El tiempo en Sus manos
En un mensaje a los graduados 2002 de la Universidad de Cedarville, el Dr. Paul Dixon los alentó con estas palabras: «Sus tiempos están en las manos de Dios». Nuestra familia escuchó y pensó que era apropiado para los graduados, entre los cuales estaba nuestra hija Julie.
Ajos y zafiros
En su fascinante libro Ajos y zafiros: la vida secreta de una crítica encubierta, Ruth Reichl reflexiona sobre los seis años que trabajó como crítica de restaurantes, para el New York Times. Por ser la crítica más influyente del país, los restaurantes más importantes tenían una fotografía de ella para que los empleados la pudieran reconocer. Con la esperanza de obtener una categorización elevada en ese periódico, el personal procuraba brindarle a ella el mejor servicio y la cocina más destacada.
Buenas noticias
Graham, un amigo mío australiano, no nació ciego. Un extraño accidente lo dejó así cuando tenía nueve años. Sin embargo, él nunca sintió lástima de sí mismo. Dondequiera que iba, contaba lo que Jesús significaba para él. Su último viaje fue a Tailandia para ejercer como fisioterapeuta. Además de utilizar sus habilidades profesionales, quería compartir el evangelio de Cristo.
Ser sanado
Las uvas de la ira, la novela de John Steinbeck, ganadora del premio Pulitzer, comienza con una escena en Oklahoma, una zona arrasada por la sequía durante la Gran Depresión. Entre las semillas resecas y la tierra ahogada por el polvo, las mujeres miraban a los hombres para ver si se derrumbaban bajo tanta presión. Al ver que ellos estaban dispuestos a seguir adelante, ellas cobraron ánimo. Steinbeck escribe: «En lo profundo de su ser, las mujeres y los niños sabían que, si los hombres se mantenían enteros, ninguna desgracia sería demasiado tremenda». El tema no era la felicidad, ni la prosperidad ni la satisfacción, sino la entereza. Esto es lo que más necesitamos todos.
Acercarlos a Jesús
La lectura bíblica de Lucas 18 que habla acerca de los niños parecía rara en el servicio fúnebre de David Holquist. Después de todo, tenía 77 años cuando murió.
Tecnología de punta
En lo que respecta a las comunicaciones, la tecnología de punta invade cada vez más nuestro mundo. La popularidad de ciertas cosas como mensajes de texto, Twitter y Facebook puede hacer que algunos piensen que la Biblia es un producto antiguo. Las personas con mentalidad tecnológica podrían sentirse afectadas porque la Palabra de Dios no emite sonidos ni tiene gráficos ingeniosos. Pero lo cierto es que hay más capacidad tecnológica en la Biblia que en cualquier avanzada herramienta comunicacional que nuestro mundo conozca.
Nada me faltará
Antes de cumplir una semana de vida, los aguiluchos se peleaban por la comida. Ninguno era lo suficientemente fuerte como para mantener la cabeza erguida más de unos segundos, así que, los dos parecían pompones peludos con cabezas pegadas semejantes a borlas. Aun así, cada vez que los padres llevaban comida al nido, el más grande se apresuraba para darle un picotazo a su hermano e impedir que tomara un bocado. Su agresión habría sido comprensible si la comida hubiese sido escasa o si los padres no hubieran sido capaces de proveer lo que necesitaban. Pero nada podría haber estado más lejos de la verdad, ya que estaban siendo alimentados con peces de tamaño mucho mayor que el de ellos, y tenían más que suficiente para los dos.
Yo, mi, mío
En 1970, los Beatles comenzaron a trabajar en un documental cuyo objetivo era mostrar cómo elaboraban su música. Sin embargo, en lugar de revelar el proceso de creatividad musical, la filmación ponía de manifiesto un despliegue de interés personal y de confrontación. Los miembros de la banda estaban más interesados en sus propias canciones que en el progreso del grupo. Poco después de concluir ese proyecto, el conjunto se disolvió y dejó como resultado amistades destruidas y disputas.
Ofrenda digna
Me alegré mucho cuando un amigo mutuo le regaló una Biblia a mi vecina. Sin embargo, ella me dijo que había dejado de leerla ya que no podía entender por qué Dios había sido tan injusto como para rechazar la ofrenda de Caín. «Después de todo —dijo ella—, como era granjero, simplemente le presentó a Dios lo que tenía. ¿Esperaba Dios que él comprara alguna otra clase de sacrificio para ofrecerle?». Es lamentable, pero ella no había entendido la idea.
Fe prestada
Cuando iba a la escuela en Singapur, recuerdo que algunos de mis compañeros que habían puesto su fe en Jesús eran echados de sus casas por sus padres que no creían en Cristo. Sufrían por sus creencias, y esto hacía que tuvieran convicciones más profundas. Por el contrario, yo nací y fui criado en una familia cristiana. Aunque no experimenté persecuciones, también tuve que hacer propias mis convicciones sobre la fe.