Difícil de amar
Hace años, fui consejero en un campamento donde había jóvenes rebeldes. Su conducta me resultaba un desafío interesante, ya que maltrataban a los animales en el zoológico de mascotas y, en ocasiones, se peleaban entre ellos. Por eso, adopté un método tranquilo, pero firme, para liderarlos. Aunque a veces me exasperaban, siempre me aseguraba de que materialmente no les faltara nada.
Fiel hasta el final
Después de correr 32 kilómetros (20 millas) en la Maratón Salomon Kielder, en Gran Bretaña, un corredor salió del recorrido y tomó un autobús hasta una zona boscosa cerca de la llegada. Entonces, volvió a entrar en la carrera y reclamó el tercer puesto. Cuando los oficiales lo interrogaron, declaró que había dejado de correr porque estaba cansado.
Ahora veo
Aunque es ciega y le cuesta entender la ambientación y los movimientos de los personajes en el escenario, a Débora Kendrick le encanta asistir a los musicales de Broadway. Sin embargo, hace poco, asistió a una obra que usaba la nueva tecnología D-Scriptive, que transmite los elementos visuales de la representación en escena a través de un pequeño receptor de FM. La narración grabada, coordinada con las luces y los sonidos del tablero de control, describe la escena y la acción a medida que se desarrolla. En un artículo del periódico The Columbus Dispatch, Débora declaró: «Si me preguntan si vi un espectáculo la semana pasada en Nueva York, mi respuesta es que sí… De manera genuina e inequívoca, siento que vi el espectáculo».
Artesanías de polvo
Cuando Dios eligió el polvo como su material artístico para crear a Adán (Génesis 2:7), no tuvo que preocuparse de que se agotara. Según Hannah Holmes, autora de The Secret Life of Dust [La vida secreta del polvo], «entre mil y tres mil millones de toneladas de polvo del desierto ascienden al aire anualmente. Mil millones de toneladas llenarían catorce millones de vagones de un tren que rodearía seis veces el ecuador de la Tierra».
Uno por uno
Edward Payson fue un famoso predicador. Un lluvioso domingo, su audiencia era una sola persona. Meses más tarde, ese asistente solitario lo llamó y le dijo: «En aquel culto, acepté a Cristo como Salvador, porque cada vez que hablaba del pecado y de la salvación, yo miraba alrededor para ver a quién se refería, pero como no había nadie más, ¡no me quedaba otra opción que aplicar cada palabra a mi corazón y a mi conciencia!».
Una obra maravillosa
Hace poco, durante una consulta con el oculista, el médico sacó un instrumento que yo nunca había visto. Le pregunté qué era, y contestó: «Voy a usarlo para fotografiar la parte interior del fondo del ojo».
Sufrimiento fortalecedor
En algunas iglesias, los cultos suelen concluir con una bendición. Una de ellas está tomada de las palabras finales de Pedro en su primera epístola: «Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca» (1 Pedro 5:10). A veces, se omite la frase «después que hayáis padecido un poco de tiempo». ¿Por qué? Quizá porque es desagradable hablar del sufrimiento.
De deprimente a hermoso
La primavera es la época del año en que Dios nos muestra que las cosas no siempre son como parecen. En pocas semanas, lo que aparenta estar inevitablemente muerto recobra vida. Bosques sombríos se transforman en paisajes coloridos. Árboles cuyas ramas desnudas se elevaban hacia el cielo durante todo el invierno, como si rogaran ser vestidas, de pronto se adornan con verdes mantos de encaje. Las flores que se marchitaron y cayeron rendidas ante el frío se levantan lentamente del suelo, desafiando la muerte.
Calor de hogar
Una vez, mientras trabajaba como agente de recursos humanos en una empresa de construcción, aceptamos unos trabajos a dos horas de distancia, lo cual implicaba que los obreros tuvieran que viajar cuatro horas todos los días y, además, cumplir una jornada laboral completa. Para facilitar las cosas, hicimos reservas en un hotel durante la semana y contratamos vehículos y choferes para transportar a los que querían ir y volver diariamente. ¡Casi todos prefirieron el transporte diario!
Cabo Tribulación
El 10 de junio de 1770, el barco del navegante británico James Cook golpeó contra un arrecife en la costa noreste de Australia. Cook alejó la nave de la costa hacia aguas profundas, pero volvió a chocar contra las rocas, tras lo cual, casi naufraga. Esta experiencia lo llevó a escribir en su cuaderno de bitácora: «El extremo norte [fue llamado] Cabo Tribulación, porque allí empezaron todos nuestros problemas».