¡Qué gran vecindario!
El lugar donde vives demanda ciertas cosas en cuanto a cómo hacerlo. En mi vecindario, el camión recolector de basura pasa los martes por la mañana, así que, estoy encargado de sacar el cesto de residuos la noche anterior. A los vecinos les desagrada que se dejen pilas de basura en la acera durante días. Además, muchos niños juegan fuera de la casa; por lo tanto, hay carteles por todas partes que les recuerdan a los conductores que circulen lentamente. Esto significa que yo conduzco despacio y tengo cuidado porque los pequeños corren sin mirar tras los balones que se les van a la calle.
Surcos derechos
¡Es el primer día que subo al tractor! Una fresca brisa matinal corre por la planicie. Los grillos y el silencio del campo ceden ante el crujir del motor. Después de apoyar el arado en la tierra, empiezo a recorrer el terreno. Bajo la vista para mirar los indicadores y la palanca de cambios, aprieto el frío manubrio de acero y admiro el poder que tengo. Al final, me doy vuelta para ver los resultados: en vez de la línea perfectamente recta que esperaba encontrar, vi algo parecido a una serpiente que se deslizaba, con más curvas e inclinaciones que el Circuito de Indianápolis.
Aguas torrentosas
Mientras estaba en Brasil, fui a visitar las Cataratas del Iguazú, uno de los saltos de agua más maravillosos del mundo. Las masivas cascadas dejan sin aliento, pero lo que más me impresionó del lugar no fue ni el panorama ni el agua que salpicaba, sino el ruido. Era más que ensordecedor; sentí como si el propio sonido me hubiese estado envolviendo. Fue una experiencia asombrosa que me hizo recordar lo pequeño que soy comparado con todo eso.
Paz en las crisis
Ted, uno de los ancianos de nuestra iglesia, solía trabajar como oficial de policía. Un día, después de responder a un aviso de violencia, contó que la situación se puso difícil y su vida corría peligro. Un hombre había apuñalado a otro y, luego, con amenazas, lo apuntó con el cuchillo. Otro policía se había apostado en el lugar y le disparó al agresor cuando este atacó a Ted. El criminal fue atrapado, pero mi amigo recibió un disparo durante el enfrentamiento. Mientras lo llevaban al hospital en la ambulancia, sintió que el Espíritu Santo le inundaba el alma con grandes oleadas de paz. Estaba tan tranquilo que pudo expresarle palabras de consuelo al otro oficial encargado de hacer cumplir la ley que estaba emocionalmente consternado por la crítica situación.
Corderos que vadean
El escritor C. S. Lewis dice que los conceptos religiosos son como las sopas: algunas son espesas y otras son claras. Sin duda, hay conceptos «espesos» en la Biblia: misterios, sutilezas y complejidades que desafían las mentes más desarrolladas. Por ejemplo: «[Dios] de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece» (Romanos 9:18). Sin embargo, en el mismo volumen hay ideas que son nítidamente «claras»: simples, asequibles y fácilmente comprensibles. ¿Qué podría superar la sencillez de la cristalina declaración de 1 Juan 4:16: «Dios es amor»?
Buscar agua
Estados Unidos de América ha gastado millones de dólares buscando agua en Marte. Hace unos años, la NASA mandó unos robots mellizos, Oportunidad y Espíritu, al planeta rojo para ver si, en algún momento, hubo agua allí o no. ¿Por qué hace eso Estados Unidos? Los científicos que estudian detenidamente los datos enviados por esos dos pequeños trotamundos marcianos están intentando determinar si alguna vez hubo vida en ese planeta. Y para que eso haya ocurrido, tuvo que haber agua. Sin agua, no hay vida.
Protector bucal
Caminaba por el metro en Minsk, Bielorrusia, con mi amiga Yuliya y su hija Anastasia, cuando, de pronto, me caí de cara contra el sucio piso de cemento. No recuerdo la caída, pero sí tengo presente que repentinamente tenía la boca llena de arena, grava y polvo. ¡Puaj! ¡No me daba el tiempo para sacarme todo eso de la boca!
Seguir limpio
Durante un viaje de trabajo a Filadelfia, caminaba todas las mañanas por la calle Broad hacia el ayuntamiento, para tomar el metro. Siempre pasaba junto a una larga fila de gente que esperaba algo. Era un grupo de diversas edades, etnias y aspectos. Después de tres días preguntándome qué harían, hablé con un hombre que estaba en la acera para que me dijera por qué formaban fila todas esas personas. Me dijo que estaban en libertad condicional después de haber quebrantado la ley y que debían someterse diariamente a una prueba de consumo de drogas, para demostrar que permanecían desintoxicados, limpios.
¡Sorpresa!
Un escritor del periódico The Washington Post hizo un experimento para evaluar la percepción de la gente. Le pidió a un violinista famoso que interpretara de incógnito en una estación de trenes de esa ciudad una mañana de enero. Miles de personas pasaron a su lado mientras tocaba, pero apenas unos pocos se pararon para escuchar. Después de 45 minutos, habían dejado solo 32 dólares en el estuche abierto del violín del artista. Dos días antes, este hombre llamado Joshua Bell había usado el mismo Stradivarius de tres millones y medio de dólares en un concierto donde la gente había pagado 100 dólares para oírlo interpretar, con todas las entradas vendidas.
Padre de mentiras
La influencia de Satanás sobre la humanidad empezó cuando puso la mente de Adán y Eva en contra de Dios. Para lograr su objetivo, tuvo que mentirles en cuanto al Señor… y ellos tuvieron que tragarse la mentira. En ese momento trascendental, les mintió sobre la bondad, la Palabra y las intenciones de Dios (Génesis 3:1-6).