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Lágrimas de gratitud

En una reunión de la Cena del Señor a la que asistimos con mi esposa, se invitó a la congregación a pasar al frente a recibir el pan y la copa de mano de uno de los pastores o ancianos. Le hablaron a cada uno sobre el sacrificio de Jesús por ellos. Fue una experiencia conmovedora, durante un momento que a veces puede volverse rutinario. Cuando regresamos a nuestros asientos, observé cómo otros iban pasando lentamente y en silencio. Fue impactante ver cuántos volvían con lágrimas en los ojos. Para mí y para otros con los que hablé después, eran lágrimas de gratitud.

Me cambió la vida

Tras la muerte del pionero de la computación, Steve Jobs, en el 2011, más de 1.000.000 de personas en todo el mundo publicaron tributos en su nombre por Internet. El tema en común era el impacto que Jobs había producido en ellos. Afirmaban que sus vidas eran distintas gracias a sus innovaciones creativas, y anhelaban expresar su apreciación y su dolor. La pantalla de una tableta electrónica decía en letras grandes: iSad [Estoy Triste].

Árbol de reposo

El árbol solitario en el terreno frente a mi oficina era un misterio. Se habían podado hectáreas de árboles para que el agricultor pudiera cultivar maíz, pero uno seguía en pie, con las ramas extendidas. Pronto el misterio del árbol sin cortar se resolvió. Me enteré de que, tradicionalmente, los agricultores dejan un solo árbol en pie para que ellos y sus animales tengan un lugar fresco donde descansar durante el calor agobiante del verano.

«Si quieres»

Melina quería que su papá la ayudara, pero le daba miedo preguntarle. Sabía que cuando él trabajaba en su computadora, no quería que lo interrumpieran. «Quizás se enoje conmigo», pensó, así que no le preguntó.

Demasiado tarde

Sucede casi todos los semestres. Les digo a mis alumnos de primer año del curso de Lengua y Redacción en la universidad que tienen que mantenerse al día con las numerosas tareas, para aprobar la materia. Pero casi siempre, algunos no me creen. Son los que me envían desesperados e-mails después del último día de clase y me dan múltiples razones por no haber podido cumplir con el trabajo. Detesto hacerlo, pero tengo que decirles: «Lo siento. Es demasiado tarde. Reprobaste la materia».

Cristo en la tormenta

A los 27 años de edad, Rembrandt pintó la escena Cristo en la tormenta en el mar de Galilea, basada en la historia de Marcos 4. Con su distintivo contraste de luz y sombra, el cuadro muestra un bote pequeño que corre peligro de ser destruido por una furiosa tormenta. Mientras los discípulos luchan contra el viento y las olas, Jesús permanece impasible. No obstante, lo más extraño es la presencia en el bote de un décimo tercer discípulo, el cual, según los expertos en arte, se parece a Rembrandt.

Preguntas inquisitivas

Mientras viajaba en un tren, pocos años después de la guerra civil en los Estados Unidos, el general Lew Wallace se encontró accidentalmente con un colega del ejército, el coronel Robert Ingersoll. Este era uno de los agnósticos más notorios del siglo xix, y Wallace era un hombre de fe. Cuando la conversación entre ambos se centró en sus diferencias espirituales, el general se dio cuenta de que era incapaz de responder a las preguntas y las dudas del coronel. Avergonzado por su falta de conocimiento sobre su fe, Wallace empezó a escudriñar las Escrituras para hallar las respuestas. El resultado fue su exposición de la persona del Salvador en su clásica novela histórica Ben Hur: Una historia del Cristo.

Aprender a amar

Cuando Hans Egede fue a Groenlandia como misionero en 1721, no sabía el idioma inuit. Tenía un temperamento a menudo autoritario, y se esforzaba por ser amable con la gente.

Bajar la escalera

El video comienza con una perrita parada en la parte superior de una escalera, que tiene miedo de bajar. A pesar de todo el ánimo que le imparten las personas que están abajo, Camila no sabe cómo hacer. Está desesperada por llegar hasta ellos, pero el miedo le impide moverse. Entonces, aparece un perro más grande para ayudarla. Sultán empieza a subir y bajar la escalera, para mostrarle a Camila lo fácil que es. Camila no está convencida. Sultán intenta de nuevo, pero esta vez más lentamente. Después, ve que Camila trata de bajar, pero todavía tiene mucho miedo. Una vez más, Sultán va hasta arriba y demuestra la técnica. Por fin, Camila deja que sus patas traseras sigan a las de adelante. Sultán permanece a su lado. ¡Lo logra! ¡Todos celebran!

Nunca nos abandona

Cuando era niño, uno de mis entretenimientos favoritos era jugar en el sube y baja de un parque cercano. Los chicos se sentaban en ambos extremos del tablón y se balanceaban hacia arriba y abajo. A veces, el que estaba abajo se mantenía allí y dejaba a su compañero de juego detenido en lo alto y gritando para que lo bajara. Pero lo más cruel de todo era bajarse y salir corriendo cuando el otro estaba en el aire… para que cayera de repente contra el suelo y se golpeara.