Presencia fiel en nuestras comunidades

Lectura de hoy: Hechos 17:22-34

Él ha determinado de antemano el orden de los tiempos y los límites de su habitación, para que busquen a Dios. —Hechos 17:26-27

En nuestra familia, «somos vecinos» era una forma de vida. Mis padres nos enseñaron que ser vecinos no consiste solo en saludar a las personas por la mañana, sino en caminar con ellas en todo momento: en las alegrías y en las dificultades. Nuestra mesa siempre estaba lista para recibir con café y pan dulce a cualquiera que necesitara hablar, desahogarse o escuchar una palabra de ánimo. Antes de entender plenamente lo que significaba ser prójimo, ya lo estaba viviendo gracias al ejemplo y a la presencia constante de mis padres en nuestra comunidad.

La Biblia nos recuerda que Dios «de uno solo ha hecho toda raza de los hombres […] Él ha determinado de antemano el orden de los tiempos y los límites de su habitación» (Hechos 17:26). No es casualidad el lugar donde vivimos; cada lugar y cada vecino tienen un propósito en la historia de Dios. Creo que una de las razones por las que vivimos en comunidades concretas es para reflejar el amor de Dios a los demás; de hecho, la Biblia dice que vivimos en la tierra para que «busquen a Dios, si de alguna manera, aun a tientas, palparan y le hallaran. Aunque, a la verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros» (v. 27). Mostramos a Dios a los demás cuando estamos abiertos y fielmente presentes con nuestros prójimos.

Dios no actúa solo en lugares lejanos. También lo hace en lo cotidiano: en el vecino que necesita ser escuchado, en la nueva familia cerca de casa, en el compañero de trabajo que lleva una carga. Dios nos puso aquí para ser una presencia fiel. Esta semana, da un paso sencillo: comparte tiempo, comida o una oración con alguien. Refleja el amor de Dios hacia esa persona. Muéstrale a Dios por medio de tus acciones.

Yonathan Moya

¿Hay alguien a quien Dios ha puesto cerca de ti? ¿Qué puedes hacer esta semana para mostrarle el amor de Dios?

Dios, nuestro creador, tú hiciste toda nación y nos pusiste intencionalmente a cada uno de nosotros en el lugar donde vivimos con un propósito. Por favor, guíame para ser una presencia fiel en mis comunidades. Amén.

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