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Recompensas duraderas

La gimnasta ucraniana Larisa Latynina tenía el récord de 18 medallas olímpicas, las cuales ganó en los Juegos Olímpicos de 1956, 1960 y 1964. Este récord de 48 años de duración fue superado cuando Michael Phelps nadó para ganar su decimonovena medalla en la carrera de relevos de 4 x 200 metros de estilo libre en los Juegos de Londres de 2012. «[Latynina] en cierto modo se perdió en la historia», declaró el periodista de la revista International Gymnast. Cuando desapareció la Unión Soviética, «nos habíamos olvidado de ella».

¿Disfraz o uniforme?

En una inspiradora charla sobre el discipulado cristiano, Eunice McGarrahan declaró: «Un disfraz es algo que te pones, y simulas ser lo que tal vestimenta representa. Por el contrario, un uniforme te recuerda que eres exactamente lo que llevas puesto».

Esperanza para escépticos

Como capellán de una empresa, tengo el privilegio de conversar con muchas personas de diferentes trasfondos. Algunas son escépticas en cuanto a la fe cristiana. He descubierto tres obstáculos que les impiden confiar en Cristo como Salvador.

Quién da más

Durante la época de Navidad, una publicidad de televisión que me gusta muestra a dos vecinos que compiten amigablemente para ver quién transmite mejor el espíritu navideño. Cada uno mira con atención mientras el otro decora su casa y los árboles con luces. Después, va mejorando su propiedad para que luzca mejor que la del otro. A continuación, empiezan a competir sobre quién da regalos entre los vecinos de manera más extravagante, corriendo alegremente mientras los reparten.

Lo bueno y lo malo

La historia del rebelde profeta Jonás nos muestra el deseo de Dios de utilizar tanto las bendiciones como las pruebas para desafiarnos y hacernos mejores. El libro de Jonás menciona cinco veces que el Señor preparó las circunstancias, tanto buenas como malas.

Temor grave

Después de semanas de ensayos con el coro de niños, finalmente llegó la noche del musical navideño anual, en 1983. Los pequeños, con sus disfraces, empezaron a entrar en el auditorio, cuando repentinamente se oyó un alboroto en la puerta trasera del salón. Mi esposa y yo nos dimos vuelta y vimos a nuestro hijito Mateo. Llorando desconsoladamente y con terror en el rostro, se había aferrado con todas sus fuerzas al picaporte de aquella puerta. Se negaba a entrar. Después de negociar bastante, el director finalmente le dijo que no tenía que subir al escenario. Así que, Mateo se sentó con nosotros y, al rato, el miedo se le había ido.

Luces navideñas

Todos los años, en diciembre, un vecindario formado por trece familias, cerca de donde nosotros vivimos, arma una deslumbrante exhibición de 300.000 luces navideñas. La gente viaja desde lejos y forma fila durante horas para ver las luces coloridas y titilantes, y escuchar la música programada como acompañamiento. El despliegue de sonidos y luces es tan elaborado que exige una red de 64 computadoras para mantener todo sincronizado.

Más que suficiente

Una vez, invité a varias personas a mi casa, y temí que el menú que había planeado no fuera suficiente para todos. Sin embargo, no tendría que haberme preocupado. Inesperadamente, algunos amigos hicieron sus aportes y todos pudimos disfrutar la sorpresa adicional. Tuvimos más que suficiente y pudimos compartir de la abundancia.

Ajusta tu «deseo»

Cuando mi esposa era joven, Carlyle Marney era vecino, pastor y amigo de su familia. Una de sus apreciaciones sobre estar satisfecho se convirtió en una de las frases inolvidables de ellos: «Necesitamos ajustar nuestros deseos».

La piedra eureka

En 1867, en una granja de Sudáfrica, Erasmus Jacobs, de quince años de edad, encontró una piedra que relucía bajo el sol. Al poco tiempo, un vecino se enteró de aquella roca brillante y quiso comprársela a la familia. Desconociendo su valor, la madre de Erasmus le dijo a su vecino: «Si la quiere, llévesela».