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Por el Dios al que amo

En nuestra iglesia, hace un par de años llevamos a cabo una serie de estudios sobre el tabernáculo del Antiguo Testamento. Como preparación para el mensaje sobre la mesa de la proposición, hice algo que nunca antes había realizado: ayuné durante varios días. Lo hice porque quería experimentar la verdad de que «… no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová…» (Deuteronomio 8:3). Quería privarme de algo que amaba, la comida, por el Dios al que amo más. Durante ese período, seguí la enseñanza de Jesús sobre el ayuno, tal como aparece en Mateo 6:16-18.

Soborno

Mientras viajábamos por otro país, mi esposo notó que los caminos asfaltados tenían profundas grietas. Cuando preguntó el porqué, nuestro chofer explicó que eran por los neumáticos de camiones que transportaban más peso del permitido. Cuando los policías los detenían, los conductores los sobornaban para evitar multas. Los camioneros y los policías se beneficiaban económicamente, pero los demás conductores y los que pagan los impuestos tenían que soportar cargas financieras injustas más los inconvenientes de las carreteras deterioradas.

Gozo por la mañana

Angie no podía ver porque los vidrios de su automóvil estaban empañados por la niebla. Sin darse cuenta, se cruzó delante de un camión. El accidente le dañó tanto el cerebro que perdió el habla y no pudo cuidarse más sola.

El placer es mío

Siempre espero el verano. El cálido sol, los deportes, las playas y las barbacoas son placeres que traen gozo después de un invierno largo y frío. Pero la búsqueda de placer no es algo solamente estacional. ¿Acaso no nos gusta a todos una buena comida, una conversación interesante y unas brasas ardientes?

Quédese cerca

Mi amiga y yo nos íbamos de viaje, y ella parecía estar un poco tensa. Cuando llegamos al aeropuerto, había olvidado tener a mano su identificación y tampoco encontraba el número de confirmación de la reserva. El empleado esperó pacientemente, sonrió y después la ayudó con la máquina para «autoservicio» de registro de equipaje. Después de recibir el comprobante, ella preguntó: «¿Adónde vamos ahora?». El empleado volvió a sonreír, me señaló a mí y le dijo: «Quédese cerca de su amiga».

Un panorama asombroso

Hace poco, desde mi casa en Colorado, usé los mapas de Google para «recorrer» el vecindario en Nairobi, Kenia, donde vivió mi familia hace dos décadas. Una imagen satelital en la pantalla de mi ordenador me permitía identificar caminos, señales y edificios. En algunos casos, logré obtener una vista desde la calle, como si estuviera parado allí en el suelo.

Nuestra mejor defensa

El destino había querido que compartiéramos el asiento en un viaje de ocho horas en tren. Un ex embajador de los Estados Unidos y yo tuvimos un enfrentamiento rápidamente cuando él suspiró al ver que yo sacaba mi Biblia.

Se terminó el dolor

Durante buena parte de mi vida, compartí la perspectiva de aquellos que claman contra Dios por permitir el sufrimiento. No podía encontrar ninguna manera de justificar un mundo tan tóxico como este.

Bedlam, caos y locura

El Museo Imperial de Guerra en Inglaterra ocupa un edificio londinense donde anteriormente estaba el Bethlehem Royal Hospital, un centro de atención para enfermos mentales. El hospital era comúnmente conocido como «Bedlam», un término que, con el tiempo, empezó a usarse para describir escenas de caos y de locura.

Factor miedo

Si eres admirador de Shakespeare, sabrás que sus héroes siempre tienen una grave debilidad de carácter. Esto ayuda a elaborar una buena historia y enseña algunas lecciones importantes. Lo mismo sucede con nuestro héroe de la Biblia: Abraham. ¿Su debilidad? El miedo.