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Cuando alguien cae

Oír sobre la mala conducta de una figura pública respetable se ha convertido en algo tan usual que, aunque tal vez nos decepcionemos profundamente, casi no nos sorprende. Pero ¿cómo deberíamos reaccionar ante la noticia de un fracaso moral de una persona destacada o de un amigo? Podríamos empezar mirándonos a nosotros mismos. Hace un siglo, Oswald Chambers les dijo a sus alumnos del instituto bíblico Bible Training College, en Londres: «Manténganse siempre alertas ante la realidad de que allí donde un hombre ha vuelto atrás es exactamente donde cualquiera puede hacerlo […]. La fortaleza desprotegida es doble debilidad».

Un libro abierto

Como soy escritor, en ocasiones algún amigo me dice: «Algún día me gustaría escribir un libro».

Conducir sin luz

Siempre he pensado que podría superar casi cualquier situación si el Señor me anticipara el resultado. No dudo de que «todas las cosas […] ayudan a bien» (Romanos 8:28), pero me iría mucho mejor durante los tiempos difíciles si supiera exactamente qué aspecto tiene el «bien».

Potencial de un niño

Louis Armstrong era famoso por su cara sonriente, su voz rasposa, su pañuelo blanco y su virtuosismo con la trompeta. No obstante, su niñez se caracterizó por el sufrimiento y las necesidades. Su padre lo abandonó cuando era bebé y, con solo doce años, lo mandaron a un reformatorio. Lo sorprendente fue que esto se convirtió en un punto decisivo y beneficioso para su vida.

Libre en Alcatraz

Visitar la cárcel federal en la isla Alcatraz, en la bahía de San Francisco, me dejó imágenes imborrables. Mientras el barco atracaba en el muelle, pude ver por qué a esta prisión de máxima seguridad, actualmente cerrada, en una época se la conoció como «La roca».

¿Llamarlo bueno?

¿Podemos nosotros saber determinar de verdad si las circunstancias de la vida son buenas o malas?

Fe por contrato

A veces, las personas que sirven a Dios viven con una implícita «fe por contrato». Como dan tiempo y energía a la obra del Señor, piensan que merecen ser retribuidos con un trato especial.

Detrás de bambalinas

Hace poco asistí a una reunión en homenaje a una artista musical talentosa, que en vida había tocado el alma de muchas personas. El tributo a esta mujer creyente incluía videos y grabaciones, fotos, instrumentistas y oradores. Cuando todos se fueron de la iglesia, me detuve para agradecerles a los técnicos cuya labor impecable en el panel de control había contribuido tan eficazmente para llevar a cabo este conmovedor homenaje. «Nadie notó lo que hicieron», les dije. «Eso es lo que queremos», respondieron.

¿Por qué no ahora?

Tengo un amigo querido que sirvió como misionero en Surinam durante muchos años, pero, en los últimos tiempos de su estancia allí, contrajo una enfermedad que lo dejó con una parálisis. A veces, se preguntaba por qué Dios permitía que siguiera viviendo. Anhelaba partir para estar con el Señor.

Llamado de

Una de las personas más inteligentes que conozco es un amigo de la escuela que aceptó a Cristo como Salvador mientras estudiaba en una universidad estatal. Se graduó con honores y fue a estudiar a un famoso seminario. Trabajó como pastor en una pequeña iglesia durante varios años y después respondió al llamado de servir en otra iglesia, lejos de la familia y los amigos. Después de doce años en ese lugar, sintió que la congregación necesitaba renovar el liderazgo y, entonces, se fue. No le habían ofrecido trabajo en otra iglesia más grande ni un cargo para enseñar en ninguna escuela ni seminario. En realidad, ni siquiera tenía otro trabajo. Simplemente, sabía que Dios lo estaba guiando en otra dirección, así que, obedeció.