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Ofrenda digna

Me alegré mucho cuando un amigo mutuo le regaló una Biblia a mi vecina. Sin embargo, ella me dijo que había dejado de leerla ya que no podía entender por qué Dios había sido tan injusto como para rechazar la ofrenda de Caín. «Después de todo —dijo ella—, como era granjero, simplemente le presentó a Dios lo que tenía. ¿Esperaba Dios que él comprara alguna otra clase de sacrificio para ofrecerle?». Es lamentable, pero ella no había entendido la idea.

Fe prestada

Cuando iba a la escuela en Singapur, recuerdo que algunos de mis compañeros que habían puesto su fe en Jesús eran echados de sus casas por sus padres que no creían en Cristo. Sufrían por sus creencias, y esto hacía que tuvieran convicciones más profundas. Por el contrario, yo nací y fui criado en una familia cristiana. Aunque no experimenté persecuciones, también tuve que hacer propias mis convicciones sobre la fe.

Derrotar gigantes

En 1935, el equipo de debate de Wiley College, una escuela de Texas, pequeña, sin categoría y con alumnos de raza negra, inesperadamente derrotó a los campeones, todos de raza blanca, de la Universidad de Southern California. Un caso clásico del desconocido que triunfa sobre un gigante nacional.

El origami de Dios

Hace poco, asistí a una clase de origami, donde me enteré de que el término proviene de dos palabras japonesas que significan «plegar papel». En este proceso, se realizan pliegues y rayas en un trozo de papel para transformarlo en un pájaro u otro formato singular.

La ascensión

Cuando el esposo de mi vieja amiga y colega en la labor editorial sufrió un colapso y, posteriormente, murió, no existieron dudas de que había quedado sin vida. Hubo testigos. Lo mismo sucedió cuando murió Jesús. Sin embargo, en ese caso, tres días después, ¡Él resucitó de entre los muertos! No tenemos dudas de que es cierto porque hubo testigos que luego lo vieron vivo.

La lista de Charlie

En mayo del 2009, cuando Charles Hayward murió, a los 87 años, dejó un legado para sus hijos y nietos. Él y su esposa Virginia habían servido fielmente como misioneros en India y en Sudáfrica durante muchos años. De todos modos, cuando cumplió 73 años, él comenzó a seleccionar y memorizar pasajes de la Biblia con el propósito de «acabar bien», con su mente llena de la verdad de Dios.

Silencio y confianza

En una de las columnas semanales de Joe Morgenstern sobre películas, en el Wall Street Journal, se refería al impacto de las grandes estrellas cinematográficas en escenas tomadas en primer plano y donde no decían absolutamente nada. «Las estrellas de cine —escribía él— pueden darse el lujo de no hacer casi nada en momentos cruciales porque, al haber ganado ya…

No te olvides

A veces, cuando salgo de casa para ir a trabajar, mi esposa me dice: «No te olvides de…». Un rato más tarde, en el transcurso del día, me llama y me pregunta: «¿Te acordaste?».

El barco

Un grupo de jóvenes que visitaba Jamaica en un viaje misionero estaba disfrutando de un tiempo libre y jugando al frisbee [disco volador]. Sin embargo, cuando alguien vio que un barco se había volcado en una playa cercana, el juego de pronto terminó y los jóvenes se arrojaron rápidamente al agua para ayudar.

Dilbert

El caricaturista y humorista Scott Adams se hizo famoso por su cómic llamado «Dilbert». En la década de 1990, también escribió un libro titulado El principio de Dilbert. Allí se burla de la tecnología, de las modas pasajeras en el liderazgo y de los gerentes incompetentes. Muchos se ríen a carcajadas por la manera en que estos temas del libro se vinculan con su entorno cotidiano de trabajo.