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Leyes del cielo

Si deseas ver en el cielo la próxima convergencia de Venus, Júpiter y la luna, márcalo ahora en el calendario. El 18 de noviembre de 2052 podrás observar, en la oscuridad de la noche, que esos sistemas solares vecinos «se reúnen» en una pequeña zona del firmamento. Esta yuxtaposición notable de las esferas refractarias iluminó el cielo nocturno por última vez el 1 de diciembre de 2008, y recién volverá a hacerlo dentro de cuatro décadas.

Cautiverio

En su libro de memorias, La escafandra y la mariposa, Jean-Dominique Bauby describe su vida después de un ataque cerebral masivo que lo dejó con una dolencia llamada «síndrome de cautiverio». Aunque paralizado casi por completo, pudo escribir su libro parpadeando el ojo izquierdo. Una ayudante recitaba un alfabeto codificado hasta que él parpadeaba al elegir la letra que quería dictar. El libro requirió unos 200.000 parpadeos para escribirlo. Bauby utilizó la única capacidad física que le quedaba para comunicarse con los demás.

Pasar revista

Imagina que un día vas a trabajar y, cuando tu jefe te saluda, dice: «Ven a mi oficina a las 9:30. Me gustaría hablar contigo sobre tu desempeño en el trabajo».

Ampliar la perspectiva

A un misionero y a mí nos invitaron a almorzar con David, un hombre de casi 80 años, quien sustentaba con generosidad el ministerio de este siervo de Dios. David no podía ir a visitar el país donde servía el misionero, pero, mientras daba gracias por los alimentos, oró con toda facilidad por las personas, los lugares y las circunstancias de aquel lugar. Después de haber orado habitualmente por ese ministerio, no tenía problema en mencionar datos específicos. Este hombre tenía una perspectiva de la obra misionera que iba más allá de las fronteras de su país, Singapur.

Siempre contigo

En el invierno, la carretera que rodea la ribera sur del lago Michigan puede ser traicionera. Un fin de semana, mientras regresábamos en automóvil desde Chicago a Grand Rapids, una acumulación de hielo y nieve hizo disminuir la velocidad del tránsito, provocó muchos accidentes y casi duplicó el tiempo de nuestro viaje de vuelta. Nos sentimos aliviados cuando salimos de la autopista para tomar el camino a casa. En ese momento, mi esposo exclamó a viva voz: «Gracias, Señor. Creo que ahora ya puedo seguir solo».

Búsqueda del tesoro

El 1 de enero de 2008, Keith Severin y su hijo Adrien, de siete años, resolvieron que iban a dedicar juntos al menos quince minutos por día, durante todo ese año, para buscar tesoros. Un artículo de Carlos Alcalá, en el periódico local Sacramento Bee, relataba sobre sus salidas diarias, expuestos a toda clase de inclemencias del tiempo, para ver qué podían encontrar. Un año después, la colección de monedas, pelotas de golf, botellas y latas reciclables, y otros artículos diversos alcanzaban una suma de más de U$S1.000. Durante el proceso, disfrutaron de muchas horas de compañerismo y diversión.

Sin vuelta atrás

Ray Stedman, pastor en California por muchos años, una vez le dijo a su congregación: «En la víspera de Año Nuevo nos damos cuenta, como en ningún otro momento de nuestras vidas, de que jamás podremos retroceder el tiempo […]; podemos mirar atrás y recordar, pero es imposible volver a ninguna instancia del año que pasó».

¿Una mala idea?

El ex atleta había descuidado su cuerpo por demasiado tiempo, así que comenzó una rutina de ejercicios. El primer día hizo varias flexiones y salió a dar un trote ligero. Al día siguiente, más flexiones, unos cuantos abdominales y a trotar por más tiempo. Día 3: ejercicios y correr 2,5 kilómetros. Día 4: nuestro ex atleta en reentrenamiento despertó con la garganta inflamada.

¿En qué reino vives?

Yo trabajaba para una compañía petrolera en Singapur cuando un inspector de otra nación fue de visita para verificar una carga de gasolina destinada para su país, que estaba en guerra. Cuando escuchó el estruendo de aviones de guerra que volaban sobre nosotros, instintivamente corrió en busca de refugio. Avergonzado, explicó: «Lo siento, pensé que estaba en mi país». Reaccionó como lo habría hecho si hubiese estado en su tierra devastada por la guerra.

Poder para perseverar

La golfista profesional Paula Creamer había trabajado todo el año para ganarse un puesto como jugadora titular en el Campeonato ADT del 2008, el último torneo del año de la temporada de la LPGA (Asociación de Golf Profesional para Damas). Sin embargo, cuando comenzó el evento, Paula padecía peritonitis, una dolorosa inflamación de la pared abdominal. Durante los cuatro días del torneo, tuvo dolores constantes y no podía comer. Incluso pasó una noche en el hospital debido a su condición. Aun así, perseveró hasta el final y, asombrosamente, terminó en tercer lugar. Su determinación hizo que ganara muchos nuevos admiradores.