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Ofrendas generosas

Cuando pastoreaba una pequeña iglesia, enfrentamos una crisis tremenda: si no terminábamos los arreglos necesarios para que el edificio cumpliera con los requisitos de seguridad, perderíamos el lugar donde nos congregábamos. Siguió un período desesperado de recolección de fondos para solventar esas ampliaciones, pero entre todo el dinero ofrendado, hubo un caso que captó la atención de los líderes.

Amigos que oran

Me encontré para almorzar con mi amiga Ángela después de varios meses sin haberla visto. Cuando estábamos por despedirnos, sacó una hoja de papel con notas de nuestro último tiempo juntas. Era una lista con mis pedidos de oración por los que ella había estado orando desde aquel entonces. Fue leyendo cada uno y preguntándome si Dios ya había contestado o si tenía que actualizar algo. Después, hablamos de sus peticiones. ¡Qué alentador es tener un amigo que ora!

El equipo de Jesús

En 2002, el club Oakland Athletics formó un victorioso equipo de béisbol de una manera nada convencional. En 2001, habían perdido tres jugadores excelentes y el club no tenía dinero para contratar ninguna estrella. Entonces, el presidente Billy Beane usó algunas estadísticas generalmente descartadas para reunir un grupo de jugadores a los que «ya se les había pasado la hora» o que otros equipos consideraban ineptos. Este equipo de descartados tuvo una racha de 20 partidos invicto, hasta llegar a ganar la división y 103 juegos.

En el límite

En los jardines Frederik Meijer, en Grand Rapids, Michigan, las mariposas se desarrollan en un paraíso tropical cubierto y perfectamente equipado para suministrarles todo lo que necesitan. La temperatura y la humedad son perfectas, y la comida contiene un equilibrio preciso de calorías y nutrientes para conservarlas saludables. No necesitan salir de allí. Sin embargo, algunas ven el cielo azul y resplandeciente fuera del jardín de invierno y pasan todo el día revoloteando cerca del techo de vidrio, lejos de la abundante provisión de alimentos.

Autitos chocadores

La vida se parece a los «autitos chocadores» en un parque de diversiones. Te subes a tu carro, sabiendo que van a chocarte… pero no con cuánta intensidad. Cuando te chocan, aprietas el acelerador, persigues al que te chocó y esperas golpearlo con más violencia de la que recibiste.

Ocio forzoso

Un año, justo antes de Navidad, a una amiga le diagnosticaron leucemia y le dijeron que debía empezar de inmediato la quimioterapia. Solo unas semanas antes, Silvia había comentado lo satisfecha y bendecida que se sentía con una familia amorosa, una casa cómoda y un nieto nuevo. Mientras entraba al hospital, le pidió a Jesús que la acompañara y le hiciera sentir su presencia.

Están observando

Hace varias décadas, un evento en la escuela secundaria me destrozó. Practicar deportes era sumamente importante para mí. El que más me gustaba era el básquetbol, y pasaba horas y horas practicando. Así que, no calificar para el equipo en mi último año, después de haber jugado desde el principio, me hizo trizas.

Franqueza renovadora

Entre las muchas cosas que me encantan de mi mamá, quizá la más importante es su franqueza. Siempre que la llamo para pedirle su opinión sobre algo, me responde: «No me pidas mi opinión a menos que quieras oírla. No voy a tratar de imaginar qué deseas escuchar. Te diré lo que pienso realmente».

Un buen hombre

«Jerry era un hombre bueno —señaló el pastor en el funeral de Jerald Stevens—. Amaba a su familia, era fiel a su esposa, sirvió a su país en las fuerzas armadas, fue un excelente padre y abuelo, y un gran amigo».

Espera grandes cosas

Guillermo Carey era un hombre común con una fe extraordinaria. Nacido en el siglo xviii en un hogar de clase obrera, se ganaba la vida como zapatero. Mientras trabajaba, leía teología y diarios de exploradores. Dios usó su Palabra y las historias sobre descubrimientos de nuevas poblaciones para generarle una pasión por el evangelismo mundial. Fue como misionero a la India, y no solo se dedicó a la evangelización, sino que también aprendió dialectos nativos a los cuales tradujo la Palabra de Dios. Así expresó su pasión por la obra misionera: «Espera grandes cosas de Dios y emprende grandes cosas para Él». Carey puso en práctica sus palabras, y su ejemplo ha inspirado a miles para dedicarse al servicio misionero.