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Vengan y vean

«¿Podría decirme dónde puedo encontrar las bombillas?» «Sí, claro. Venga conmigo y lo acompañaré hasta allí».

Amor útil

Al final del viaje terrenal de mi madre, ella y mi papá todavía seguían muy enamorados y compartían una sólida fe en Cristo. Mamá padecía de demencia senil y había perdido la memoria, incluso de sus familiares. No obstante, papá la visitaba constantemente en la residencia donde vivía con asistencia diaria y buscaba maneras de suplir las capacidades disminuidas de ella.

Aprender a confiar

Cuando metí mi cámara en medio del arbusto para tomar una foto de los pequeños petirrojos, ellos abrieron la boca sin abrir los ojos. Estaban tan acostumbrados a que la mamá los alimentara cada vez que se movían las ramas, que ni siquiera miraron para ver quién (o qué) provocaba el alboroto.

Paz y perdón

En 1865, cuando terminó la Guerra Civil en los Estados Unidos, habían muerto más de medio millón de soldados, la economía estaba destruida y el pueblo seguía profundamente dividido en el aspecto político. La celebración del Día de la Madre en ese país comenzó para recordar el esfuerzo de dos mujeres que buscaron paz y reconciliación durante esa época angustiosa. En 1870, Julia Ward Howe pidió que se celebrara un Día Internacional de la Madre en el que las mujeres se unieran para oponerse a todo tipo de guerra. Unos años después, Anna Reeves Jarvis empezó a conmemorar el Día de la Amistad de las Madres, con el propósito de volver a unir a las familias y a los vecinos distanciados por la guerra. Siempre se sufre muchísimo cuando los amigos y los parientes se dividen y no están dispuestos a perdonar.

La sabia hormiga

Todos los años hago algo especial para celebrar la llegada de la primavera: compro trampas para hormigas. Estas pequeñas invasoras marchan continuamente a nuestra cocina para buscar cualquier resto de comida que haya quedado en el suelo. No son exigentes; les gusta todo: trocitos de papas fritas, un grano de arroz e incluso una pizca de queso.

¿Tiempo para orar?

Una mañana, cuando era niño, estaba sentado en la cocina, mirando a mi mamá que preparaba el desayuno. De pronto, la grasa de la sartén donde freía la panceta se prendió fuego. Las llamas subieron por el aire, y mi madre corrió a la despensa a buscar un paquete de harina para arrojarlo sobre el incendio.

Dos palabras

En los anales de la historia publicitaria en los Estados Unidos, uno de los eslogan más eficaces que ha habido es la pregunta de los productores de leche californianos: «¿Bebiste leche?». Con esta frase, el grupo captó la atención de casi todos. En unas encuestas, más del noventa por ciento de la gente reconoció el lema.

Nunca solos

Al haber jugado fútbol en torneos intercolegiales, nunca perdí mi amor por «el juego bonito». En especial, me encanta ver la Premier League inglesa. Una de las razones es la destreza y la velocidad con que allí se juega. Además, me apasiona cómo cantan los aficionados para respaldar a sus amados «bandos». Por ejemplo, durante años, el equipo de Liverpool ha tenido como lema You’ll Never Walk Alone [Nunca caminarás solo]. ¡Qué emocionante que es oír a 50.000 personas que se unen para cantar la letra de esa antigua canción! Tanto para los jugadores como para los aficionados, es estimulante ver que seguirán juntos hasta el fin. ¿Caminar solos? Nunca.

Dos reglamentos

¿Alguna vez te sentiste abrumado por los reglamentos y las expectativas? Imagina cómo se habrá sentido el pueblo judío cuando trataba de cumplir más de 600 reglas del Antiguo Testamento y muchas otras que le habían impuesto los líderes religiosos de aquella época. Imagina también su sorpresa cuando Jesús simplificó la búsqueda de la rectitud al reducir la lista a solo dos cosas: «Amarás al Señor tu Dios» (Mateo 22:37) y «amarás a tu prójimo como a ti mismo» (v. 39).

¡Paren el reloj!

Todos los años, cuando empieza la primavera, quiero detener el reloj. Me encanta cuando la muerte es derrotada por frágiles brotes que se niegan a quedar confinados bajo la arcilla endurecida y las ramas quebradizas. En pocas semanas, el panorama desnudo se transforma en árboles totalmente vestidos, adornados de flores brillantes y perfumadas. Nunca me canso de disfrutar de las vistas, los sonidos y las fragancias de la primavera.