedió en los deportes ni será, sin duda, la última, pero volver a mencionarlo quizá nos prevenga de cometer un error similar.
Bien preparado
La idea de estar siempre preparados me recuerda al hombre que vivía al lado de nuestra casa cuando yo era niña. Cuando el Sr. Nienhuis llegaba, siempre estacionaba su automóvil marcha atrás en el garaje. Eso me resultaba extraño, hasta que mi madre me explicó que Nels era bombero voluntario. Si recibía una llamada, debía estar listo para salir rápidamente hacia la estación. Por eso, entraba marcha atrás.
Por qué trabajamos
A finales de la década de 1660, Sir Christopher Wren fue contratado para rediseñar la Catedral de San Pablo, en Londres. Según la leyenda, un día visitó el sitio donde se construía este gran edificio, y los obreros no lo reconocieron. Caminó por el lugar preguntándoles a varios hombres sobre lo que estaban haciendo. Un trabajador respondió: «Estoy cortando una piedra». Otro obrero contestó: «Estoy ganando cinco libras y dos peniques por día». Un tercero, sin embargo, tenía una perspectiva diferente: «Estoy ayudando a Christopher Wren a construir una catedral magnífica para la gloria de Dios». ¡Qué contraste en la motivación y la actitud de aquel hombre!
Comunicación recíproca
¿Alguna vez quedaste atrapado en una conversación con alguien que solo hablaba de sí mismo? Para ser cortés, entablas un diálogo formulando preguntas. El otro empieza a hablar sin parar de sus cosas y nunca te pregunta nada. Todo gira alrededor de esa persona… y nada sobre ti.
Un coro sin igual
Cuando Mitch Miller murió en julio de 2010, la mayoría lo recordó como alguien que invitaba a todos a cantar juntos. En su popular programa televisivo de la década de 1960, Sing Along with Mitch [Canta con Mitch], un coro de hombres interpretaba entrañables canciones mientras la letra aparecía en la pantalla para que los televidentes se unieran a ellos en el canto. Un obituario de Los Angeles Times citaba la creencia de Miller de que una de las razones del éxito del programa era el «atractivo» de sus cantantes: «Siempre exigí que se contrataran cantantes altos, bajos, calvos, regordetes, obesos, lo que fuera; tipos como todos». De esa diversidad unificada, surgía una música hermosa de la que todos eran invitados a participar.