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Sin riesgo

Hace poco, un colega me contó sobre una experiencia que no tengo intenciones de probar personalmente: el bungee jumping o puentismo [salto al vacío desde un puente]. Su relato me resultó tanto fascinante como aterrador. Pensar en saltar cabeza abajo desde un puente altísimo, sostenido solamente por una gigante cuerda elástica no es mi idea de diversión. Pero el salto tenía sus elementos de seguridad: no solo uno, sino dos arneses reforzados que lo aseguraban a la cuerda… y a estar a salvo. El diseño minucioso y las pruebas satisfactorias de esos arneses le dieron una gran confianza al lanzarse al aire.

La fuerza de un hombre

Hace unos años, me encontraba con un par de hombres en un ascensor. Era de noche, tarde, y todos parecíamos agotados. El ascensor se detuvo, y caminando sin apuro, entró un vaquero imponente que vestía un sombrero maltrecho, un abrigo de piel de oveja viejo y manchado, y unas botas de leñador gastadas. Nos miró de arriba abajo y, luego, a los ojos, y gruñó: «Buenas noches, hombres». Todos nos enderezamos y echamos los hombros hacia atrás… en un intento de actuar de acuerdo a su expresión.

A Dios sea la gloria

Cuando le pidieron a Josué que cantara en una iglesia que visitaba, le encantó participar, aunque le habían avisado solo unos minutos antes de empezar la reunión. Eligió un himno conocido, A Dios sea la gloria, porque era sumamente significativo para él. Lo ensayó algunas veces en el sótano de la iglesia y lo cantó sin acompañamiento musical durante el culto.

¿Amigo imaginario?

Hace poco, me contaron sobre una publicidad junto a una carretera, que decía lo siguientes: «Dios es un amigo imaginario… decídete por lo real. Será mejor para todos».

Mantenerse conectado

Una mañana, me desperté y descubrí que no funcionaba la conexión a Internet. Mi proveedor del servicio hizo algunas pruebas y llegó a la conclusión de que debía cambiar el módem, pero no podrían venir a hacerlo hasta el día siguiente. ¡Me causó cierto pánico pensar que estaría sin conexión durante 24 horas! Me dije: ¿Cómo voy a sobrevivir?

Asunto inconcluso

A los 99 años, Leo Plass recibió su título universitario. Había dejado de cursar sus estudios terciarios de magisterio durante la década de 1930, para poder ganar dinero trabajando en la industria maderera. Setenta y nueve años después, completó las tres materias que le faltaban para graduarse y terminar este importante asunto inconcluso en su vida.

Saborea cada bocado

Mi esposa Martie suele decirme: «¡Joe, comes demasiado rápido! Tranquilízate un poco y disfruta la comida». Por lo general, yo termino de comer mucho antes, porque ella se toma tiempo para saborear cada bocado.

Una carta de C. S. Lewis

En septiembre de 1961, un alumno de una escuela secundaria de Nueva York le escribió a C. S. Lewis a Inglaterra. El joven había leído un libro suyo, Cartas del diablo a su sobrino, y le preguntó al autor: «Cuando escribió ese libro, ¿Satanás lo puso en dificultades? Y si lo hizo, ¿cómo las enfrentó?».

La obediencia es adoración

En un viaje que hice con un coro de una escuela secundaria cristiana, me encantaba ver a los alumnos alabando a Dios con cánticos de adoración en las iglesias que visitamos. Lo que sucedió fuera de una reunión fue aun mejor. Un día, vieron que una mujer no tenía dinero para comprar combustible; entonces, espontáneamente, sintieron que Dios los guiaba a recolectar dinero. Pudieron darle suficiente como para que llenara el tanque varias veces.

¿De dónde vine?

El otro día, mi amigo afroamericano de siete años de edad, Tobías, me preguntó algo que me hizo reflexionar: «Si Adán y Eva eran blancos, ¿de dónde salió la gente negra?». Cuando le dije que no sabemos de qué «color» eran y le pregunté por qué pensaba que eran blancos, respondió que eso es lo que siempre veía en los libros de historias bíblicas y en la biblioteca. Se me partió el corazón. Me pregunté si eso lo haría sentirse inferior o que el Señor no lo había creado.