Introducción
Hace unos años, mi familia y yo vivimos una experiencia que transformó profundamente nuestra manera de entender lo que significaba ser vecinos.
Todo comenzó cuando nos mudamos de Miami a Dallas con nuestros hijos. Como toda transición, aquella etapa trajo desafíos y nuevos comienzos, pero teníamos la confianza de que Dios nos estaba guiando hacia una nueva temporada. Cuando por fin llegamos y abrimos la puerta de la que sería nuestra nueva casa, sentimos esa mezcla tan familiar de emoción, incertidumbre y esperanza que acompaña a todo nuevo comienzo.
Entonces descubrimos que uno de nuestros vecinos, Jack, había estado en la cárcel por varios delitos. No era alguien con quien te sentirías cómodo encontrándote tarde por la noche.
Pasamos los primeros días arreglando la casa: pintando, organizando cosas, instalándonos. Una noche, alrededor de las 11 de la noche, llegué a casa después de comprar un sofá para la sala. Mientras intentaba descargarlo solo, Jack salió de su casa y me dijo: «Hi, brother, ¿necesitas ayuda?».
En ese momento, mi mente empezó a ir a toda velocidad. Pensé: Si le digo que sí, tendrá que entrar en mi casa… ¿será buena idea? Susurré una breve oración… y le dije: «Sí, te agradecería mucho la ayuda».
Él me ayudó amablemente a entrar el sofá en casa. Después, le ofrecimos un vaso de agua y empezamos a conversar.
Intentamos mantener la calma, pero aquel tiempo con Jack nos confrontó. Por un lado, sentíamos miedo. Por otro, una profunda compasión. Decidimos hablarle de Jesús. Esa misma noche, en nuestra sala, oramos juntos.
Pasaron meses sin verlo demasiado. Entonces, un día, se presentó en nuestra puerta. Nos contó que había estado a punto de morir por una sobredosis. En aquel momento, recordó aquella noche en nuestra casa y pensó: Jesús me salvó… y él puede sacarme de esto.
A partir de ese momento, su vida empezó a cambiar. Comenzó a asistir a la iglesia, encontró trabajo, empezó a hablar de su testimonio y a tratar a los demás de manera diferente. Su vida comenzó a reflejar una nueva historia.
Aquella experiencia no solo transformó a Jack; también a mí y mi familia.
Me obligó a hacerme una pregunta más profunda: ¿estoy verdaderamente dispuesto a amar a mis vecinos?
A menudo podemos hablar de amar a los demás, pero, al mismo tiempo, evitar a quienes nos hacen sentir incómodos, a quienes tememos o a quienes simplemente no encajan con nuestra idea de lo «normal». Sin embargo, Jesús nos llama a amar sin condiciones, prejuicios ni barreras. En Lucas 10:29-37, Jesús usa una parábola para demostrar que el prójimo es aquel que cuida de los demás, independientemente de dónde viva. Somos llamados a cuidar de todos, incluidos los vecinos que están cerca y los que están lejos.
Al considerar este tema del cuidado, déjame hacerte una pregunta sencilla: ¿puedes decir el nombre de cinco vecinos que viven cerca de ti?
Si te resulta difícil responder, no eres el único. Vivimos en una época en la que podemos tener cientos de contactos en nuestros teléfonos, pero apenas conocemos a las personas que viven a unos pocos pasos de nosotros.
Por eso nació Somos vecinos.
Este devocional es una invitación a recorrer diez días descubriendo cómo vivir el evangelio de maneras prácticas. A través de la riqueza de la cultura latina, alcanzamos a ver un destello del corazón de Dios. En nuestra cultura, los vecinos a menudo llegan a ser como familia extendida.
Pero, más allá de la cultura, Jesús nos mostró algo aún más profundo: el verdadero amor por nuestro prójimo va más allá de la historia, las diferencias o los errores del pasado.
En su oración al Padre, expresó este deseo para todos nosotros: «para que todos sean uno» (Juan 17:21).
Ese es el corazón de Dios: una comunidad unida donde el amor derriba barreras y la compasión expresa la misión de Jesús.
Mi oración es que, al final de esta experiencia devocional, no solo comprendas más profundamente el amor de Dios, sino que también lo vivas de manera intencional con las personas que te rodean. Porque, cuando aprendemos a amar a nuestro vecino, el evangelio deja de ser solo un mensaje; se convierte en una vida compartida.
Javier Yunes
Director de Partnerships y Relaciones con Ministerios Hispanos
Ministerios Nuestro Pan Diario
Somos Vecinos
¿Qué significa realmente amar a tu vecino? A través de este plan de lectura especial de 10 días por el Mes Nacional de la Herencia Hispana, descubre cómo Jesús nos llama a construir relaciones, derribar barreras y reflejar Su amor cada día.
