Podemos confiar en Él
No sé mucho sobre ser perseguida. Mi bienestar físico nunca se vio amenazado por lo que creo ni por lo que digo. Lo poco que «sé» sobre el tema proviene de lo que escucho o leo. Pero no es así para muchos hermanos en Cristo alrededor del mundo. La vida de algunos peligra todos los días porque aman a Jesús y desean que otros también lo conozcan.
Prepararse siempre
Mientras mi hijo estaba en casa de visita, una mañana, golpeó a la puerta de mi oficina y me preguntó qué estaba haciendo. «Me estoy preparando para la escuela dominical», le respondí. Entonces, pensando en todo el tiempo que pasaba en mi oficina, agregué: «Parece que siempre estoy preparándome para algo».
Digerir la Palabra
El Rey Jaime es famoso en el mundo de habla inglesa por la traducción de la Biblia que lleva su nombre: King James. Pero alrededor de la misma época en que se imprimió la primera Biblia, él también encargó que se hiciera El libro de oración común. Utilizada hasta hoy, esta guía para la intercesión y la adoración contiene una oración maravillosa para internalizar la Palabra de Dios: «Bendito Señor, tú que inspiraste las Sagradas Escrituras para nuestra enseñanza: Concede que […] las oigamos, las leamos, las consideremos, las aprendamos e interiormente las asimilemos, que podamos abrazar y siempre mantener la esperanza bendita de la vida eterna…».
Luchas que generan canciones
En un documental sobre tres guitarristas legendarios, Jack White describió cuál es el elemento primordial para componer una canción: «Si todavía no tienes una lucha en tu interior o a tu alrededor, tienes que inventarla».
Las reglas de Mamá
Conocí a una mujer encantadora llamada «Mamá Charlie», quien había criado alrededor de una docena de niños adoptados. La justicia se los había asignado, y ella les brindaba un hogar con estabilidad, orientación y amor. Me contó que, cada vez que llegaba un niño nuevo, lo primero era explicar «las reglas de Mamá», las cuales incluían la manera de comportarse más una serie de tareas que beneficiarían enormemente a la ocupada familia y, al mismo tiempo, les enseñarían a ser responsables a pesar de su escasa capacitación previa.
Un ruego por oraciones
Hace poco, una misionera visitó el grupo de estudio bíblico al que asisto. Describió lo que había significado embalar las cosas de su casa, despedirse de sus amigos e instalarse en un país lejano. Cuando llegaron, fueron recibidos por un floreciente tráfico de drogas y muchas carreteras peligrosas. La barrera del idioma les generó ataques de soledad, contrajeron varios virus estomacales y la hija mayor casi se mata al caerse por encima del pasamano en una escalera insegura. Necesitaban oración.
Todo lo de valor
He acumulado muchas cosas durante toda mi vida. Tengo cajas con artículos que, en cierto momento, fueron importantes, pero que ya no me interesan. Sin embargo, como coleccionista porfiado, me he dado cuenta de que me encanta buscar y adquirir cosas nuevas para agregar al montón, y me concentro en encontrar otro artículo.
Ofertas fantásticas
Me asombra la increíble cantidad de ofertas que inunda mi bandeja de correo electrónico todos los días. Hace poco, sumé los ofrecimientos de dinero gratis que me llegaron en una semana, y mi «recaudación» totalizó 26 millones de dólares. Pero cada una de esas ofertas era un engaño. Todas, desde un premio de un millón hasta un regalo de siete millones, eran tan solo mentiras enviadas por personas sin escrúpulos que querían sacarme dinero.
Sobrellevar las malas noticias
Muchos dicen: «¿Quién nos mostrará el bien?» (Salmo 4:6). Estas palabras de David parecen describir la perspectiva pesimista que tan fácilmente desarrollamos en nuestro mundo actual. La primera página de los periódicos y las historias más importantes en Internet o en la televisión se centran en delitos, accidentes, política, economía y la mala conducta de personas destacadas. Nuestras conversaciones en el trabajo y en casa empiezan a enfocarse en los problemas, y todo se suma para desanimar a cualquiera. ¿Adónde podemos recurrir para tener mejores noticias?
Momentos aterradores
Cuando nació nuestro primer hijo, mi esposa Marlene estuvo en trabajo de parto durante más de 30 horas, lo cual les generó un estrés tremendo a ella y al bebé. El doctor, que reemplazaba a su médico habitual, no estaba familiarizado ni con ella ni con el embarazo. Por eso, esperó demasiado para hacer una cesárea de emergencia, y el trauma resultante hizo que mi hijo quedara internado en la unidad neonatal de cuidados intensivos. No se podía hacer nada para ayudar a nuestro bebé a superar su estado innecesariamente provocado.