Mucho pueblo
Ciudad de Nueva York. Siete y media de la mañana del domingo de Pascua. Yo era el único cliente en Jimmy’s Diner, en la zona este de Harlem, cuando un hombre entró y se acercó a mi mesa. Él dijo: «Buen día y que Dios te bendiga», dejó un folleto evangelístico y salió en seguida. Yo sonreí y valoré su testimonio y la realidad de que Dios tiene Su gente en todas partes. Esa noche, asistí a la iglesia con mi hija Debbie, donde se reunía una entusiasta congregación de 300 personas, la mayoría de las cuales tenía entre veinte y cuarenta años. El amor contagioso que tienen hacia Cristo y los demás era una luz resplandeciente en una ciudad que suele ser considerada espiritualmente oscura.
Una nueva normalidad
Después que el médico me comunicó que tenía cáncer, traté de escuchar lo que decía, pero no pude. Me fui a casa, me tapé la cabeza con una manta y me quedé dormida sobre el sofá, como si el sueño pudiera cambiar el diagnóstico.
Como un cordero
En 1602, el artista italiano Caravaggio pintó un cuadro titulado La captura de Cristo. Esta obra, una muestra temprana del estilo barroco, es cautivante. Hecha con matices oscuros, permite que el observador contemple el arresto de Jesús en el huerto de Getsemaní. Dos elementos notorios de la escena descrita en la pintura captan la atención de quien la contempla. El primero es Judas, dando el beso traidor. Sin embargo, la vista luego se centra inmediatamente en las manos de Jesús, las cuales están suavemente entrelazadas mostrando que no ofrecía ninguna resistencia ante esa injusticia. Aunque Cristo tuvo el poder para crear un universo, se entregó voluntariamente a Sus captores y a la cruz que le aguardaba.
Hablar o no hablar
A veces, el silencio es la mejor respuesta ante una acusación falsa. En otras ocasiones, debemos hablar.
Lo bello de perdonar
Para Larry y Mary Gerbens, lo que comenzó como una colección se ha convertido en una oportunidad de servicio. Durante los últimos diez años, han estado coleccionando obras de arte basadas en la historia del hijo pródigo, que se relata en Lucas 15. Dicha colección incluye una pintura de Rembrandt y algunos trabajos de otros artistas que describen dicho relato.
¿El reino de yo?
En 1997, Kevin Baugh, de 15 años, y un jovencito amigo decidieron crear su propio país, sólo para divertirse. La República de Molossia comenzó cuando ellos dibujaron un mapa, crearon papel moneda e hicieron una bandera. Actualmente, el Sr. Baugh continúa con su micro-nación tal como comenzó: sólo para divertirse. Cuando Colleen Mastony, reportera del periódico Chicago Tribune, recorrió el reino de poco más de 5.260 m2, en el desierto de Nevada, Baugh le aseguró que continuaba pagando impuestos al gobierno, a los cuales denominaba «ayuda exterior».
¡Gracias, Señor!
En Ministerios RBC, nuestro equipo de recursos humanos ha desarrollado un programa eficaz y alentador centrado en la gratitud.
¡Dios te necesita!
Para Su entrada triunfal en Jerusalén, Jesús escogió un burro como transporte real. Les indicó a los discípulos que dijeran: «El Señor lo necesita» (Marcos 11:3). ¿No es asombroso que el Hijo de Dios haya utilizado un medio tan insignificante para llevar a cabo Sus propósitos? Sobre este concepto, Alexander Maclaren comenta: «Cristo se acerca a nosotros de manera similar y deja de lado todas nuestras oportunas excusas. Él dice: “Te quiero a ti, y eso basta”».
Amar a Dios
Poco después de casarnos, yo pensé que conocía el atajo exacto para llegar al corazón de mi esposa. Una noche, llegué a casa con un ramo de una docena de rosas escondido tras mis espaldas. Cuando le di las flores a Martie, ella me agradeció gentilmente, olió el perfume y las llevó a la cocina. Lejos estaba de la reacción que yo había esperado.
Digno de respeto
Justo antes del puntapié inicial de la Super Bowl XLIII [final del campeonato de fútbol americano], Kurt Warner, de los Cardinals de Arizona, recibió el premio Walter Payton al hombre del año; homenaje otorgado al jugador con la labor más excelente dentro del campo de juego y el mejor servicio comunitario fuera de él. «Me siento humillado de que el Señor me haya dado una vida tan asombrosa que impacte a otros», dijo Warner, un consagrado creyente en Cristo. «De todos los premios otorgados a los atletas de la NFL [Liga de Fútbol Americano], [esta] se destaca por lo que representa»; un compromiso a la entrega y el sacrificio por los demás.