Protector bucal
Caminaba por el metro en Minsk, Bielorrusia, con mi amiga Yuliya y su hija Anastasia, cuando, de pronto, me caí de cara contra el sucio piso de cemento. No recuerdo la caída, pero sí tengo presente que repentinamente tenía la boca llena de arena, grava y polvo. ¡Puaj! ¡No me daba el tiempo para sacarme todo eso de la boca!
Seguir limpio
Durante un viaje de trabajo a Filadelfia, caminaba todas las mañanas por la calle Broad hacia el ayuntamiento, para tomar el metro. Siempre pasaba junto a una larga fila de gente que esperaba algo. Era un grupo de diversas edades, etnias y aspectos. Después de tres días preguntándome qué harían, hablé con un hombre que estaba en la acera para que me dijera por qué formaban fila todas esas personas. Me dijo que estaban en libertad condicional después de haber quebrantado la ley y que debían someterse diariamente a una prueba de consumo de drogas, para demostrar que permanecían desintoxicados, limpios.
¡Sorpresa!
Un escritor del periódico The Washington Post hizo un experimento para evaluar la percepción de la gente. Le pidió a un violinista famoso que interpretara de incógnito en una estación de trenes de esa ciudad una mañana de enero. Miles de personas pasaron a su lado mientras tocaba, pero apenas unos pocos se pararon para escuchar. Después de 45 minutos, habían dejado solo 32 dólares en el estuche abierto del violín del artista. Dos días antes, este hombre llamado Joshua Bell había usado el mismo Stradivarius de tres millones y medio de dólares en un concierto donde la gente había pagado 100 dólares para oírlo interpretar, con todas las entradas vendidas.
Padre de mentiras
La influencia de Satanás sobre la humanidad empezó cuando puso la mente de Adán y Eva en contra de Dios. Para lograr su objetivo, tuvo que mentirles en cuanto al Señor… y ellos tuvieron que tragarse la mentira. En ese momento trascendental, les mintió sobre la bondad, la Palabra y las intenciones de Dios (Génesis 3:1-6).
Ingredientes correctos
Aunque todavía no se han desarrollado mis habilidades culinarias, ocasionalmente uso una caja de ingredientes premezclados para hacer una torta. Después de agregar huevos, aceite vegetal y agua, lo revuelvo todo junto. Para hornear una torta sabrosa, es vital que los ingredientes correctos se coloquen en la medida justa. Esto me ayuda a observar la relación entre el mandamiento más importante (Mateo 22:36-38) y la gran comisión (28:19-20) a medida que difundimos el evangelio.
¿Por qué yo?
Hace poco, leí el Salmo 131, uno de mis favoritos. En el pasado, lo consideraba un estímulo para entender que el misterio es uno de los rasgos del carácter de Dios. Sus palabras me desafiaban a mantener la mente tranquila, ya que soy incapaz de entender todo lo que el Señor está haciendo en Su universo.
Tolerancia cero
Cuando Shayla McKnight se presentó para un trabajo en una compañía editorial de servicios por Internet, se sorprendió al enterarse de que la empresa tenía una política de tolerancia cero contra el chisme. Se insta a los empleados a hablar directamente unos con otros en vez de andar murmurando sobre los compañeros de trabajo. Si se los descubre chismeando, son reprendidos, y si siguen haciéndolo, los despiden.
Citas divinas
¿Alguna vez estuviste atascado en un aeropuerto? ¿Durante 24 horas? ¿En una ciudad donde no podías hablar el idioma local? ¿A unos 6.500 kilómetros de tu casa?
Justicia poética
Durante casi un año, un ex colega editorial vivió con miedo de ser despedido. Por razones desconocidas, un nuevo jefe de departamento empezó a incluir comentarios negativos en su informe laboral. Entonces, el día en que mi amigo esperaba quedarse sin trabajo, al que despidieron fue al jefe.
Atascado en el lodo
A Jeremías se lo llama «el profeta llorón». Es probable que haya tenido una actitud melancólica y sensible, acompañada de un corazón quebrantado ante el juicio de Dios sobre el desobediente pueblo de Israel. La intensidad de su dolor es asombrosa: «¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche…!» (Jeremías 9:1).